SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 92 – Diciembre de 2021 – Año XII
ISSN 2250-5385 – Edición trimestral
Inscripción gratuita como LECTOR
si escribe a zab_he@hotmail.com
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).
“Mariposa de colores” Mónica Villarreal (2021) (Mixta sobre tela, 11" x 14") Serie Mariposas |
Sumario:
• Estela BARRENECHEA (Argentina)
• Ximena GÓMEZ (Colombia - Estados Unidos)
• Eduardo DALTER (Argentina)
• Iván DE MONBRISON (Francia)
• María Esther RUIZ ZUMEL (España)
• Walter Hugo ROTELA GONZÁLEZ (Argentina – Uruguay)
• Jesús BALLANO RIERA (España)
• Zulma Esther PRINA (Argentina)
• María MORENO QUINTANA (Argentina)
• Luis WEINSTEIN (Chile)
• Jaime LUSTGARTEN STECKERL (Colombia)
• Araceli Birmania ARÉVALO CÓRDOVA (Ecuador)
ESTELA BARRENECHEA
(Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 17/2/1938 – 31/3/2021).
Su biografía, trayectoria literaria y obras pueden leerse en Realidades y Ficciones – Revista Literaria Nº 48.
Para conocer más sobre esta poeta, narradora y estudiosa de la filosofía, puede consultarse también la excelente entrevista del escritor Rolando Revagliatti de agosto de 2018 en https://www.lexia.com.ar/Reportaje_Estela_Barrenechea.html, testimonio acompañado de un importante material fotográfico de gran parte de su vida.
Se indican a continuación todos los enlaces a las publicaciones de Realidades y Ficciones en las que colaboró Estela Barrenechea:
Realidades y Ficciones – Revista Literaria:
• https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2015/12/ (Nº 23)
• https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2016/09/ (Nº 26)
• https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2019/03/ (Nº 37)
• https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2020/06/ (Nº 42)
• https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2021/03/ (Nº 45)
Suplemento de Realidades y Ficciones:
• https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2015/09/ (Nº 66)
• https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2016/09/ (Nº 70)
• https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2019/03/ (Nº 81)
• https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/09/ (Nº 87)
Seguidamente, publicamos los últimos poemas que nos envió:
ACONCAGUA
Estela Barrenechea ©
Figuras de piedra
como un oleaje del tiempo
tuercen las palabras.
Los puntos de luz se fijan y
el color atrapa
la espuma del sol.
La cordillera iluminada extravía.
Remontar los pedruscos
y llegar a la cima apaga la lengua
como si el lenguaje se hiciera añicos ante la línea del horizonte.
Sospecho la fiesta terrible que me subyace.
Veo a los montes como cicatrices de la eternidad.
Demasiada escena para mí estar en la cumbre
rodeada de puños de viento.
Una travesía inacabable entre lo visible y lo invisible.
El paisaje traspasa mi cuerpo.
Desconcierta la altura y aún más la soledad.
¿Por qué los pájaros vuelan órbitas extrañas?
Entre el secreto y el desorden de la materia,
¿Seré acaso yo piedra hecha a dentelladas, apenas una deriva
de las cenizas de un volcán?
¿Por qué la roca resucita comarcas de guerra?
La tensión que produce la piedra me desmadra del tiempo.
¿Estará allí el secreto de una escena muy vieja? ¿Estás ahí adentro?
DON DEL AGUA
Estela Barrenechea ©
Azul la ilusión transmarina
perdida entre el barco y el humo.
El anillo de la isla
más irregular que el caracol
arde en esa superficie
derramada en ola.
No es fácil la imagen absoluta del mar.
Comprimo la marea en la voz
y hago lo que puedo para salir del tiempo.
Casi sin darme cuenta,
entre cuatro paredes
un azul de agua
hace frente a la memoria.
Embalso los lenguajes
y todo lo mío se escurre líquido.
Cómo pude olvidar la indiferencia,
el mordisco penetrante
y la falta de escrúpulos.
Estallidos empapados por una lluvia de sal
se parapetan tras la roca.
Tiempo de las algas
en medio de la travesía demorada por la ola.
Brillo florecido en caracol.
El ruido del mar trepa invisible.
Una y otra vez, el mar incesante
tuerce el movimiento.
El roce de las olas dentro de mí hace música.
Por eso cada átomo de agua invita al desafío.
Mi cuerpo se yergue extático,
sabe también del deseo de mar.
