SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 108 – Diciembre de 2025 – Año XVI
ISSN 2250-5385 – Edición trimestral
Inscripción gratuita como LECTOR o COLABORADOR
si escribe a zab_he@hotmail.com
(por favor, revisar correo no deseado)
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).
Sumario:
• Germain DROOGENBROODT (Bélgica - España)
• Gabriela MARIN (Rumania)
• Walter Hugo ROTELA GONZÁLEZ (Argentina - Uruguay)
• Dora María MAURI (Argentina)
• Edwin Javier ÁLVAREZ DÍAZ (Venezuela - Andorra)
• Verónica VENTURA MÁRQUEZ (España)
• Washington Daniel GOROSITO PÉREZ (Uruguay - México)
• Patricia Amelia ESTALLO (Argentina)
• Ivan POZZONI (Italia)
• Liliana BIELMEIER (Argentina)
• Juan Carlos VARELA BUJÁN (España)
• Griselda Susana ROCHETTI (Argentina)
GERMAIN DROOGENBROODT
La editorial POINT (POesía INTernacional), de la que es fundador, lleva
publicados más de ochenta libros de poesía internacional. Con los poetas chinos
Bei Dao y Duo Duo fundó un movimiento de poesía, el neosensacionismo. Organizó en Altea y Alfáz del Pi (España) el
festival internacional “La Costa Poética”. Fue secretario general del Congreso
Mundial de Literatura de Valencia y del Congreso Mundial de Poetas. Es cofundador
de la asociación poética JUNPA (Japan Universal Poets Association, consejero de
Ama-Hashi (The Poetic Bridge) de Kioto y de Poetry and Discovery (Italia).
También, consejero general de Huifeng International Poetry, Shanghái;
vicepresidente del Festival Internacional de Poesía de Sidney y
presidente-fundador de la asociación cultural Ithaca (Altea, España), que
organiza anualmente, entre otras, Las Noches Poético-Musicales de Ithaca:
música clásica, poesía y exposición de pinturas.
Ha escrito diecisiete poemarios, siendo su obra multifacética. Luego de Cuarenta en la pared (poesía
neorromántica, 1984), publicó ¿Conoces el
país?, Meditaciones en el Lago Como, de poesía naturalista. Obtuvo en 1995
un “Hawthornden Fellowship” y escribió, en el castillo escocés del mismo
nombre: Conversación con el más allá,
que le valió el Premio de Poesía P. G. Buckinx (Bélgica). En esa época, publica
Palpable como la ausencia (bilingüe
neerlandés-castellano), «poesía virtuosa», según un crítico de reseñas para las
bibliotecas holandesas. En 1997 apareció Veinticinco
y dos poemas de amor y al año siguiente Entre
el silencio de tus labios, compilación de sus poemas de amor.
Estudió las culturas, filosofías y poesías orientales. Visitó más de
setenta veces el extremo oriente, cuyas culturas han dejado profundas huellas
en su obra poética. En Rajastán completó el
Camino, un cambio crucial en su obra, publicado en China y Japón como TAO, que inspiró a varios artistas como
el pintor belga Frans Minnaert y el hindú Satish Gupta. Este poemario
filosófico-místico es su libro de mayor éxito. Sus poemarios han sido
publicados en veintiocho países y veintiséis idiomas: albanés, alemán,
castellano, chino, checo, croata, eslovaco, hindú, inglés, italiano, japonés,
macedonio, mongol, neerlandés, pakistaní, rumano, serbio, etc.
En 2001, edita Amanece el cantor,
su primer poemario en español, como homenaje a José Ángel Valente. Y al año
siguiente en Ronda, el ciclo Contraluz,
poemario de línea similar a el Camino.
La edición rumana fue laureada como mejor libro de poesía extranjera por la
Universidad Ovidius.
En la corriente del tiempo, meditaciones en el
Himalaya ha sido galardonado en España con el XXXVII Premio de
Poesía Juan Alcaide 2008 y con el Gran Premio de Poesía Mihai Eminescu en
Rumania en 2015; también fue editado por Struga Poetry Evenings, el afamado y
más antiguo festival de poesía de Europa que lo publicó en 2010 en su
prestigiosa colección “Pléiades” en macedonio.
En 2008 se editó Selected Poetry
of Germain Droogenbroodt, inglés-chino, en Shangai, China. La antología In the Stream of Time, Selected Poetry of
Germain Droogenbroodt ha sido traducida al japonés y presentada en 2010 en
la Kyoto City International Foundation, Kyoto, Japón. Se publicó también una
selección de su poesía en bangla y otra en irlandés en 2012.
Desombrada luz, poemario escrito en 2011 en el Hawthornden Castle International
Retreat for Writers en Escocia se publicó en edición bilingüe
neerlandés-español en 2012. En 2015 se editó En la corriente del tiempo en rumano (presentado en el Festival
Internacional de la Poesía Mihai Eminescu) y su antología El rocío del alba en Croacia (presentado en Zagreb Literary Talks).
En 2016 se publicaron sus poemarios La
efímera flor del tiempo, en Bélgica y en Holanda, y Gotas de rocío en Japón, 100 haikus en caligrafía japonesa, en
español, inglés y neerlandés. En 2021, La
Inquietud de la palabra y en 2022 en varias lenguas el Camino del Ser. En Kioto, su segundo poemario de haiku, Mariposa volante, publicado también en Chile.
Y en 2023, su poemario Reflexiones
Poéticas, premio internacional de poesía de Fuente Vaqueros, España.
Ha recibido múltiples premios en Bélgica, Egipto, España, Mongolia,
Rumania, Macedonia, Bangladesh, Italia, Francia, Japón e India. En 2017 fue recomendado
para el Premio Nobel de Literatura.
Más sobre sus obras y trayectoria en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 81, de marzo de 2019.
ESCRIBIR POESÍA
Germain Droogenbroodt ©
Hallar el frágil equilibrio
entre el silencio y la palabra
entre el camino
y la desorientación
entre lo decible
y lo indecible
entrelazar
la brecha honda
entre pluma y papel.
(de el Camino del Ser, Editorial Balduque, Cartagena)
PREGUNTA
Germain Droogenbroodt ©
¿De dónde viniste
adónde irás?
¿Cuánto tiempo durará aún
tu eternidad
─ planeta?
Reversible es todo
pero ¿dónde está el límite?
¿Quién sabe del cambio
del oscurecimiento
de la noche?
El tiempo urge, empuja la arena
graba la palabra
en la piedra y espera que quede
—no
como testamento.
(de el Camino (TAO), Editorial Calima y POINT Editions)
PALOMA DE LA PAZ
Germain Droogenbroodt ©
Está lloviendo,
lloviendo tristeza
por las víctimas inocentes,
por la destrucción de un país,
por tener que huir de la violencia asesina.
Hambrienta, sale una tórtola
del abrigo de su árbol:
como una soga
el anillo negro alrededor de su cuello.
(de el Camino del Ser, Editorial Balduque, Cartagena)
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Germain Droogenbroodt ©
Ríos que se desbordan,
casas demolidas,
coches arrastrados
por las aguas embravecidas:
el hombre ha perturbado la naturaleza.
En vano
la sabiduría hace su aparición
¿Podría un chip, implantado en el cerebro,
proporcionar más sabiduría o quizás más ceguera
y adoctrinamiento?
de el Camino del Ser, Editorial Balduque, Cartagena
SMART PHONE
Germain Droogenbroodt ©
En la sala de espera,
un gran número de pasajeros sentados
con una notable excepción
están todos ocupados con una cosita llamada smart phone
y que les fascina sin cesar.
Con dos pulgares a la vez
escriben sus “relatitos”,
sensatos o no, están escritos,
y enviados al mundo
Sólo una persona no escribe, pero lee,
lee un libro.
¿No tendría nada que decir?
(de el Camino del Ser, Editorial Balduque, Cartagena)
UNA VÍCTIMA
─Gaza─
Germain Droogenbroodt ©
Aún no cerrados
sino abiertos de par en par
y aterrorizados
los ojos de una niña
fruncidos los labios
porque el tiempo fue demasiado corto
para un beso de despedida
o para una última oración.
(Inédito)
COMO UNA FLOR
Germain Droogenbroodt ©
Como una flor
es la vida
entre la germinación
de la semilla
y el marchitarse
se halla la vida
como una flor
que se abre y se cierra,
temprano a veces, a veces tarde
se marchita y muere.
(de Reflexiones poéticas, Editorial Valparaíso)
GABRIELA MARIN
Es profesora de
francés e inglés por la Universidad de Bucarest (Facultad de Lenguas
Extranjeras) e hizo una Maestría en Lingüística Aplicada - Didactique du
Français Langue Etrangère en la Universidad de las Antillas, Martinica.
Enseñó francés e
inglés en escuelas secundarias de Bucarest; en colegios, asociaciones y en
programas de la prefectura de Martinica; y expresión oral y escrita en francés
profesional en la Universidad de las Antillas, Departamento de Ciencias de la
Computación. También enseñó francés en colegios y escuelas secundarias en
Guayana Francesa e inglés en la Université de la Guyane Française.
Hoy publicamos la
segunda parte de sus Poemas en minúsculas.
Más sobre sus obras y
trayectoria en Suplemento de Realidades y
Ficciones Nº 107 de septiembre de 2025.
https://www.facebook.com/gabriela.marin.7927/
real
nuestras aspiraciones
nuestras esperanzas
nuestros sueños
nuestras ilusiones
nuestros objetivos
nuestras impresiones
nuestros deseos
nuestra imaginación
nuestros escenarios
nuestros ideales
nuestros éxitos y victorias
real
our aspirations
our hopes
our dreams
our illusions
our objectives
our impressions
our wishes
our imagination
our scenarios
our ideals
our successes and victories
mi hermoso arco iris
mi corazón rojo
mis begonias naranjas
mi sol amarillo
mi hierba verde
mi amor azul
mi cielo índigo
mi iris púrpura
mi sangre roja
mi puesta de sol naranja
mis narcisos amarillos
mi primavera verde
mi mar azul
mis pensamientos índigo
mi aire púrpura
mi esperanza turquesa
mi optimismo rosa
nuestro brillante futuro
my beautiful rainbow
my red heart
my orange begonias
my yellow sun
my green grass
my blue love
my indigo skies
my purple iris
my red blood
my orange sunset
my yellow daffodils
my green spring
my blue sea
my indigo thoughts
my purple air
my expectations turquoise
my pink optimism
our bright future
inicio
te olvidaste de todo
lo dejaste todo
ya has terminado todo
lo has abandonado todo
has corregido todo
has borrado todo
sublimaste todo
asumiste todo
aceptaste todo
has perdonado todo
has transformado todo
lo has pensado todo
has hablado todo
has renacido totalmente
todo comienza aquí y ahora
beginning
you've forgotten everything
you've quited everything
you've finished everything
you've abandoned everything
you've fixed everything
you've deleted everything
you've sublimated everything
you've taken on everything
you've accepted everything
you've forgiven everything
you've transformed everything
you've thought it all over
you've talked everything
you've been totally reborn
it all starts here and now
en mi alma
profundidades atractivas
volverse cíclico
alturas desafiantes
movimiento concéntrico
aclaraciones sorprendentes
llamada simbólica
entorno encantador
alza esférica
frescura impresionante
recuerdo maravillosa
comprensión etérica
deseo creativo
in my soul
attractive depths
cyclical becoming
challenging heights
concentric motion
surprising clarifications
symbolic call
charming setting
spherical rise
impressive freshness
wonderful memories
etheric understanding
creative desire
soñar
veo en mi sueño
que me quedo dormido en una nube
veo en mi sueño
que vuelo a una estrella
veo en mi sueño
que respiro como la luna
veo en mi sueño
que vivo como el sol
veo en mi sueño
que me mareo en el éter
allá arriba, muy alto
veo en mi sueño
que no te has ido
lo sé en mi sueño
que sigues aquí
como en cualquier sueño mío
dreaming
I see in my dream
I fall asleep on a cloud
I see in my dream
I fly to a star
I see in my dream
I breathe like the moon
I see in my dream
I live like the sun
I see in my dream
I get dizzy in the ether
up there, very high
I see in my dream
you haven't gone away
I know in my dream
you are still here
as in any dream of mine
WALTER HUGO ROTELA GONZÁLEZ
Cursó la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Universidad de la
República, Opción Periodismo, Uruguay (1999-2010).
Cursó
Bibliografía: Huellas de mis pensamientos (2011), Buscando… las llaves, las rutas (2011), Siete cuentos - Del 2007 al 2008 (2011),
Líneas Paralelas - Relato de viaje
(2013), Olivol y Mundial, un solo club
(2011), Serie Túneles (cuentos,
2016), Criados… En
Audios periodísticos
y literarios en: Radio Huellas de Pedro Buda II, Página en Blanco (Programa en
plataforma Ivoox, se comparte información sobre escritura y se mantiene
entrevistas con escritores de habla hispana).
Más sobre su trayectoria
literaria y obras en los números 92, 82 y 76 del Suplemento de Realidades y Ficciones. Ver ÍNDICE DE SUPLEMENTOS o,
por su apellido, en ÍNDICE DE AUTORES: https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/
https://pebuwar2.blogspot.com/
(Blog: Huellas de Pedro Buda – el formoseño)
https://blogsdelagente.com/huellasdepedrobuda/
EL MEJOR AMIGO DE JUAN
Walter Hugo Rotela González ©
Lo que trascribo más abajo me fue narrado por Juan. Él deambula por la
ciudad y, a veces, pasa a pedir comestibles por la puerta de la capilla. Yo
tenía un chiche nuevo y quise probarlo. Me dijo que tenía una historia que
compartir. Le pregunté si podía grabar su relato y me autorizó, entusiasmado.
En realidad, en ese momento no sabía si usaría o no el material; pero resultó interesante.
Juan es un hombre al que le gusta leer y siempre consigue libros usados.
Muchos le regalan viejos textos que no pueden vender. Así que ahí va. El
producto de la comunicación mediada fue casi un monólogo de Juan, donde él da
rienda suelta a su lunfardo y mezcla de expresiones en varios idiomas que le
gusta usar cuando me cuenta sus historias.
—¡Buenas tardes Juan! ¿Cómo anda hoy? —le dije al verlo llegar con su
paso cansino.
—Bien… bien —contestó con voz entrecortada, por la emoción, según comprendí
después.
—Sabe que le dejaron una manta. Lo trajo doña Eusebia, específicamente
para usted. Hace una semana —le conté.
—¡Bien, bien! Nos viene al pelo… (se refería a él y a su perro, al que
llama Thor). Sabe… Le voy a contar lo que nos pasó la tarde del viento este, el
de la semana pasada.
Venía por la zona del ‘porto’. Y esta ‘coisa’ nos sorprendió. Empezó a
volar cuanto ‘pelpa’ había en la ‘lleca’. Volaban cartones, plásticos de los
carteles de las elecciones y hasta alguna chapa suelta.
Venía con mi amigo Thor de visitar a los viejos compas del ‘topuer’.
Nadie nos arrimó un veintén. Los del ‘porto’ dijeron que la pesca anduvo
mal toda la semana. “Brutta giornata…” Y a los ojitos estirados ni les pido.
Esos comen perro asado, así que ni me acerco con Thor.
Las tripas de mi Thor y las mías parecían cantar… de tanto ruido que
hacían.
Media hora después que empezó la ventisca Thor desapareció. Venía detrás
de mí, como a veinte pasos, más menos. Me sujetaba de las paredes y entreabría
los ojos para seguir el camino. La tierra y las pelusas jodían la vista. De
pronto Thor se esfumó.
Pensé y pensé adónde podía estar. Y me dije: el viento me lo trajo y el
viento me lo quita. Si por eso lo llamé Thor. Pucha digo, cómo son las
‘coisas’.
Lo llamé a los gritos... Lo busqué, lo busqué y na… No estaba en los
lugares conocidos. No aparecía en las esquinas, ni en las entradas de los
galpones, ni en las puertas de los bares donde paramos el ‘corpo’, la carne,
cada día. Un agujero negro se lo tragó, pensé.
Las nubes se volvieron oscuras, negras. El aire quedó frío y húmedo. Me
refugié bajo un alero, en los flancos de la vieja estación de trenes, en un
rincón junto a una puerta abandonada, tapiada con tablones. Lo esperé toda la
tarde. Desde mi posición podía otear hacia el sur como hacia el norte.
Fue una interminable tarde gris. Una locura. Recordé cada día del tiempo
transcurrido desde que empezamos a ‘patiar’ juntos… Muchos días y muchas noches
compartidas, pucha digo. Tantos aguaceros que soportamos juntos. Y ahora, este
viento maldito me encontraba más solo que el uno. Recordé las frías noches de
invierno, recostados junto al fueguito. Tantas cosas se comparten y no nos
ponemos a pensar hasta que nos falta el ‘gomía’. Pasaron las horas. El tiempo
se volvió interminable. La oscuridad lo envolvió todo. La soledad… Y como la
publicidad del ‘pucho’ aquél: “La noche se cerró sobre la Bastilla…” No sé por
qué me acuerdo de ese ‘faso’, de esa propaganda en la tele, de cuando yo tenía
una, en blanco y negro. Quizás porque la situación se me antojó similar. Porque
no siempre tuve ‘tirao’ che. No. Una vez tuve casa, mujer, laburo. Pero de eso
hace más de un siglo, sabés. Otro día te cuento.
—¿Y qué pasó después? ¿Cómo, cuándo lo encontraste a tu perro? Contame
—le sugerí.
—Como te decía, no se podía ver más allá de los portones de la nueva
estación del ferrocarril, que como sabes está a cien metros de la antigua y
abandonada. La luz mortecina, de los faroles de la ‘lleca’, no ayudaban. Las
ramas de los plátanos se movían y parecían manos de fantasmas. Espectros. El
corazón me daba vueltas. Parecía que iba a dejar de ‘funcar’.
El viento seguía. Golpeaba con fuerza. Me cubrí con un cartón.
Finalmente, me dormí. Me venció el cansancio. Mi amigo había desaparecido. Yo
lo esperé, lo esperé y me rendí.
—Pero hoy, aquí, están juntos… —Le señalé, mirándolo a los dos. Juan y
Thor estaban, uno sentado junto al otro, frente a mí.
—Sí… ‘Grazie a Dio’. Desperté en la madrugada, de esa ventosa noche, y
Thor me lamía la ‘geta’, acurrucado a mi lado. Del lado que soplaba el viento.
DORA MARÍA MAURI
MUNDO
Dora Mauri ©
Tengo miedo
por este mundo.
Lo veo delante un
escarabajo estercolero
gigante
que lo transforma en
una boñiga
de donde es imposible
salir.
AMEBAS
Dora Mauri ©
Las pudorosas amebas
se reproducen en el agua de un florero
y espían a los amantes
entre las hojas
de un helecho.
POEMA
Dora Mauri ©
Palabras sueltas
nadan solitarias
en el mar de mis pensamientos.
Se unen en
versos infinitos
y hacen un
poema baladí.
NOCHE
Dora Mauri ©
Busco
sin pan
hasta encontrar
el fondo de la noche.
Estoy bañado de escarcha
dentro de un vértigo oculto
en el piélago
de mi existencia.
SIN SALIDA
Dora Mauri ©
Esa despiadada
prisión terrestre
de las plantas
abandonadas
en las macetas
de las casas de cambio,
en las salas de espera,
en las gomerías
las convierten en
espectadoras sin salida.
ESTRELLA
Dora Mauri ©
La estrella azul
deambula altarera
por desiertos de calas,
en oasis de papel crepe.
Sólo se detiene
a leer cartas de amor a
dos pulpos geométricos.
EDWIN JAVIER ÁLVAREZ DÍAZ
En 2023 logró mención
honorífica en el Premio Oscar Wilde 2023, certamen literario de prestigio,
realizado por el Grupo Bernavil Internacional a través de su firma editorial en
Venezuela.
Más sobre su
trayectoria literaria y obras en: Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 105:
IG @soyeidenn
LA
GRAN MÚSICA
Edwin Javier Álvarez
Díaz ©
¿Tenemos tiempo para
la gran música? Esta interrogante me surgió luego de llegar al templo del arte
en Paris: el museo de Louvre. Desde luego, todo el fondo, la forma, la
arquitectura, la infraestructura es una oda a la belleza, la estética, el arte
mismo; pero lo que más me sorprendió y elevó el alma fue esta pequeña entrada,
donde causalmente, recibía a todo viajero una pequeña pieza musical que hace
parte de la «gran música», esa que te transporta a un nivel casi espiritual,
como si escucharla pudiera lograr que tus sentidos sobrevolaran la mera
existencia terrena y te llevarán a un encuentro con Dios. Realmente este
recibimiento fue lo más cercano al Paraíso que jamás he tenido en mi vida; no
hacía falta morir, ni estar cerca del umbral de mi partida, solo bastó con
contemplar el sonido, la tonalidad, el terciopelo del violín, la actuación de
aquel artista, para saber que hacemos parte minúscula de la divinidad y la perfección.