La aurora chorrea claridad.
No hay ninguna historia.
Cerca del muelle
el lobo marino despierta
junto al pesquero oxidado
y el punto de luz se fija en la piedra.
La deriva blanca de la ola
recoge en cada grieta
la espuma del sol.
En su ir y venir
una avenida de caracolas ondula
bajo el tejido untuoso de las algas.
La voz iluminada del mar
llama a la música
y yo distingo los nombres de la vertiente.
La orilla que no deja de soñar
escribe su tatuaje sobre la piedra y la caracola.
¿Y sobre mí? ¿Qué?
Con el encuentro de una letra ardiente,
la luz de fin del mundo.
Sonidos rebeldes y el quiebre iracundo
de los témpanos que dilata el agua.
De nada sirve pensar:
¿qué es el hielo que cae y se pliega?
Sospecho la fiesta terrible que me subyace.
Cómo me insiste el glaciar.
La deriva blanca de la nieve.
Punto de pura belleza que resbala desde la cumbre.
Gradualmente el tiempo fractura los hielos
y las aguas se retiran con violencia.
En el contrapunto del vacío
se apresura la corriente
y una potente voz advierte el golpe solitario.
Una sensación me excede.
La descarga soberbia.
Nieva.
La tierra helada desconcierta.
El lenguaje perverso de las aguas
habla al oído.
¿Quién guía la rompiente del hielo?
El vestido móvil del mundo.
Un fractal azulado colorea el frente sonoro del agua.
Collares de hielo
se desintegran en el lago.
Sostenido por el peñasco
por segundos veo la luz despiadada del sol.
El dominio del viento
quiebra las formas del glaciar.
¿De dónde vienen los ruidos?
Rocas inmensas alzan la cabeza
y caen sordas en la orilla
Sobre mí el asombro.
Allí están las horas, la insoportable belleza.
Ya no tengo nombre,
me nombra la huella íntima del hielo.
Cuerdas azules bajo el muro helado.
Nevisca.
Una gota sobre el vidriado de los anteojos.
El centro de la mole
se desgarra en río.
Lo inacabado insiste.
La fuerza de la luz
se escurre por los agujeros del cielo
y al llegar el verano el ímpetu del agua
juega con los átomos extraviados.
El hielo cae como si se hundiera en el vacío.
Una cadena de témpanos para el deleite del sentido.
Oímos el instante.
El acorde tintineante del eco.
El don cambiante de las grietas
y un goteo azul
a intervalos insólitos.
La plenitud de lo inesperado.
Nunca creído el derrumbe,
la airada voz del hielo.
A tientas,
con el rostro elevado
atravieso la sombra del calafate.
La altura inmensurable
aviva en mí el ánimo salvaje.
En el paraje yermo
busco pájaros planeadores
y un cielo móvil.
El viento y su música fría
en el vacío voraz.
Un visaje de luz
sobre la pared desnuda.
Descargas del glaciar en cada bloque.
Y el bosque con su sábana negra de corteza insaciable
vierte por el filo de la escarcha
lo áspero de la caída.
La línea del horizonte
en un universo imposible.
Cruje la distancia infinita.
Voces sin boca me interrogan.
El cerebro se apaga en algún punto
y salgo de mi lengua.
No necesito entender.
El paisaje de piedra
saquea la imaginación.
Demasiado vacío.
Sube la correntada como un pesado martillo.
La respiración mía vivifica la escena.
El líquido lechoso de la nieve
cepilla las ramas.
A todo el territorio lo posee una luz perversa.
¿Cuál de las voces del hielo resuena en la boca del torrente?
¿Por qué la claridad oscila
como nosotros frente al remolino salvaje?
Este espectáculo humilla,
a los que no pueden alimentarse
de la piedra.
¿Qué me hará el hielo en el alma?
La nieve cae dentro de la garganta
y busca su forma.
De un tiempo a esta parte,
al oír la ligereza del viento
y el rumor arrebatado del agua
tengo la sensación
de que a este mundo blanco
sólo lo penetra la piedra.
Desde el hielo de enfrente
un cormorán
se suma a mi mirada.
Escondido en mi poema
el témpano azul deja viento y color
en mi memoria.
El lenguaje orgánico del hielo
resucita en cada surco hilos
de un azul transparente.
En la extensión, la compañía perversa del hielo.