Esta «gran música» es la que colma el alma y los sentidos más elevados, la que
propicia el encuentro reflexivo y el pensamiento más profundo. Sin duda, todo
aquel que se tome el tiempo para este tipo de música no lo habrá malgastado,
sino que habrá hecho una de las mejores inversiones para sublimar su alma, su
mente y su espíritu, porque nadie pierde tiempo con: Bach, Chopin, Mozart,
Vivaldi, y muchos otros que nos propician este encanto por la buena música. Hay
que agregar, que existen otros estilos con fuertes argumentos para que nuestro
gusto musical sea de gran catadura, es obvio, el ser humano está siempre en
proceso de cambio, de evolución, y la música no escapa a ello; aunque quizá se
esté centrando más en el sonido que despierte los músculos y las
articulaciones, en la escapatoria de la realidad. Sin duda, ese viaje al
epicentro del arte francés y del mundo, me hizo reencontrarme con esa sensación
de vitalidad y goce, reencontrarme con la intimidad de ese artista que está
dentro de cada uno. No olvidemos, que escuchar con atención la melodía idónea,
nos da una razón más para apreciar la vida y nos da motivo para intentar
desarrollar en nosotros ese sentimiento de plenitud que nos da la «gran
música».
XXXIII
Edwin Javier Álvarez
Díaz ©
Del sufrimiento brotó
poesía.
De la tristeza brotó
poesía.
De la felicidad brotó
poesía.
Del amor brotó
poesía.
De los traumas brotó
poesía.
De la necesidad brotó
poesía.
Creo en la poesía
como el fin último
de mi existencia,
el propósito
por el cual vivo.
VERÓNICA VENTURA MÁRQUEZ
Siempre le gustó
escribir, con un estilo propio, particular. Desde hace tiempo tiene su propio
canal de YouTube (Historias para recordar)
donde cuenta historias cortas de misterio, amor y humor. También tiene un grupo
de Facebook (Obras de Verónica Ventura)
que le recomendaron para darle publicidad a sus novelas.
Tiene cuatro novelas
en el mercado, todas en Amazon. Dos de amor (Manuela y Manuela 15 años
después) en formato tapa blanda y ebook y dos de misterio (La herencia y Cuando el niño llora) formato en tapa blanda y ebook. En los temas
de misterio, dice que es el tema en el que mejor se mueve.
Más sobre su
trayectoria literaria y obras en el Nº 105 del Suplemento de Realidades y Ficciones:
veronicaventuramarquez@gmail.com
EL
COCHE FANTASMA
Verónica Ventura
Márquez ©
Corrían los años
ochenta, cuando a mí se me descubrió por auscultación, que tenía un bulto en la
espalda, me tendrían que ingresar y ponerme yesos y corceles, hasta que, mi
columna cediera y se pusiera derecha o al final, me operasen, como así fue unos
años después.
Mis padres criados en
el campo, casi analfabetos, todo esto se les hizo un mundo y decidieron
llevarme a una curandera. Así que, me llevaron a esta mujer, que me hacía unos
masajes donde sonaban todos los huesos de mi espalda y al final me ponía un
esparadrapo, dejándome derecha y ocultándome el bulto.
La curandera, imagino
que lo hacía con toda su buena fe, nunca llegó a curarme. Para ir,
necesitábamos que nos llevaran en coche, ya que era en un pueblo de Cádiz,
entonces siempre nos llevaba mi tío Jerónimo y su mujer Mari.
Recuerdo que ese día
era invierno y nos había citado más tarde de lo que normalmente lo hacía.
Ya se sabe que, en
invierno, a las seis de la tarde es de noche. Ese día estaba nublado, y ya
estaba oscuro cuando llegamos. Recuerdo, que había mucha gente esperando, así
que, entramos cerca de las ocho de la noche.
Después de hacerme
los masajes dolorosos para mí y ponerme el esparadrapo, nos fuimos, dejando aún
a mucha gente.
Delante, en el coche,
iba mi tío, el conductor, mi padre de copiloto, detrás de mi padre, mi tía, yo
en medio y mi madre detrás de mi tío. Por lo tanto, yo sólo veía la carretera
por delante, yo por el lado no veía prácticamente nada, además de que estaba
oscuro; solo veía algo de cielo nublado con nubes rojas y algunas sombras pasar
que eran la copa de los árboles.
De pronto una luz muy
fuerte que alumbró el habitáculo del coche.
—¡Vaya!, con las
luces largas —exclamó mi tío Jerónimo.
De pronto se apaga la
luz, y escuchamos el motor de un coche revolucionado, se pone en paralelo a nosotros;
yo no veía nada, sólo veía a mi padre y a mi tío Jerónimo mirar para el lado.
—¡Mira el tío! —dijo
mi padre
—¡Qué nos quiere
echar de la carretera! — replicó mi
tío Jerónimo.
Y dio un volantazo.
—¡Por
Dios Jerónimo! —exclamó mi tía Mari,
agarrada al sillón de delante.
Mi madre también se
agarró a la manilla que estaba encima del asiento y me agarró a mí con el otro
brazo.
Mi tío seguía
intentando esquivar al coche, y seguía dando volantazos, dando la sensación
que, de un momento a otro, íbamos a volcar.
El coche desapareció
de repente, mi tío Jerónimo frenó un poco y por más que mirábamos de un lado a
otro, no veíamos a ningún coche. Seguimos en silencio deseando de salir ya de
esa carretera y coger la autovía para llegar a Sevilla.
La carretera volvió a
estar oscura. De pronto, otra vez la luz fuerte, por un lado,
—¡Míralo!,
¡ahí está el tío! —exclamó mi padre
—¿Y el
maldito, este que querrá? —dijo mi
tío, alterado, agarrando fuerte el volante.
—Ese,
robarnos —contestó mi tía Mari.
Mi madre solo sabía
abrazarme, besarme y sonreírme, la pobre no sabía qué hacer para que me
tranquilizara.
Esta vez el coche nos
adelantó
—¡Corre
hijo de tu madre! —exclamó mi tío
Jerónimo— a ver si te estrellas.
El coche delante de
nosotros frenó en seco y a todos se nos iluminó la cara de rojo.
Mi tío Jerónimo
frenó, las ruedas chillaron agarrándose al asfalto, el coche culeó, los gritos
dentro del habitáculo se hicieron patentes y, cuando ya pensábamos que íbamos a
chocar, el coche desapareció.
—¡Me cago
en Satanás! —exclamó mi tío Jerónimo —pero, ¿dónde está?
Mi padre se revolvía
en el asiento, mirando para todas partes, a ver si podía ver algo. Mi tío
Jerónimo no les quitaba los ojos a los retrovisores, pero no veía nada. Y mi
tía Mari, miraba lo que podía por la ventanilla del coche.
Mi madre me abrazaba.
Yo ya le había dicho que tenía miedo y ella para tranquilizarme me decía que
esos eran unos tontos y que tiíto corría más que aquellos hombres malos. De
mayor me confesó, que había pasado más miedo que un guto, perro pequeño casero.
—¿Se
habrá ido para el campo? —preguntó mi
padre.
—Seguro —contestó mi tío Jerónimo—, este asqueroso, cuando menos te
espere, sale.
Seguimos un buen
trecho hasta casi llegar a la salida para coger la autovía, sin verlo. Pero
cuando ya nos habíamos tranquilizado, el coche venía de frente hacia nosotros a
toda velocidad. Mi tío Jerónimo dio un volantazo y nos fuimos al otro carril;
un tráiler que venía, nos tocó el claxon. Jerónimo de nuevo volvió el coche a
su carril, pero ya no estaba el vehículo, que nos atosigaba. Nos movimos como
margaritas del campo, cuando una ráfaga de aire las mueve de un lado a otro.
Todos nos volvimos a agarrar y algún grito y súplica a Dios se oyó:
—¡Dios
mío, que nos matamos! —entrelazó mi
tía sus manos
—Tú,
Jeronimín, no corras tanto —dijo mi
madre, sujetándome más fuerte que antes.
—Yo no
corro ni “na” —exclamó mi tío—, el malaje ese, que la tiene tomada
con nosotros.
Todos estábamos muy
nerviosos cuando apareció el coche, frente a nosotros, de nuevo.
—¡Ahí
está!, ¡ahí está! —gritaba mi tía
Mari señalando con un dedo hacia delante.
—Jerónimo,
tira “pa” “lante” — dijo mi padre
—Que nos
matamos —replicó mi tío Jerónimo
—Si ese
es un hombre, se quita —contestó mi
padre.
Mi madre me abrazó
fuerte, mucho más de lo que venía haciendo en todo el recorrido.
Mi tía miró a mi
madre y luego me miró a mí, con cara de circunstancia.
Mi padre miró de
soslayo para nosotras y mi tío Jerónimo se agarró fuerte al volante.
Mi tía Mari se
persignó y entrelazó nuevamente sus manos y miró al techo del coche haciendo
una oración muda, donde sólo se le veía mover los labios.
Yo lo veía
perfectamente. El coche se acercaba a gran velocidad hacia nosotros. Pero mi
tío Jerónimo, seguía firme en su dirección.
Cuando ya era
inminente el porrazo frontal, que todos cerramos los ojos, esperando dolor,
quizás, o no sabíamos el qué, se esfumó, y sólo quedó una niebla espesa en la
carretera.
Mi tío Jerónimo paró
el coche y se bajaron mi padre y él, pero no había rastro del vehículo, sólo
aquella niebla espesa que lo envolvía todo.
La guardia civil se
acercó a nosotros, pasaban por allí, no sabemos si por casualidad, o por algún
aviso de alguien.
—¿Está
todo bien? —preguntó un agente.
Mi tío les contó lo
sucedido y los agentes se miraron, como si ya hubieran escuchado otra vez, ese
relato.
Los hombres se
ofrecieron para acompañarnos hasta la autovía que ya estaba cerca.
Por la autovía el
camino fue tranquilo y normal; llegamos a Sevilla bien, con el susto en el
cuerpo y con la decisión de no contar nada a nadie.
EL
ESCRITOR
Verónica Ventura
Márquez ©
El escritor sudoroso
escribía rápido en aquella hoja blanca, que pertenecía a aquel cuaderno
anillado. La mesa no era muy grande, había papeles desordenados y una botella
de whisky casi al filo del otro extremo. Cerca de él, aquel baso bajo redondo,
con un dedo de aquella bebida de olor fuerte y sabor dulzón.
El hombre escribía
deprisa, tanto, que a veces, las letras parecían una raya recta con algunos
puntos y otras rayas hacia arriba. Sudaba, sudaba y miraba de soslayo hacia la
puerta estrecha de su despacho. Su despacho estaba en la parte de arriba de una
casa de dos plantas. No era muy grande, pero tenía un patio lleno de césped y
árboles, con un camino de piedra y una piscina de aguas celeste.
Casi temblaba aquel
escritor de pocos cabellos en la cabeza y de facciones duras. Tensaba sus
mandíbulas mientras escribía lo más rápido posible con su bolígrafo de tinta
azul.
Miraba para la puerta
estrecha y de madera de su despacho. Paró un momento y miró para la ventana no
muy grande que estaba con la persiana subida. Se mordió el labio; casi que
tembló y, volvió a escribir con la máxima rapidez que podía.
Casi como si fuera un
ruido del ambiente, la escalera de madera, crujió. Crujió un par de veces, y
eso que estaba nueva y tenía brillo por algún producto que le había echado.
El escritor se paró
un momento a escuchar. Se limpió el sudor de su frente con el antebrazo y abrió
la boca.
Un leve crujido soltó
de nuevo aquellas escaleras de madera.
Empezó a respirar
deprisa, por un momento le parecía que le faltaba el aire, pero por alguna
extraña razón no podía dejar de escribir, como si en ello le fuera la vida,
como si lo que tenía que decir fuese más importante que su salud en ese
momento.
La escalera crujía
constantemente, como si un cuerpo pesado estuviera en sus escalones bien
cuidados.
El escritor paró un
momento y miró de nuevo la puerta de su despacho, y tras un segundo, cogió el
vaso que tenía cerca de él, y se bebió el whisky con precipitación, dejando
caer, algo de licor por la comisura de su boca.
Aquel ser, con aquel
cuerpo escamoso y en ocasiones brillante debido a la baba que echaba para poder
desplazarse sin patas, era una criatura que desprendía un olor nauseabundo.
Daba la sensación que acababa de salir de un lago, donde el agua estaba llena
de putrefacción.
El escritor comenzó a
oler a azufre y se volvió a secar el sudor de su frente para de nuevo comenzar
a escribir con toda la rapidez que sabía o podía.
Aquel ser demoníaco,
con la mitad de cuerpo de hombre y la mitad de serpiente, tal cual, era una
Lamia, que, con sus manos de uñas largas y gruesas, iba dejando unos arañazos
en el pasamano de la escalera. Subía despacio, no tenía prisas, estaba seguro
de que llegaría hasta su objetivo. Aquel ser diferente, con la piel amoratada y
las uñas amarillentas, que por ojo tenía dos huecos oscuros, que tenía una boca
con colmillos y con lengua bífida de color azulado. Iba subiendo despacio
mientras se iba retorciendo, para subir a aquellos escalones de madera que no
dejaban de quejarse, como si la serpiente extraña, le estuviera arrebatando la
vida.
El escritor se tocó
la frente sudosa y soltó un llanto efímero y lleno de desesperación. Casi
temblando siguió escribiendo aquello que tanta prisa tenía para él.
La puerta de madera,
se abrió despacio, muda, en silencio, y allí, estaba aquella bestia, de cara de
monstruo y mirada sin ojos.
El escritor
tartamudeando pidió tiempo
Pero
—El
tiempo se te ha acabado, vengo a por lo que me vendiste.
El hombre delgado y
de poco pelo, comenzó a respirar agitadamente y soltó el bolígrafo a un lado.
Cogió el vaso vacío y se lo tiró al diablo aquel, sin causarle ningún daño.
Rio; el malvado rio,
dejando ver los colmillos de león que guardaba en su boca y los pequeños
cuernos que salían de su cabeza, que los dejó ver, al hacer un extraño
movimiento con la risa.
Se fue acercando al
escritor despacio, no le hacía falta correr. El hombre que sudaba ya hacía
rato, ahora parecía sentir el sudor como le corría por la espalda tensa. Se
había agarrado a su silla cómoda, creyendo que lo iba a proteger, y de pronto,
como el que ve venir la muerte en un accidente, el diablo le lanzó un brazo, y
le agarró con sus terribles garras el cuello. El hombre asustado y oliendo a
whisky, se quedó petrificado ante la fuerza que la bestia ejercía sobre él.
Luego la policía, el
forense, el vaso en el suelo sin whisky, la botella casi al filo, los papeles
desordenados y el escritor, echado sobre la mesa, bajo de él, el cuaderno que
ponía en lo poco que se entendía.
“Había vendido su
alma al diablo por una promesa que no había cumplido y…
Los policías pensaron
que era un párrafo de su última novela, que no había logrado terminar.
Retiraron el cadáver
y alguien, tomó el cuaderno entre sus manos, lo cerró y lo escondió, mientras
que se llevaban el cuerpo del escritor al tanatorio, para al poco decir que
había muerto de un infarto.
Nunca nadie supo lo
que pasó en verdad, ni dónde está ese cuaderno, hasta ahora, que se ha contado
esta historia.
WASHINGTON DANIEL GOROSITO PÉREZ
Poeta, narrador, ensayista. Catedrático universitario, periodista,
conferencista e investigador.
Ha sido galardonado con premios en periodismo, ensayo, cuento y poesía
en Uruguay, México, Brasil, Argentina, España, Estados Unidos, Alemania y
Francia. Ha integrado unas treinta antologías literarias en Uruguay, México,
Argentina, España, Italia y Estados Unidos.
Ha publicado en diversos medios literarios de Brasil, Ecuador, Suiza,
Italia, Holanda, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Estados Unidos, Chile,
Cuba, España, Rusia, Israel y Paraguay, tanto poesía, haikus, poemínimos como
microcuentos.
Más sobre su trayectoria literaria y obras en los números 74, 79, 90,
95, 101 y 103 del Suplemento de Realidades
y Ficciones. Ver ÍNDICE DE SUPLEMENTOS o, por su apellido, en ÍNDICE DE
AUTORES: https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/
ALBEDRÍO POÉTICO
Washington Daniel Gorosito Pérez ©
Hoguera de versos
poema que alumbra
el horizonte azul.
Con cenizas del volcán
se escriben palabras
que alimentarán al poema.
Palabras eruptivas
que fluyen
y tras un proceso
se transforman en ígneas.
Poesía huella,
versos de palabras memoria,
de la existencia humana.
Escribo bajo la lluvia
sin paraguas,
las palabras apacibles
son como pétalos al viento
que peinan lo que parece un mar
y es un campo de lavanda.
Todo es posible,
en la libertad,
del poema.
OLEAJE POÉTICO
Washington Daniel Gorosito Pérez ©
Naufragios en espera
lejos de todas partes.
Pesados barcos encallados,
marcados por la herrumbre,
las duras caricias del viento
y un mar bravío que hiere.
Tronar de olas blanquecinas
belleza del ruido marino
que azotan con furia
liberando los versos
que estaban varados
en las rocas,
y se genera
el oleaje poético.
REQUIÉM POR CUAUHTÉMOC
Washington Daniel Gorosito Pérez ©
500 aniversario luctuoso 1525-2025
¡Oh gran Tenochtitlan!
señorío más poderoso del Anáhuac
belleza por doquier
en tus templos, tianguis, calzadas
e islotes.
¡Estad alerta!
ante ti se presentará
la gran amenaza
que sucumbirá al imperio.
Gran Cuauhtémoc
águila que cae.
Eres consciente de ello.
Cargarás a tus espaldas,
días y noches
de horror y dolor
para tu amado pueblo.
La profecía se cumple:
llega el hombre blanco
y con él su poderosa arma:
la mentira.
Un largo lamento, un llanto,
la historia de la traición
se empieza a escribir,
un grito de incredulidad surge,
¿por qué?
¿Dónde están nuestros dioses?
Asombro y dolor
ante la codicia y maldad
de los que creímos seres divinos.
Dioses insaciables
y atroces
en su proceder.
No conocíamos,
ni en los antiguos códices,
historias de tanta maldad.
Dioses con cuerpo
cubierto de plata,
empuñando truenos y centellas
subidos sobre enormes venados.
Y tú Cuauhtémoc
sin proferir un leve gemido,
fuiste atado, torturado y quemado.
Y contigo,
nuestro honor mancillado…
A ti Cuauhtémoc
te recordamos:
tu cuerpo bien proporcionado,
tu piel cobriza,
tus maneras finas y atractivas.
Sangre mezcla de águila y jaguar,
tu mirada penetrante, sin odio,
tus músculos tensos,
el dolor por tu pueblo,
pisoteado y traicionado.
Por eso duele tu muerte,
duele la humillación,
la hipocresía, la prepotencia,
la ignorancia, la intolerancia,
de los dioses sembradores
del terror.
Desde el llihuicatl- Omeyacan surge la pregunta:
¿Qué os ha hecho este hombre?
¿Qué os ha hecho este pueblo?
Y pensar que…
creímos que eran dioses,
traídos por el viento y el mar,
y sí,
arrasaban todo,
robaban, violaban, mataban…
Un cortejo de malas sombras
aniquilando y quemando,
de frente, el dolor y la bravura
de tu estirpe.
Huey Tlatoani
entereza ética y altura moral,
ejemplo y símbolo cultural
de la gran raza que arribó
desde la mítica Aztlán.
Tus alas se desplegaron
buscando en el horizonte
libertad e inmortalidad.
Tu libertad se deja escuchar
en el trinar del Cenzontle
durante el crepúsculo
de cada mañana
en esta,
tu maravillosa tierra mexicana.
PATRICIA AMELIA ESTALLO
Durante más de treinta años ejerció la docencia en establecimientos de
educación media de dicha ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
Desde el año 2021 participa del Taller Literario La Palabra en Movimiento coordinado por la escritora y poeta
Liliana Lapadula.
Algunos de sus cuentos y poemas aparecen publicados en la IV edición de
la Antología La Palabra en Movimiento,
de 2023 y en Relatos liminares, de
reciente aparición.
VANO
Patricia Amelia Estallo ©
Los ojos abiertos, para ver lo abierto,
y adivinar, apenas, sombras en harapos.
Tantear el silencio para encontrar tus huellas
hasta destejer mis manos en tanto abismo.
Escarbar el ayer para resucitar el goce,
y sólo ancianar recuerdos en nostalgias.
Hundir los pies en el barro anonadado
hasta fragmentarme en nada…
en
nada.
PARÁFRASIS
Patricia Amelia Estallo ©
Los muros de mi hastío
fagocitan el propósito.
Esa rueda de empezar y no acabar
donde la realidad deambula
confundida entre ficciones
que calcinan la palabra
con su fuego espeso y negro.
En los confines de lo humano
el universo ya no existe.
Sólo yo, traspasada de espejos rotos.
COLUMPIO
Patricia Amelia Estallo ©
La lluvia deshoja pétalos de esmaltes
dejando al desnudo su vetusta piel.
Abrigan nostalgias sus grietas de pino
que añoran las risas bajo el sol de abril,
y el viento despierta su quietud silente
meciéndola, suave, en su canción de orín.
¿Dónde están los sueños de la niñez perdida,
acunados al ritmo de su dulce vaivén?
Remontaron el vuelo de las utopías
sostenidos apenas por un fino cordel.
OMEN- NOMEN-NUMEN
Patricia Amelia Estallo ©
De los infinitos que pugnan,
errantes, a través de los tiempos,
sólo uno —arcano y mágico—
destella en la noche de las vacilaciones
y unge la frente fecundando su historia.
Absurdidad de propio y ajeno,
de único y duplicado.
Suena en los oídos, y en el interior
retumba invocación y presagio.
Atisbo del origen,
preludia la perenne atadura.