XIMENA GÓMEZ
Nació en Bogotá, Colombia. Poeta, traductora y psicóloga. Su poesía se ha publicado en Nagari, Círculo de Poesía, La raíz invertida, Álastor, Realidades y Ficciones, El Golem y Espacio Poético 4, entre otras. Traducida al inglés se publicó en Cigar City Journal, Nashville Review, Sheila-Na-Gig, The Laurel Review, Cagibi, Gulf Stream y The Wild Word. Es autora del poemario: Habitación con moscas (Ediciones Torremozas, Madrid 2016), del poemario bilingüe Último día / Last Day (Katakana Editores, 2019) y Cuando llegue la sequía (Ediciones Torremozas, Madrid 2021). Fue finalista para el premio The Best of the Net en el 2018 y obtuvo el segundo lugar en el concurso anual de Gulf Stream. Es la traductora del poemario bilingüe Among the Ruins / Entre las ruinas, de George Franklin (Katakana Editores, Miami 2018), de Brown Girl Dreaming, de Jacqueline Woodson (Penguin Random House), que fue ganador del National Book Award y es co- traductora del poemario bilingüe 32 Poems / 32 Poemas de Hyam Plutzik, candidato al premio Pulitzer (Suburbano Ediciones 2021).
POR LA VENTANA DE UN PATIO SIN MANGOS
Ximena Gómez ©
No había un palo de mango en ese patio.
La mesa de madera se caía a pedazos
de tanto recibir lluvia, sol del trópico
y muy pocos cuidados amorosos.
Las hojas se amontonaban en el suelo,
se podrían por la lluvia, dejaban un residuo,
una capa verdosa que se volvía sólida,
imposible de raspar con una espátula
y aunque cerquita había casas con jardines
con árboles de mangos, con arbustos de flores
amarillas y fucsias, en el patio sin mangos
los insectos y bichos tenían un paraíso.
Las abejas y mosquitos
venían con el calor, los mapaches
y las zarigüeyas saltaban por la cerca,
las lagartijas andaban entre los arbustos,
las piedras y los árboles,
e insectos de nombre desconocido,
se comían las plagas del jardín
y follaban en camastros de hierba.
A veces una lagartija de papada roja
corría por las patas de la mesa
que se hundía en el patio.
Y por la noche, cuando algunos bichos
se duermen y otros salen de sus huecos
se oían voces desde la cocina
y jazz en un estéreo y de pronto,
detrás de la ventana de ese patio
se apagaba la luz fluorescente,
se prendía la luz del comedor
a la hora de servir la comida
y se oían las risas
de la mujer y el hombre
que cenaban detrás
de la ventana
del jardín sin mangos.
LA MIEL DE CADA DÍA
Ximena Gómez ©
Por la mañana me traes el café
con la leche de avena espumosa y miel.
Cuando no estás conmigo,
al yogurt le hacen falta unas gotas de miel.
En la despensa guardo la botellita,
que me diste, aún llena de miel.
Al irme, te dejo la cama hecha
y en mi taza un poquito de miel.
Pero se me quedó en tu mesa
un cabello enredado en tu pote de miel.
UN OLOR FERMENTADO
Ximena Gómez ©
Los moscos de la fruta aparecieron de súbito
como si hubieran nacido del aire,
o se hubieran colado por una grieta invisible.
Pero tal vez vinieron en la bolsa
del mercado, tal vez viajaron sus huevos
entre la rajadura de un mango.
Porque pronto se multiplicaron.
Volaban por la cocina, hacían corrillo
sobre el canasto de las frutas, los duraznos,
los bananos y los plátanos maduros.
Serviste dos copas de vino tinto
y más tarde encontramos unos sedientos,
Entre los restos del vino,
igual que las polillas que ávidas
de la hoguera caen carbonizadas.
Los rocié con la botella de Windex.
Se esfumaron, pero volvieron
a merodear trozos de jengibre dulce,
Pedazos de torta y tajadas
de tomate avinagrado.
Trajiste un trapo para espantarlos
y cubriste el canasto de las frutas.
Se posaron sobre el paño de tela
y se quedaron quietos, como en éxtasis,
como si aspiraran por los intersticios
el olor de la fruta madura
que se fermenta.
SU PIEL BLANQUÍSIMA
Ximena Gómez ©
Con un jabón blanco
y emoliente él se baña las manos.
Se come un sándwich de pavo y queso
con chucrut fino, o las sobras del pollo
asado con cebollas de la noche anterior.
Los hollejos del pollo se los devora el perro
y en la mesa él lee de su computador.
Con el cursor recorre artículos y fotos
de páginas virtuales y denigra, sonríe,
Habla consigo mismo, escribe por dos horas
palabras deslumbrantes, versos con ángeles,
moribundos envueltos en sábanas
caladas de sudor y velas que se apagan.
En su cuarto, desnudo
jala la cuerda de la lamparita
y se acuesta sintiendo la espalda adolorida.
En el techo se escucha un crescendo de lluvia
y todo le parece oscuro, impenetrable,
sin el fuego ancestral que la noche apagó.
Pero junto a su cama, en la mesa de noche
el radio y el teléfono irradian una luz
sobre su piel muy blanca, de jovenzuelo,
que él no ve.
DÍAS DE CALOR
Ximena Gómez ©
En un futuro cercano,
aún llegarán los patos a buscar comida, mientras los cuervos graznan en un árbol.
Yo desmenuzaré tajadas de pan duro y un cuervo se llevará un buen trozo
y comerán los patos y al irse dejarán porquería y orines.
En un futuro no lejano,
Por la noche, cuando estemos comiendo, las polillas y abejas vendrán
a morirse entre los vasos de la lámpara, y tú y yo esperaremos a que el calor afloje,
caminaremos tarde y veremos a los patos echados en la hierba.
En un futuro cercano,
Los patos no volverán; ya no veremos más sus patas amarillas,
al andar ladeándose sobre el pavimento. Tal vez se vayan junto al agua, a los pastos de la acequia
o del río y después, llegarán muchos patos a invadir los solares de las casas.
En un futuro no lejano,
el calor hará hervir el aire y el suelo, pero aún oiremos a los cuervos en un árbol, “ca, ca,”
y habrá frescura dentro de la casa, y café, frutas, queso y vino … y cada vez con más frecuencia
las copas y los platos se quedarán olvidados en la mesa.
En un futuro que parece lejano,
por las noches sentiremos la hoguera del infierno, pero tú y yo aún caminaremos tarde
y nuestros muertos pasarán en silencio cerca de nosotros y un perro ladrará desde una cerca,
como ladraba el perro de ojos cariñosos, muerto ya hace años.
En un futuro que parece remoto,
nosotros acabaremos desapareciendo y los patos, las polillas, las abejas y los cuervos desaparecerán
también y en el patio las hojas cubrirán las piedras y crecerá debajo una capa marrón, que se endurecerá
hasta volverse parte de ese suelo
y habrá pasado mucho tiempo desde que te decía yo
que había que buscar un jardinero.
EDUARDO DALTER
Eduardo Dalter nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1947. Es autor de una vasta y difundida obra poética, incluida en conocidas revistas culturales, y vertida en una veintena de libros. Asimismo hay una extensa bibliografía crítica sobre este escritor, cuyos títulos y comentaristas pueden consultarse en: http://www.eduardodalter.com/comentariosx.htm
Más sobre su obra y trayectoria en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 84:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2019/12/
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival
Los siguientes textos fueron tomados de su último libro, Desocupado y otros poemas, editado en agosto de 2019:
LLEGAN LOS CEOS
Eduardo Dalter ©
Así como un extranjero necio que se
va apropiando
de todo lo que alcanza a ver o a
imaginar,
con esas miradas, entre omnímodas
y lascivas,
y oliendo fuertemente a aire cerrado
y a colonia,
en la mañana entraban a los edificios
y miraban
los altos techos, los portales abiertos,
las alfombras…
PAPELES EN LA NOCHE
Eduardo Dalter ©
Hay algo que no entiendo,
me dije.
Una tabla, o un retazo de
memoria,
quedó en algún lugar, o
bajo tierra.
Un viento, a veces, alguna
hora,
dan indicios de esa
pérdida
o ese pozo; como si una
raíz extendida
hubiera cesado en algún
tiempo
(y en mí mismo); una raíz
arrancada
y puesta a secar lejos;
lejos
de la vida y de las cosas.
Como a cada beso lo borra
el viento que sopla y sopla,
ella pocea y pocea la arena,
pareciera, con más fuerza;
es el viento húmedo, poceado,
que escribe, escribe, escribe.
Teje la araña su día
y engulle voraz,
pacientemente todo
lo que ya no podrá volar;
y de resultas simula,
teje y simula,
que ama las alturas.
Es casi una mariposa presa
de la tela
de su aracnidad triste.