Es ícono y esencia; es cuna y epitafio.
El omen-
nomen-
numen-
nombre.
IMPLÍCITAS
Patricia Amelia Estallo ©
Escuchas el golpe sobre la puerta. Las llamadas insistentes logran
rescatarte del sopor en el que te sumergen las pastillas, subterfugios
nocturnos de la conciencia muda.
Experimentas, entonces, un impostado sobresalto. Te levantas, deslizas
los dedos por las paredes húmedas y buscas, a tientas, el interruptor.
Te acercas evitando hacer ruido; con los ojos aún nublados por el sueño,
espías por la mirilla: afuera adviertes una sombra, apenas un contorno, y,
aunque está demasiado oscuro para distinguir algo, sabes que es ella ¡Al fin ha
dado con tu escondrijo!
¿Qué es esta porfía persecutoria? ¿Por qué no acepta lo que has
repetido, obstinadamente, desde aquella noche y te deja en paz para siempre?
Y, aun cuando en tu mente las palabras dichas intentan erigirse,
nuevamente, como una verdad falaz, sientes que estás perdiendo la batalla: los
recuerdos embisten con ferocidad y las dudas te rodean, porfiadas, incansables.
Tu resistencia se vuelve inútil; ya no hay muros tras los cuales
refugiarte.
Acercas tu mano insegura al picaporte y lo giras lentamente.
Te detienes un instante porque sabes que, en el momento en que le abras
la puerta de tu conciencia, la culpa arremeterá con fiereza.
Pero conservas la esperanza de que, agazapada detrás de esa impiedad, la
redención te espere para restañar heridas y devolverte la paz.
IVAN POZZONI
Fue fundador y
director de la revista literaria Il
Guastatore - Quaderni «neon»-avanguardisti; fundador y director de la
revista literaria L'Arrivista;
redactor jefe de la revista filosófica internacional Información Filosófica; es o ha sido director de las series Esprit (Limina Mentis), Nidaba (Gilgamesh Edizioni) y Fuzzy (deComporre).
Fundó una quincena de
editoriales socialistas autogestionadas. Ha escrito/editado 150 volúmenes,
redactado 1000 ensayos, fundado un movimiento de vanguardia (NeoN-avant-gardismo, aprobado por
Zygmunt Bauman), con un millar de movimientistas, y redactado un Antimanifiesto NeoN-avant-gardista. Se
le menciona en los principales manuales universitarios de historia de la
literatura, historiografía filosófica y en los principales volúmenes de crítica
literaria. Su volumen La malattia
invettiva ganó el premio Raduga, mencionado en la crítica de Montano y
Strega. Está incluido en el Atlas de
poetas italianos contemporáneos de
Más sobre su
trayectoria literaria y obras en Suplemento
de Realidades y Ficciones Nº 105:
È nato a Monza nel 1976. Ha introdotto
in Italia la materia della Law and
Literature. Ha diffuso saggi su filosofi italiani e su etica e teoria del
diritto del mondo antico; ha collaborato con con numerose riviste italiane e internazionali.
Tra 2007 e 2018 sono uscite varie sue raccolte di versi: Underground e Riserva Indiana, con A&B Editrice, Versi Introversi,
Mostri, Galata morente, Carmina non dant damen, Scarti di magazzino, Qui gli
austriaci sono più severi dei Borboni, Cherchez la troika e La malattia invettiva (Limina Mentis), Lame da rasoi (Joker), Il Guastatore (Cleup), Patroclo non deve morire (deComporre
Edizioni). È stato fondatore e direttore della rivista letteraria Il Guastatore – Quaderni
«neon»-avanguardisti; è stato fondatore e direttore della rivista
letteraria L’Arrivista; è stato
direttore esecutivo della rivista filosofica internazionale Información Filosófica; è, o è stato,
direttore delle collane Esprit
(Limina Mentis), Nidaba (Gilgamesh
Edizioni) e Fuzzy (deComporre).
Ha fondato una quindicina di case
editrici socialiste autogestite. Ha scritto/curato 150 volumi, scritto 1000
saggi, fondato un movimento d'avanguardia (NeoN-avanguardismo,
approvato da Zygmunt Bauman), con mille movimentisti, e steso un Anti-Manifesto NeoN-Avanguardista, È
menzionato nei maggiori manuali universitari di storia della letteratura,
storiografia filosofica e nei maggiori volumi di critica letteraria. Il suo
volume La malattia invettiva vince
Raduga, menzione della critica al Montano e allo Strega. Viene inserito nell’Atlante dei poeti italiani contemporanei
dell’Università di Bologna ed è inserito molteplici volte nella maggiore
rivista internazionale di letteratura, Gradiva.
I suoi versi sono tradotti in francese, inglese e spagnolo. Nel 2024, dopo sei
anni di ritiro totale allo studio accademico, rientra nel mondo artistico
italiano e fonda il collettivo NSEAE
(Nuova socio/etno/antropologia estetica).
Maggiori informazioni sulla sua
carriera letteraria e sulle sue opere nel Suplemento
de Realidades y Ficciones Nº 105:
HOTEL
ACAPULCO
Ivan Pozzoni ©
Mis manos demacradas
siguieron escribiendo
convirtiendo en papel
cada voz de la muerte,
no dejé testamento,
olvidando cuidar
lo que todos definen
como el quehacer normal
de todo ser humano:
oficina, hogar, familia,
el ideal, al fin, de
una vida normal.
En el lejano futuro
de 2026, toda la defensa
de un contrato
indefinido,
tachada de
desequilibrada,
encerrado en el
centro de Milán,
en el Hotel Acapulco,
un hotel decrépito,
reclamando la cosecha
de sueños marginales,
agotando los ahorros
de toda una vida
en revistas y comidas
escasas.
Cuando los
Carabinieri irrumpieron
en la decrépita
habitación del Hotel Acapulco
y encuentren a otro
muerto sin testamento,
¿quién contará la
historia ordinaria
de un viejo
cortavientos desgastado?
HOTEL
ACAPULCO
Ivan Pozzoni ©
Le mie mani, scarne, han continuato a
batter testi,
trasformando in carta ogni voce di
morto
che non abbia lasciato testamento,
dimenticando di curare
ciò che tutti definiscono il normale
affare
d’ogni essere umano: ufficio, casa,
famiglia,
l’ideale, insomma, di una vita
regolare.
Abbandonata, nel lontano 2026, ogni
difesa
d’un contratto a tempo indeterminato,
etichettato come squilibrato,
mi son rinchiuso nel centro di Milano,
Hotel Acapulco, albergo scalcinato,
chiamando a raccolta i sogni degli
emarginati,
esaurendo i risparmi di una vita
nella pigione, in riviste e pasti
risicati.
Quando i carabinieri faranno irruzione
nella stanza scrostata dell’Hotel
Acapulco
e troveranno un altro morto senza
testamento,
chi racconterà la storia, ordinaria,
d’un vecchio vissuto controvento?
BALADA
DE LO INEXISTENTE
Ivan Pozzoni ©
Podría intentar
decirte
con el sonido de mi
teclado
cómo Baasima murió de
lepra
sin llegar nunca a la
frontera
o cómo el armenio
Meroujan
bajo un revoloteo de
medias lunas
sintió desvanecerse
el aire de sus ojos
arrojado a una fosa
común;
Charlee, que se mudó
a Brisbane
en busca de un mundo
mejor,
termina el viaje
en la boca de un
caimán,
o Aurelio, llamado
Bruna
que, tras ocho meses
en el hospital
murió de sida
contraído
tras una pelea en una
carretera de circunvalación.
Nadie recordará a
Yehoudith,
sus labios rojo
carmín,
borrados por beber
venenos tóxicos
en un campo de
exterminio,
ni a Eerikki, con su
barba roja,
derrotado por la
turbulencia de las olas,
que duerme, arrasado
por las orcas,
en el fondo de algún
mar;
la cabeza de
Sandrine, duquesa
de Borgoña oyó el
rumor de la fiesta
al caer de la
cuchilla de una guillotina
en una cesta
y Daisuke, samurái
moderno,
contó las
revoluciones del motor de un avión
gesto kamikaze en un
harakiri.
Podría seguir y
seguir
en el calor sofocante
de una noche de verano
cómo Iris y Anthia,
niños espartanos deformes
fueron abandonados,
o cómo Deendayal
murió de privaciones
atribuible al único
crimen
de vivir la vida de
un marginado
sin haberse rebelado
nunca;
Ituha, una niña
india,
amenazada con un
cuchillo,
que acaba bailando
con un Manitú
en la antesala de un
burdel
y Lutero, nacido en
Lancashire
liberado de la
profesión de mendigo
y obligado a morir
por Su Majestad Británica
en las minas de
carbón.
¿Quién recordará a
Itzayana
y a su familia
masacrados
en un pueblo de las
afueras de México
por el ejército de
Carranza en retirada,
y qué de Idris, el
rebelde africano,
aturdido por los
golpes y las quemaduras
mientras indomable
por la dominación colonial,
intentó robar un
camión de municiones;
Shahdi voló alto en
el cielo
por encima de las
astas de
aterrizó en Teherán
con las alas destrozadas
por un cañonazo,
y Tikhomir, un
albañil checheno,
desplomado ante
rostros indiferentes
en el tejado del
Mausoleo de Lenin,
sin comentarios.
De objetos de la
narración
fracturados en
fragmentos de inexistencia
que transmiten
sonidos lejanos
de resistencia.
BALLATA
DEGLI INESISTENTI
Ivan Pozzoni ©
Potrei tentare di narrarvi
al suono della mia tastiera
come Baasima morì di lebbra
senza mai raggiunger la frontiera,
o come l’armeno Méroujan
sotto uno sventolio di mezzelune
sentì svanire l’aria dai suoi occhi
buttati via in una fossa comune;
Charlee, che travasata a Brisbane
in cerca di un mondo migliore,
concluse il viaggio
dentro le fauci di un alligatore,
o Aurélio, chiamato Bruna
che dopo otto mesi d’ospedale
morì di aidiesse contratto
a battere su una tangenziale.
Nessuno si ricorderà di Yehoudith,
delle sue labbra rosse carminio,
finite a bere veleni tossici
in un campo di sterminio,
o di Eerikki, dalla barba rossa, che,
sconfitto dalla smania di navigare,
dorme, raschiato dalle orche,
sui fondi d’un qualche mare;
la testa di Sandrine, duchessa
di Borgogna, udì rumor di festa
cadendo dalla lama d’una ghigliottina
in una cesta,
e Daisuke, moderno samurai,
del motore d’un aereo contava i giri
trasumanando un gesto da kamikaze
in harakiri.