Y murmura
—nadie la escucha—
y reza en las noches
mientras teje.
IVAN DE MONBRISON
Poeta, novelista y artista nacido en 1969, que vive en París.
Ha estudiado lenguas orientales en París, y luego ha trabajado para el Museo Picasso, antes de dedicarse a su propia creatividad. Ha publicado en revistas literarias de todo el mundo.
Su último libro de poesía en inglés y ruso, без лица / Faceless, acaba de salir a la venta en Canadá.
No cree que su arte tenga ninguna importancia real, lo hace como una especie de ritual tribal. Tiene plena consciencia de que la vanidad es uno de los peores enemigos de la mayoría de los poetas y artistas, y trata de mantenerse alejado de ella en la medida de lo posible.
https://sites.google.com/view/ivan-de-monbrison/home
Dos poemas sin título escritos por el autor en versiones rusa y castellana.
Есть рука, открывающая дверь.
На стенах открытые глаза смотрят, как я умираю.
Тишина зашивает губы кровью.
Снаружи, в саду, птички человеческими голосами
разговаривают друг с другом.
И тени прячутся в лесу.
Hay una mano abriendo la puerta.
En las paredes, los ojos abiertos me miran morir.
El silencio cose los labios con sangre.
Afuera, en el jardín, los pájaros se hablan con voces humanas.
Y las sombras se esconden en el bosque.
---§---
На столе ваш труп.
Я смотрю на тебя мертвым
и не знаю, если это тебя я вижу.
Полсе каждый день рисую тот же картину.
Внутри есть собака с двумя ногами,
голая женщина, мужчина в шлапе,
и день больше не имеет цвета.
Tu cadáver está sobre la mesa.
Te miro muerta y no sé si eres tú a quien veo.
Medio día pinto el mismo cuadro.
Dentro hay un perro con dos patas,
una mujer desnuda, un hombre con un sombrero,
y el día ya no tiene color.
MARÍA ESTHER RUIZ ZUMEL
Nació en Valladolid el 15/6/1970. Graduado Escolar, B.U.P (Antiguo). A los 18 años una enfermedad neurológica y degenerativa le produjo una discapacidad de un 85% reconocido por organismos médicos españoles. En el año 2007 tuvo un accidente en el que se quemó y le dejó grandes secuelas de por vida.
A los doce años escribió su primer cuento: La botella de champán. Su poesía es descriptiva con un estilo propio de verso libre sobre historias propias o temas de ámbito social. Sus obras se difunden por redes sociales.
Su seudónimo es Tejedora de Sueños. “Tejo letras en paño blanco con hormigas negras. Plasmando presentes recordando pasados porque forman parte de mi vida. Soñando futuros utópicos”.
Tiene 28 poemarios sin publicar (2015-2016-2018-2019-2020-2021). Uno de estos, El silencio y las palabras quedó quinto en un concurso de nivel mundial. En 2021 se hizo un especial de 50 páginas con poemas de su autoría. Fueron incluidos algunos de sus poemas en antologías nacionales y extranjeras. Diplomas (2013-2015-2016-2020-2021). Algunos de sus poemas fueron recitados en La Coral de Cámara de Burgos (2014-2015). También dieron voz a sus poemas en España, y fueron difundidos en el extranjero y de manera virtual.
En el libro compartido Cuadernos de poesía hay trece de sus haikus. Colaboró en el libro solidario Versos y relatos con Rett. A uno de sus poemas le pusieron música de coro ubicado en un libro compartido, 11 visiones corales de mujer. Tiene una pequeña biografía, Rosas y espinas, con diploma, que quiere ampliar. Escribió una novela a dúo, Prudencia y patrocinio (2018) y otra en solitario, Campesino y princesa (2021), así como un libro de cuentos, Vidas en cuentos (2021). Colaboró en revistas literarias y emisoras de españolas y extranjeras y en eventos solidarios. Uno sobre el mal de Alzhéimer el 28-9-19.
Hoy publicamos algunos de los poemas de su obra Peregrina de palabras:
MI CIUDAD
María Esther Ruiz Zumel ©
Tierra llana.
Campos de amapolas.
Trigos en flor.
Gente trabajadora.
Pueblo comuneros
Vecinos sinceros.
Y vino muy especial.
Me voy a Valladolid
Porque me apetece el cuerpo.
Voy a quedarme allí.
LOS OJOS DE VALLADOLID
María Esther Ruiz Zumel ©
Valladolid.
Ornamentada villa.
Pilarica bendecida.
Barrio rebosando humildad obrera.
Naciendo llantos resplandecientes.
Erguida basílica. Agua bautismal.
Perdonando pecados.
Coronada Patrimonio de la humanidad.
Gloriosa herencia vecinal.
Valladolid.
Cadenas de San Gregorio.
Recuerdos albergando infancia.
Felicidad embriagando fraternidad.
Monólogo entrañable. Acallando sentimientos.
Reflejando exhortas pupilas.
Valladolid.
Madre de Reyes. Corazón de España.
Perpetuando historia.
Valladolid.
San Pablo. Fachada embellecida.
Engalanando riquezas alabadas.
Antigua cruz. Estatua ecuestre.
Resguardando añoranzas.
Valladolid.
Tierra fertilizando pinares.
Maizales amarillos. Adoración solar.
Decorando poemas.
Valladolid.
Pisuerga traicionero. Atravesando
Amplias arterias.
Vieja barca del Catarro
Reencarnado en barco turístico
Recreando riberas.
Exhalando verdor.
Rosaleda floreada.
Guirnaldas sombreadas
Ocultando tardes veraniegas.
Campo Grande.
Mezclando faunas
Encadenada florales.
Mosaicos inspirando naturaleza.
Miradas inocentes.
Miradas adolescentes.
Miradas maduras.
Miradas ancianas.
Alumbrando generaciones.
Valladolid.
Casa de Zorrilla.
Manuscritos de existencia.
Tenorio. Epitafio de Don Juan.
Casa Cervantina.
Aldea del Quijote y Sancho.
Tatuando legado.
Museo Colón.
Descubriendo Continente.
Ignorando su proeza.
Solitario. Vida ligando aventuras.
Olvidado falleció.
Testamento granado de deudas.
Emblema de recuerdos.
Valladolid.
Plaza Mayor.
CONDE ÁNSUREZ.
Oteando horizontes.
Almas transcurriendo tus
Perfectas calles.
Casa Consistorial.
Ciudad de universidades.
Enjambres de museos.
Personas ilustradas.
Inmortalizando travesías.
Semana Santa.
Esculpidas tallas sobrias,
Reflejando hondo dolor.
Caminos de pasión.
Ultima Cena.
Orando entre olivos.
Latigazos hirientes al Salvador.
Muerte. Túnica tapizando penitencia.
Música sacra retumbando paz.
Espectadora eclipsada.
Habitando mi alma.
Acunando pasados.
Regando presentes.
Imaginando futuros.
Ciudad donde nací.
No recorro tus calles.
Hoy tus ojos son mis ojos.
Valladolid.
PERFUMES NATURALES
María Esther Ruiz Zumel ©
Si vas al campo.
Observa.
El nacimiento del sol.
Escucha.
El trino de los pájaros.
Los insectos sobrevuelan
Hermosas flores.
Sueña sobre la hierba
Cantando con belleza a
La naturaleza.
PINCEL
María Esther Ruiz Zumel ©
El viento pinta palabras
De caligrafía los enclaves
Del horizonte.
Surcando paisajes de una
Linda naturaleza.
IMAGINACIÓN
María Esther Ruiz Zumel ©
El gemido soñaba el palmeral.
Lamentaba la llanura admiraban
Florecer las moreras.
La tiniebla agoto la luz oscureciendo
Cruelmente el paisaje de una soñada
Imaginación.
BALBUCEAN
María Esther Ruiz Zumel ©
Espera el miedo entre
Rejas de miedo.
Adora la ciega duda
Entre bisontes.
Los siglos sacuden con
Balbuceos.
Jadean en el planeta del sol.
PRUDENCIA
María Esther Ruiz Zumel ©
La prudencia vivía
Con la juventud.
Observada por la mirada
Cansada del anciano.
Embellecida la borrachera
Alborotada del pícaro.
WALTER HUGO ROTELA GONZÁLEZ
Nació en Formosa, Argentina (1968). Reside en Montevideo, Uruguay.
Cursó la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de la República (Udelar), Opción Periodismo - Uruguay (1999-2010). Colaboró con Diario El Mirador de Sudamérica, corresponsal de Uruguay (2014).