Potrei starvi a raccontare
nell’afa d’una notte d’estate
come Iris ed Anthia, bimbe spartane
dacché deformi furono abbandonate,
o come Deendayal schiattò di stenti
imputabile dell’unico reato
di vivere una vita da intoccabile
senza mai essersi ribellato;
Ituha, ragazza indiana,
che, minacciata da un coltello,
finì a danzare con Manitou
nelle anticamere di un bordello,
e Luther, nato nel Lancashire,
che, liberato dal mestiere
d’accattone,
fu messo a morire da sua maestà
britannica
nelle miniere di carbone.
Chi si ricorderà di Itzayana,
e della sua famiglia massacrata
in un villaggio ai margini del Messico
dall’esercito di Carranza in ritirata,
e chi di Idris, africano ribelle,
tramortito dallo shock e dalle ustioni
mentre, indomito al dominio coloniale,
cercava di rubare un camion di
munizioni;
Shahdi, volò alta nel cielo
sulle aste della verde rivoluzione,
atterrando a Teheran, le ali dilaniate
da un colpo di cannone,
e Tikhomir, muratore ceceno,
che rovinò tra i volti indifferenti
a terra dal tetto del Mausoleo
di Lenin, senza commenti.
Questi miei oggetti di racconto
fratti a frammenti di inesistenza
trasmettano suoni distanti
di resistenza.
NO
ENCAJO
Ivan Pozzoni ©
No encajo, tengo un
trastorno límite de la personalidad
reparto codazos como
Greg «El Martillo» Valentín,
si no me aplico nunca
podré aspirar al Premio Nobel
un ternero
irreductible entre las vacas negras de Hegel.
No encajo, tengo un
delirio esquizofrénico
odio al pueblo y mojo
mi pluma en arsénico,
canto, fuera del
coro, como un mitómano de Factor X
desactivando bombas y
lidiando con un detector de metales.
No encajo, tengo una
disposición asesina,
deambulo entre los
zombis, al estilo del Rey del Pop en Thriller,
volando bajo sobre la
costa cito cocientes,
obligado a empaquetar
subtítulos para los no usuarios.
No encajo, tengo todo
tipo de fobias,
tengo todo tipo de
fobias, incluyendo mi amor por el verde, como virtuoso dendrófilo,
incendiando el mundo,
difuminando el tiempo con el zoom,
me rindo a la
obsolescencia de la consecutio temporum.
NON RIESCO
AD INTEGRARMI
Ivan Pozzoni ©
Non riesco a integrarmi, ho un
disturbo borderline
distribuisco gomitate tipo Greg “The Hammer” Valentine,
nemmeno se mi impegno riuscirò a
aspirare al Nobel
deutoplasma irriducibile tra vacche
nere d’Hegel.
Non riesco a integrarmi, ho un delirio
schizofrenico
rifuggo dalle masse e intingo biro
nell’arsenico,
canto, fuori dal coro, come un
mitomane a X Factor
disinnescando bombe, spaccio col metal-detector.
Non riesco a integrarmi, ho attitudini
da killer,
deambulo tra zombie, stile King of Pop
in Thriller,
volando a bassa quota quoto quote di
quozienti,
costretto a impacchettare sottotitoli
per non-utenti.
Non riesco a integrarmi, ho ogni sorta
di fobia
in coda appetisco il verde, come un virtuoso
in dendrofilia,
mettendo a fuoco il mondo e sfuocati i
tempi con lo zoom,
mi arrendo alla desuetudine della consecutio temporum.
LILIANA BIELMEIER
Durante la pandemia descubrió esta capacidad de expresión escrita que
desconocía absolutamente de su persona de la mano de su profesora Liliana
Lapadula.
A partir de esta nueva faceta en su vida; cuando las vivencias, la
inspiración y la voluntad se cruzan, plasma en el papel la alquimia que se
produce gracias a todas ellas juntas.
En 2023 presentó una antología junto a sus compañeras del taller
literario La palabra en movimiento
(Editorial AqL) y también he sido correctora del libro Biodiversidad en el Fin del Mundo (Edición y fotografía de R.
Alvarado).
***
Liliana Bielmeier ©
El poder de sus fulgurantes ópticas intimidaba. No había hueco que
escapara a su ángulo
Daba vértigo saberse inmiscuido en cada escena; aun así, desesperante
era no hallarse en rincón alguno.
Estar y no a la vez.
¿Cómo puede alguien dominar el paisaje y no ser parte de él?
Indómito el destino, licuarse en cada imagen y ciego quedar ante
sí.
Brutal castigo, poseer órbitas hacia afuera y no hacia adentro.
Esferas de luz blanquean oscuridades internas, iluminando humores
turbulentos.
¡Qué necesidad de brillar cuando mece la noche…!
Quizás la de imitar estrellas, regalando claridad como obsequio de
partida.
Pierrot
Liliana Bielmeier ©
No quiero escucharte.
Si pudiera acallar los sonidos que blasfema tu mirada
seguramente mi cuerpo roto temblaría con espasmos.
No quiero migajas.
Asqueada ya de infames recuerdos
mi memoria vomita pálidas imágenes que se quiebran a la luz del tacto
secas como el polvo, incrustadas en mi cámara.
Los sentidos se hacen eco de tu espanto,
mientras la cordura desata las cadenas del sabor primero,
endulzando los recuerdos más amargos que, en mi defensa
intento maquillar como un pierrot.
Cristal opaco
Liliana Bielmeier ©
Sus manos agrietadas lo decían todo,
el gélido regazo daba muestras de secas emociones
y ese cuadro aciago anticipaba el sórdido aguijón de un tiempo
anochecido.
El sarro del cristal de sus ojos impedía ver la realidad
mientras la espuma ingrávida de la niebla macilenta
acallaba los gritos de su boca rabiosa.
Aun así, el invierno furibundo se coló entre los huesos
y se alejó despavorido hacia ríos de sangre fresca
que arrasaban contra todo mal presagio.
CuPeNOwen
Liliana Bielmeier ©
(en honor a J. Cuesta, C. Pellicer, S. Novo y G. Owen)
Poética brizna gravita en el gozo,
las ondas errantes entrañan al ser,
guardián de mi senda diluvia destellos
bitácora guarda cristales de ayer.
Globo inhumano, sus huellas de hielo
inmóvil respira, cual hiena feroz;
sacuden las rejas eléctricamente,
las rejas de acero que el sol olvidó.
Inspiro la vida con ansias de gozo,
inhalo el perfume del rojo clavel,
te siento pequeño en mi lívida mano,
espero en reposo, comience otra vez.
JUAN CARLOS VARELA BUJÁN
Su pasión por la
escritura es tardía. En el 2014 crea el blog Deportebiencomun (inactivo) en el
que escribe sobre otra de sus pasiones: el deporte. A partir de su contenido
nace su primera novela, Por un Sueño
(2020, Amazon), en la que plasma sus experiencias personales relacionadas con
las competiciones de montaña.
En el 2023 se une a
un grupo de personas con las que comparte su pasión por la escritura creando el
blog Estantesdepapel (estantesdepapel.com) en el que invierte ilusión y
contenido.
Su segunda obra
publicada es un cuento: Los Otxoa
(2023, Amazon), dedicado y basado en sus sobrinos.
Cuatro
Damas
(2024, Círculo Rojo) es su segunda novela. Esta vez es un thriller con un marcado tono realista con altas dosis de contenido
subjetivo y psicológico.
Escribe por
satisfacción personal y su alta dosis de creatividad le permite tocar distintos
géneros: desde cuentos para niños, pasando por los relatos cortos y la novela
realista, hasta la novela negra, que es donde se siente más cómodo. Actualmente
se encuentra en proceso de escritura de su tercera novela.
Más sobre su obra en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº
105:
Web de
autor: www.juancarlosvarelabujan.com
varelabujanjuancarlos@gmail.com
TRES
CAPÌTULOS DE “CUATRO DAMAS”
Juan Carlos Varela
Buján ©
1.
P4R, P3AD
Viernes,
16 de diciembre 2033
San
Sebastián, 05:30
Sus ojos se mueven a
una velocidad vertiginosa.
Está soñando.
La mujer
que buscan, una neurocientífica, se encuentra en un complejo industrial cerca
de la ciudad de Tartus, en la costa de Siria. Los satélites que barren la zona
en esos momentos de gran conflicto no habían detectado movimientos sospechosos
hasta que alguien les ha facilitado datos y los ojos del cielo han centrado su
atención en unas edificaciones. La información es buena y debe ser comprobada.
Por
lealtad a un hombre, deben capturar a esa mujer. Llevan años detrás de ella y
las pistas les conducen hasta esa ciudad bajo control ruso.
Mira con
detenimiento la fotografía de la mujer. La desprende del panel de corcho.
Será su
primera misión como comandante del grupo operativo, con la diferencia de que
ahora liderará a un grupo reducido, solo cuatro personas. Cada uno se
identificará con un número: Uno será
el líder.
Antes de
partir estudian la ubicación buscando puntos débiles. El complejo industrial se
sitúa al oeste de Tartus, junto a una pequeña urbanización de chalés en primera
línea de costa rodeada de otras pequeñas instalaciones que se comunican por
carretera con
Los
observa por orden de numeración. Son unos chavales: Félix, June, Aitor, Alicia.
Los mejores de su promoción, todo energía, vitalidad. Pueden comerse el mundo.
Con Félix tiene algo especial.
Llegan
por mar desde Chipre bajo una bruma nocturna que oculta toda presencia. Entran
en el complejo, el perímetro no está vigilado. El edificio de planta baja está
lleno de vieja maquinaría agrícola. Buscan la entrada secreta que no está en
los planos y que les conducirá a la planta baja, la hallan. Al fondo del
pasillo ven un ascensor. Se miran, se leen el pensamiento. Cuatro y Cinco se
posicionan en ese punto para asegurar la retirada, el resto baja en el
elevador.
Agudizan
sus sentidos y cuentan los segundos que trascurren hasta que la puerta
corredera se abre. Salen. Encuentran oscuridad, vacío. No pueden ver los
límites de esa gran sala. Activan los dispositivos de visión nocturna y
recorren su perímetro hasta que identifican una puerta con cerradura
codificada. Tres introduce una
nanocámara por debajo de la puerta, sonríe. La especialista la desactiva y los
tres entran dando órdenes en inglés para que todos se coloquen en hilera
pegados a la pared. El grupo de científicos obedece.
Dos extrae una foto del
bolsillo y recorre la fila cotejando el rostro de cada mujer. Se detiene,
pronuncia un nombre. La nombrada afirma y Dos
la saca de la fila. La neurocientífica no opone resistencia.
Los
cuatro caminan, Uno guía a la doctora
a través de la sala oscura. Toman el ascensor, suben. Cuarenta y dos segundos
de incertidumbre en los que una corazonada contrae el corazón de Uno. La corredera se abre, el
presentimiento se hace real: Cuatro y
Cinco no están en sus posiciones.
Alcanzan
la puerta que les conduce al exterior. Tres
introduce la cámara, la noche oculta toda presencia.