Bibliografía: Huellas de mis pensamientos (2011), Buscando… las llaves, las rutas (2011), Siete cuentos - Del 2007 al 2008 (2011), Líneas Paralelas - Relato de viaje (2013), Olivol y Mundial, un solo club (2011), Serie Túneles (2016), Criados… En la Tierra Roja (2016), Variaciones sobre vientos (2018), Los pasos de jaguareté michí y otros cuentos (2019), Cosas curiosas en los caminos de las cumbres (2020).
Audios periodísticos y literarios en: Radio Huellas de Pedro Buda II, Página en Blanco (Programa en plataforma Ivoox, se comparte información sobre escritura y se mantiene entrevistas con escritores de habla hispana). Blog: Huellas de Pedro Buda-el formoseño.
Más sobre su trayectoria y obras literarias en Suplemento de Realidades y Ficciones:
• http://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2018/03/blog-post.html (Nº 76)
• https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2019/06/ (Nº 82)
https://www.pebuwar2.blogspot.com/
https://blogsdelagente.com/huellasdepedrobuda/
FOGONAZO
Walter Hugo Rotela González ©
Esther contemplaba el irreal paisaje que transcurría frente a sus ojos, sí, porque andando en aquél ómnibus era como ver las imágenes en movimiento en una pantalla de televisor. Su mirada parecía desconcertada, pues por un lado aquello le producía un sentimiento de ser y de no ser. Apuntaba con la lente de su cámara, hacía foco en un punto, en otro más allá, pero el horizonte se repetía. ¿Dónde empezaba el cielo y dónde la tierra? Le habían hablado de esta situación, había visto imágenes fijas y hasta videos; pero nada como el estar allí, sintiendo, observando, dejándose atrapar por esa sensación de placer y agonía. Se decía… “Somos uno, cielo y tierra, agua y sal, imagen y reflejo, real e irreal, superior e inferior… Todo está aquí, es uno”.
El calor en el salar estaba disminuyendo, bajaba la temperatura lentamente, el agua parecía templar el ambiente. Esa película de agua es fina, delgada pero cumple varias funciones. En poco tiempo más se tornaría muy fresco, bajaría por debajo de cero grados, la temperatura real, no la sensación. Le sugerí a Esther beber algo de café bien caliente y probar unos sándwiches de paté que nuestros anfitriones nos dieron para comer durante el recorrido por el salar.
Juan, nuestro chofer y guía, encendió una pequeña fogata sobre un armazón de hierro. Contenía un disco de arado encima. Fue otra imagen que Esther no quiso desperdiciar, debía registrarla. El cielo y la tierra se volvieron uno mágicamente, más uno que antes. El todo se llenó de pequeñas luces. Estrellas arriba, abajo y a los costados. Cuando la fogata estaba bien encendida Juan nos sirvió unas copas de vino tinto. Vino Cabertnet Sauvignon de la región sur. Pero nos prometió para el día siguiente una copa de singani, que es —según nos dijo— un destilado, un aguardiente de uva.
Esther estaba extasiada con esa vista única del universo. El cielo estaba limpio, sin ninguna nube ni luces de ciudad que impidieran disfrutar del espectáculo nocturno. Solo fue necesario para seguir contemplando más abrigo y un par de guantes.
Una luz en movimiento captó toda nuestra atención. Tomé la cámara y me dispuse a filmar eso que creí era un meteorito. Esther, en cambio, tomó su cámara y empezó a disparar. Luego colocó el trípode y ajustó el zoom, el grado de exposición, la apertura de diafragma al máximo. Con mucho cuidado fue haciendo una y otra imagen, como que la vida se le fuera en esa acción. Su entusiasmo era increíble. Los ojos le brillaban y yo sentí que ella disfrutaba la experiencia como nunca antes la había visto.
Podría ser un satélite que salió de su órbita y se precipitó atraído por la gravedad terrestre —dijo Esther. Sin embargo el tamaño me pareció inusual. Lo siguiente que pasó fue aún más extraño. El bólido brillante comenzó a moverse en zig zag, dejó el desplazamiento rectilíneo descendente, en sentido oblicuo a la superficie. No se detuvo, sino que cambió la marcha y lo hizo en sentido ascendente. Yo seguía aquella luz con atención, perdí de vista qué hacía Juan. Me interesaba filmar aquella extraña luz. Esther notó que la velocidad del bólido se incrementaba.