Silencio.
Uno mira a Félix, ahora
a June. Sabe que les han tendido una trampa y ordena soltar a la rehén antes de
plantar cara al destino. Ninguno de los dos se opone.
Salen
con sigilo y se refugian entre unos contenedores. De la oscuridad de la noche
se da paso a un juego de luces que de inmediato ilumina todo el espacio que les
rodea. Es entonces cuando ven a Cuatro
y a Cinco tendidos en el suelo.
Están
atrapados, comienzan los disparos.
Tres recibe un impacto en
el pecho, la metralla le ha perforado el chaleco. Al poco, es Dos quien queda tendido en el suelo. Uno los mira, sabe que todo está
acabado, pero sigue disparando hasta que nota un impacto en el brazo y pierde
el sentido.
Grita
tan fuerte como puede. Por rabia… por miedo. Ahora está en el suelo, a oscuras,
bajo una total privación sensorial, sin distinguir ningún sonido, con un corsé
acolchado cubriendo su tronco que le impide despegar los brazos del cuerpo
mutilando el sentido del tacto. El dolor le recorre el antebrazo derecho, recuerda
que le han herido en combate. Sin embargo, la funda le impide reconocerlo.
Mueve los dedos de las manos, no los siente en la derecha.
Van a
lavarle el cerebro y debe oponer toda resistencia. Es lo único que puede hacer.
En su cabeza se activa un sistema de seguridad que le recuerda que posee algo
vital: la imaginación. Y comienza a vivir otra realidad basada en un juego,
como si estuviese en un reality show.
Porque sabe que eso es lo que quieren, jugar, experimentar con su cuerpo. Y no
se va a dejar derrotar, no sin plantar batalla.
Con la
espalda apoyada en el suelo intenta levantarse. No puede. Imagina los
movimientos, los repite y consigue ponerse en pie.
Camina a
oscuras. Al chocar contra la pared obtiene recompensa. Un estímulo positivo
libera sus sustancias químicas. Esa droga le provoca bienestar, placer. Sí, es
una gran victoria que celebra con una carcajada. Ese sonido le permite
verificar que oye y que puede estimular el cerebro con su melodía. Es
consciente de un nuevo éxito al saber que han errado. Ríe a carcajadas. Esa es
la única arma que tiene, no permitir que consigan dominar sus sentidos. Decide
en esos momentos que esa compañera ficticia, la victoria, le ayude a seguir
luchando.
Se
incorpora, sudando. Un alarido emerge de lo más profundo de su interior.
—¡Chsss!
Esa pesadilla otra vez… Ya ha pasado. ¡Chsss!
Siente
el calor del abrazo fuerte, reconfortante. Su respiración entrecortada recupera
la normalidad.
—Solo ha
sido un sueño, Laura. Cálmate. ¡Chsss!
—Pero
son tan reales.
—No
digas nada. Pronto desaparecerán, ya verás.
Sueños,
lo que permanece en su recuerdo. Recuerdos que provocan un llanto, la culpa por
los compañeros muertos.
Pronuncia
uno a uno sus nombres, una y otra vez hasta retomar el estado de duermevela.
«Tal como me has ordenado, sus sueños los
guardaré en mi memoria».
Centro
Tecnológico CETA. A Lamea,
El Mercedes se
detiene a la entrada del complejo. Abre sus puertas traseras para que
desciendan sus dos ocupantes. Diego lo hace primero y espera a Ismael que
demora la salida, desea echar un último vistazo al interior del vehículo
sorprendido de su tecnología. Nunca había viajado en un vehículo autónomo.
Mientras
suben las escaleras que conducen al interior del edificio, Ismael,
boquiabierto, admira la estructura compuesta por dos edificios hexagonales con
fachada de cristal unidos por un amplio recibidor.
—¿Te
agrada el diseño? —Diego le pregunta detenido en el hall.
El joven
afirma. Sus dimensiones le fascinan: la amplitud y sobriedad, los techos altos,
la abundante luz natural.
—Sabíamos
que esto te iba a gustar.
Despacio,
sin sobrepasarle, Ismael se deja guiar por el asistente ataviado con traje
negro de Zara. Recorren el pasillo central hasta llegar al ascensor. Las
puertas se abren al detectarles, entran en la cabina. No hay botonera, Ismael
espera.
—Menos
uno —Diego pronuncia la planta—. Únicamente el personal autorizado puede
acceder a los ascensores.
El
elevador se detiene. Ambos lo abandonan y caminan veinte metros por el pasillo
que lleva al mostrador donde dos guardias de seguridad esperan. Diego deja un pendrive en la ventanilla. Ismael mira a
los vigilantes, su físico intimida. Uno de ellos introduce la memoria en el
ordenador.
—Como
puedes comprobar disponemos de las más altas medidas de seguridad. Le he dado
una memoria con tu ADN que extrajeron cuando te operaron. Este escáner es el
último filtro, verifica que no llevas nada extraño y, sobre todo…, que tú eres
tú. Monitorizará todo tu cuerpo, pupilas, rasgos faciales, tu estado de salud,
lo que hay dentro de ti. A partir de ahora, estarás controlado en todo momento.
Ismael
mira al vigilante, a su señal entra al pasillo de cristal y un haz de luz
ultravioleta le recorre el cuerpo. Mira al techo intentando localizar el foco
de la luz.
—No
busques su procedencia, no la hallarás. El haz rebota en el cristal y parece
que sale por todos los lados. Por eso están hechas así estas paredes —afirma
Diego intuyendo la curiosidad del joven.
La
puerta que le obstaculizaba el paso se abre e Ismael accede a la sala semicircular
diseñada con una pendiente de veinte con dos grados. Al fondo, divisa la
pantalla que cubre toda la pared. Ismael no se fija ni en los tres niveles ni
en las personas que los ocupan, ni escucha el sonido del teclear de las veinte
personas que trabajan en este habitáculo. Tiene la mirada clavada en la enorme
mesa dominada por un único panel de cristal táctil que muestra la información
obtenida en las búsquedas de los operadores.
Una voz
femenina atrae su atención. Es la de Esther, la responsable del Departamento de
Ciberseguridad, que sube a su encuentro por la rampa central de
—Prestadme
todos atención, por favor. Quiero presentaros a nuestro nuevo compañero. Se
llama Ismael Gutiérrez ––Ismael levanta la mano a modo de saludo y pronuncia un
«hola» casi inaudible. Esther guarda unos segundos de silencio y mira a su
equipo antes de seguir hablando—. Su nombre no os dice nada, ¿verdad? Pero sé
que muchos le seguís. Se le conoce en la red bajo el seudónimo de… Búho.
Pepe se
levanta con la boca abierta. Manoliño, entusiasmado, comienza a aplaudir y poco
a poco el resto de compañeros le siguen puestos en pie.
—Ismael,
este es tu espacio de trabajo ––le indica Esther, que permite la ovación
mientras el joven se ubica en su mesa de trabajo—. Pili te pondrá al corriente
del funcionamiento de todo. Ahora, por favor…, el resto… continuad con vuestras
funciones, ya tendréis tiempo de conversar con él. Hay mucho que hacer y el
tiempo corre en nuestra contra.
«Si me permites mi opinión, va a encajar bien
en el grupo».
Ciudad
de
Julia acaba de llegar
a
Será un
torneo muy especial, tal vez no se celebre otro similar en mucho tiempo.
Primero, por la fecha, coincidente con la festividad navideña. Segundo, por el
tipo de competición: a dos fases y en abierto, permitiendo emparejamientos
mixtos por el ELO de cada participante.
La
primera fase la jugarán representantes de ochenta países por el sistema suizo a
once rondas. En la segunda, los veinte mejores disputarán el Torneo de
Candidatos en una liga a dos grupos. El vencedor, además de ganar la suma de
670.000 €, la mitad en bitcoin, será
el próximo rival del campeón mundial. Nunca antes se había ofrecido un premio
tan elevado ni la plaza al Campeonato Mundial en el mismo torneo. En cuarenta y
cinco días se sabrá el nombre del candidato a disputar el título a Yan Liú.
Julia
evoca el año que participó en el Campeonato Mundial de Ajedrez. Se disputó en
noviembre del 2018, también en un suizo a once rondas, en el mismo sitio en el
que se encuentra ahora. Su padre siguió todas sus partidas sin decir palabra,
sin recriminarle una mala jugada. Aún recuerda los nombres de las ganadoras:
Shiri, de
«Xoán, ciento diez pulsaciones, lo normal en
Julia es setenta y dos».
Vuelve
al presente y abandona el edificio. Sube con Olivia al Mercedes y se dirigen al
lugar en el que se celebrará la segunda fase del torneo, el Parador de Santiago
de Compostela.
Pasados
trece minutos y treinta segundos, el vehículo se detiene en frente de
Julia
comienza a perder la concentración, le duele la cabeza. Lleva días sin dormir y
le está pasando factura. Olivia lo nota y decide finalizar la visita.
—Te noto
cansada. ¿Estás bien? —pregunta Olivia una vez fuera.
—Llevamos
días preparando este evento y estoy cansada. ¿Tú no lo estás?
—Claro
que sí. Pero no me preocupo tanto como tú porque sé que todo va a salir bien.
Anda, vete a casa a descansar.
—Somos
el mejor equipo, Olivia —afirma Julia abrazando con fuerza a Olivia.
Se
despiden con sonoros besos. Julia entra en el coche y se deja llevar.
«He instalado en el Mercedes la música
relajarte que le gusta escuchar. Ahora comienza a sonar».
Abandonan
la ciudad y toman
El
asiento de cuero se ha reclinando, y duerme.
2.
C3AD, P4D
Sábado,
17 de diciembre
CETA,
00:30
Ismael sigue en el
Centro de Comunicaciones. Ayer abandonó la sala durante veinte minutos a las
15:00 para comer un plato de espagueti.
«Le pareció exquisito, por eso he notificado
al cocinero que le gusta el spaguettoni aglio, olio e peperoncino».
Está
entusiasmado con lo que ha encontrado. No esperaba hallar esta tecnología.
Menos aún interactuar con ella. Le han explicado algunas de sus funciones. Sin
embargo, desconoce aún la verdadera envergadura de su cometido.
El joven
ha causado furor entre los nuevos compañeros deseosos de conocer el motivo de
que el hacker español más carismático
trabaje codo a codo con ellos. Ha respondido a muchas preguntas, algunas ya
programadas.
«Como de costumbre, te adelantaste a los
acontecimientos. Has intuido lo que pasaría cuando todos conociesen su
identidad. Por eso le preparaste para dar respuesta a preguntas embarazosas».
Ismael
ahora está solo. Piensa en cómo ha cambiado el planeta en una década.
Ahora el
mundo está estructurado en tres bloques: Pacífico, Euro-África y las Repúblicas
Comunistas, con China como líder indiscutible superando a Rusia. Algunos países
permanecen en tierra de nadie, como Inglaterra, dejándose llevar por la
corriente que más satisfaga sus necesidades. La estructura social y la
situación geopolítica han transformado el planeta. Poblaciones enteras han
desaparecido debido a las pandemias, a las hambrunas, al cambio climático. Hay
muchos pueblos fantasma, muchas pérdidas humanas. Y los líderes que promueven
los levantamientos coinciden en el planteamiento de que un cambio es
fundamental. Una excusa para justificar el verdadero fin: el poder absoluto.
Recapacita
sobre el error que han cometido esos líderes al dejar que una IA establezca sus
criterios de gobierno basándose en algoritmos que justifiquen la propia
supervivencia de un grupo.
Ismael
cree que es fácil pronunciar discursos, disparar palabras que acierten en las
dianas, cuando muchos son los ricos que las elogian y pocos los que se atreven
a alzar la voz en contra.
«Qué pensará cuando conozca el plan de tu
nuevo mundo. Seguro que sus convicciones cambiarán».
Acaba de
llegar el equipo de ingenieros. Ocupan sus puestos y comienzan a operar desde
sus pantallas táctiles: configuran el satélite, encriptan las señales y
bloquean posibles ciberataques. La misión de hoy puede que les lleve toda la
noche.
Llevan
trabajando en
—Tenemos
todo listo, solo necesitamos confirmación —dice Esther dirigiéndose a Xoán.
Este
busca a Ismael con la mirada y le transfiere un mensaje:
«Confío en que sepas manejar esto. No me
falles».
Ismael
levanta discretamente el dedo corazón.
Xoán
sonríe. Son las 05:15. Ismael, silente, recibe la conexión.
—«Aquí, Laura. ¿Con
quién estoy conectada?».
—«Con Ismael, tu
nuevo conector».
—Atención
a todos, conexión establecida. Lanzad protocolo de seguridad —ordena el hacker en alto.
El
operativo de ingenieros, como si de una danza mímica se tratase, comienza a
mover las manos desplazando objetos invisibles. Los cirujanos esperan el
momento preciso para entrar en acción.
A 487,44
km de distancia, Laura conecta un terminal CONixELL a su teléfono e inicia la
transferencia de archivos vía satélite. Ahora efectúa unos movimientos que
Ismael narra en directo.
—Saca de
un bolsillo una cajita. Extrae su contenido y se lo coloca en la mano.
—«¿Estáis
preparados?».
—«Sí, Laura».
Laura se
acerca a su acompañante…, y extiende la mano.
En la
pantalla de la sala se reciben las primeras imágenes emitidas por el
nanotransmisor teledirigido. Es una de las unidades más pequeñas diseñadas por
el CETA. Uno de los neurocirujanos comienza a dirigirlo con un mando joystick. De la misma forma en que
efectúan una aproximación endoscópica endonasal expandida, hoy van a acoplar
ese pequeño artefacto al cerebro de una persona. No es la primera vez que lo
hacen, conectar un cerebro a un dispositivo electrónico para recibir sus
pensamientos.
Tampoco
será la última.
GRISELDA
SUSANA ROCHETTI
HIPOTECA
Griselda Susana
Rochetti ©
Regresé a San Pedro
después de muchos años. Estaban organizando un festejo por el natalicio de don
Pedro Suñer. Quise observar en detalle la escultura que se encuentra en el
patio interno de la municipalidad, detrás de la oficina de Rentas.
Pregunté en mesa de
entrada y, con un poco de decepción, me animo a decir que el empleado, muy bien
vestido, por cierto, no tenía ni idea que ahí había una obra del reconocido
artista.
Pedí permiso y avancé
hasta que la figura estática y solemne se cuadró delante mío.
Como si el tiempo no
hubiera pasado me vi caminando con mi abuelo, de la mano, por el pasillo oscuro
del municipio. Las lámparas agónicas nos determinaban el rumbo. El abuelo
apenas se expresaba, pero su ceño fruncido y la mirada fija y dispersa me hacía
suponer que algo lo perturbaba. Supe que una injusta hipoteca había puesto en
riesgo su casa. Nuestra casa.
Una charla infantil,
pero no ingenua, con mi abuela mientras intentábamos dormir la siesta hizo que
lo averiguara.
No sé por qué elegía
compartir ese tiempo conmigo. Tal vez mi inocente pero importante presencia lo
tranquilizaba. Esos momentos siempre fueron una incógnita en mi vida.
Las mañanas
interminables en las que unía la financiera con la municipalidad exprimían mi
energía.
Un mediodía espeso, apretó fuerte mi mano y
con afecto me dijo:
—¿Estás cansada?
—Sí.
—Andá un ratito al
patio.
De cuando en cuando
tenía la impresión de que me faltaba algo: la alegría de mis abuelos.
—Ya falta poco.
—¿Cuánto?
—No sé.
—Estoy aburrida.
— Esperame en el
banco y mirá los pajaritos —me indicó con el dedo.
Y ahora, con su
imagen en mi mente, estoy sentada en el banco gris, en el mismo que aguardaba
al abuelo.
Observo en detalle la
escultura, mientas gorriones, tacuaras y calandrias baten sus alas entre el
metal y el cemento.
Creo que los pájaros
se acercan porque se reconocen en la obra, como si una parte de la estructura
oficiara de llamador.
La imagen de difícil
definición es un biguá construido de hierro magnético que mira hacia el norte
en dirección a la isla y no puede volar.
La contemplo. El
aroma a primavera me eleva en un suspiro. La brisa despeina mi flequillo y
dibuja una sonrisa cómplice, la misma que me regaló el abuelo Pedro la mañana
que levantó la hipoteca.
Biguá
EL
REPUBLICANO
Griselda Susana
Rochetti ©
La Armada Argentina
te había bendecido para navegar en 1842.
Zarpaste cauto ante
una multitud. Los tripulantes bravíos esperaban ansiosos el combate. Tu destino
final: Vuelta de Obligado. Llegar en tiempo y forma, un gran desafío. La flota
anglo-francesa no era de fiar, la ambición por la ruta del río era poderosa. En
las barrancas expectantes, movilizados por el general Lucio Mansilla, los
gauchos se atrincheraban. Petrona Simonini y otras mujeres de hierro se
disponían a colaborar. Instalaron el campamento a escasos metros de la batería
más grande.
Juan Bautista Thorne
nació en Nueva York, pero adoptó a la Argentina como suya. A los 18 años se
radicó en Buenos Aires. Se deslumbró con la ciudad y la causa libertadora.
Podía ser falible pero jamás traicionaría a su patria, tampoco a vos,
Republicano. El cañón estratégico estaba a su mando.
Profundas y
salpicadas historias se alejaban de la costa con una pizca de nostalgia. A
Leopoldo Laserna le faltaban pocos días para conocer a su hijo. Luis Negrette
regresaría para construir su casa. A Melchor Linares, minutos antes de subir,
su mujer le anunció que serían abuelos. Don Nicanor Muratone no dejaba a nadie
ni nada que perder, pero su cuerpo también se estremeció con la partida.
Algunos no se querían ir, muchos no pudieron volver. Todos añoraban la
libertad. Libertad. Palabra tan amplia y abarcativa. Amos y esclavos luchando,
observando para qué lado se inclina el platillo de la balanza.
Avanzabas lento,
seguro. Amanecía. El Paraná se agrandó como una copa ancha, y divisaron la
costa. Balas de cañones te aturdieron, se incrustaron en tu cuerpo, provocando
heridas letales. La madera crujió, los hierros se retorcieron, las banderas se
doblegaron. Las historias de vida se hundieron con vos.
El general Mansilla
ordenó que cesara el fuego.
—El cañón me exige
vencer o morir —contestó Thorne.
Los gauchos regaron
con sangre el silencio de la soberanía. Juan Bautista Thorne perdió la
audición.
—¿Cómo está la
situación, Petrona? —preguntó Mansilla.
—Muchos muertos...
—¿Heridos?
—Cientos, mi general
—lamentó Petrona.
Cada mañana del
veinte de noviembre cuando el sol se espeja en el Paraná, los lugareños no se
asombran de su presencia. Lo han encontrado deambulando por el castillo de
Obligado, tal vez en busca del poeta y escritor Rafael para contarle su
historia. Camina erguido y se asoma en la cueva Salamanca. Sabe de la conexión
secreta con el castillo. Visita la escuela que lleva su nombre. Al mediodía el
sol parte el río en dos, en honor a las cadenas legendarias, Juan Bautista
Thorne baja en dirección al cañón que tieso y frío y fuerte sigue esperando su
mano maestra. Se para en el monolito histórico. Observa el Paraná buscándote,
Republicano.
Marcaste un
precedente en la historia. Te imitaron el Titanic, el Mafalda, el Ara General
Belgrano y el Ara San Juan.
Dorados y surubíes
recorrieron tus venas. Dádivas de la naturaleza diluyeron un poco tu soledad.
Bergantín goleta,
soberano gigante. Pasaron 170 años para que, sin buscarte, te encontraran. El
tataranieto de Leopoldo Laserna, junto a un descendiente de Juan Bautista
Thorne defendiendo su honor, vino a visitarte. Te enteraste orgulloso que no
fue en vano tu desaparición.
Es imposible
rescatarte. El lecho del río será tu descanso eterno. El pueblo bonaerense, tu
veneración.
Nº 108 – Diciembre de 2025 – Año XVI
ISSN 2250-5385 – Edición trimestral
RE-2025-115781208-APN-DNDA#MJ del 17/10/2025, Dirección Nacional del Derecho de Autor / República Argentina
Propietario y director: Héctor Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
zab_he@hotmail.com
http://hector-zabala.blogspot.com/
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 40:
https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2019/12/realidades-y-ficciones-revista.html
Colaboradores
Corrección general:
Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina
alfana79@hotmail.com
http://noelia-barchuk-literatura.blogspot.com.ar/
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 88:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/12/suplemento-derealidades-y-ficciones-n.html
Ilustración de carátula y emblema:
Mónica Villarreal
Scottsdale (Arizona), Estados Unidos
Monterrey (Nuevo León), México
monvillarreal@hotmail.com
@mon_villarreal
https://www.facebook.com/monvillarreal22
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 17:
http://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com.ar/2014/06/
El listado completo de colaboraciones al Suplemento de REALIDADES Y FICCIONES se encuentra a la derecha del blog bajo el acápite ÍNDICE DE AUTORES. A la fecha, comprenden 430 colaboradores desde la fundación del suplemento.
REVISTA: https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/
@RyFRevLiteraria
SUPLEMENTO: https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/
@RyF_Supl_Letras
Las opiniones vertidas en los artículos de esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor pertinente.
“Realidades y Ficciones” Mónica Villarreal (2014) acrílico y óleo sobre papel-lienzo, 30 cm x 30 cm |







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