Finalmente por unas expresiones, en voz alta, me percaté de la presencia de Juan: ¡Puta madre, qué carajo es eso…! Nuestro guía estaba tan sorprendido como nosotros, y recién en ese momento comenzó a decir algo. Tras aclararse la garganta dijo: “Tenía idea… Es decir, según lo que contaban algunos de los ancianos de la región… que cada tanto se ven estas luces en el cielo nocturno del salar. Pero jamás me había tocado presenciarlo. Parece que los ancestros lo veían con mayor frecuencia. Ellos no estaban mintiendo. Me doy cuenta ahora… Bueno, eso creo...”
Esther me miró con expresión de que no accedía a creer en el relato de Juan. Hizo un gesto con la mano de que nuestro guía estaba loco… Pero siguió haciendo registros fotográficos. De repente gritó: “Epa… No puede ser...” El objeto brillante incrementó su luz, su velocidad y al instante se estrelló contra una pared traslúcida y desapareció. Todos, los tres, vimos ese instante final, abrupto. Estábamos siguiendo el movimiento del bólido de luz cuando, repentinamente, se esfumó.
Un silencio total invadió nuestra atmósfera durante la siguiente media hora. En realidad, casi todo el tiempo se percibía ese silencio, aunque por momento era el sonido de una brisa helada la que se escuchaba —y más aún que escucharse— se sentía, pegando en el rostro. El silencio parecía sí mayor, después del fogonazo. Nada, absolutamente nada se percibía. Tampoco nosotros atinamos a hacer muchos movimientos.
JESÚS BALLANO RIERA
Aragonés de nacimiento: Calatayud (Zaragoza, España) 1963, aunque madrileño de adopción.
Tiene publicados numerosos de artículos en redes sociales, esencialmente en Linkedin, de muy diversas temáticas: biografía, historia, cine, literatura o simples vivencias. Su último trabajo: “Millán-Astray y Unamuno: el falso episodio de Salamanca”. Coautor de un recopilatorio de reflexiones: “El silencio de los otros”. Málaga 2019. Uno de sus minicuentos, Una vieja partida de ajedrez, fue reproducido por Revista Ladac Nº 282.
Fue guionista y director del programa de radio “El Ermitaño del Cosmos” de temática cultural.
Más sobre su trayectoria y obras en Realidades y Ficciones – Revista Literaria Nº 42:
https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2020/06/
y en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 86:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/06/
¿LEALTAD?
Jesús Ballano Riera ©
Finales de los ochenta. En aquellos tiempos, trabajaba en una agencia de transportes en la que nadie osaba contradecir al dueño. Un día, me dijo: “si ese cliente vuelve a quejarse, dile que, para lo que factura, que se vaya a hacer puñetas”, y se dio la vuelta.
Sentí la necesidad —por miedo— de cumplir la orden, pero también noté otra fuerza que me invitaba a resistir.
Y reconozco avergonzado, que una parte de ese estímulo, era la mirada de mis callados —y gozosos— compañeros.
Así que me dirigí a quien tan prematuramente me había dado la espalda diciéndole: “No voy a hacerlo. Así no se trata a nadie”.
Se giró como un rayo y me clavó la mirada. Se la sostuve.
El tiempo se detuvo.
“De acuerdo: haz lo que quieras y si sale mal, prepárate”.
Le repliqué: “¿y usted también se prepara cuando algo le sale mal?”
En ese momento, dejé de sentir temor: había hecho lo que creía correcto. Me sentía bien. No me importaba ya cómo terminase aquello.
El jefe, me puso la mano en el hombro y me dijo ¡Vale!
Fui su persona de confianza durante el resto de mi permanencia en esa empresa. Y advertí que no era mala gente. Su actitud era fruto del silencio cómplice de todos los que le habían seguido la corriente desde siempre.
Aquel lejano día, aprendí que la obediencia ciega es: La mayor deslealtad.
AUSENCIAS
Jesús Ballano Riera ©
Nunca me acostumbraré a las ausencias de los que marcharon para siempre.
A las ausencias de esos que amaste y que jamás volverán.
Ojalá tuviese el poder necesario para que el tiempo retrocediese y, una vez en el pasado, corregir todas las cosas que hice mal con aquellas personas que tan importantes fueron en mi vida.
Cuantas conversaciones quedan pendientes para siempre y que ya nunca podré tener.
Pero mi dolor, ya nada puede resolver.
Hace unos días, me encontraba en Madrid realizando unas compras. Caminaba distraído cuando, de repente, me llamó la atención el escaparate de una joyería en el que había un folio manuscrito de cara al público. Cualquiera que pasase por allí, podía leerlo perfectamente.
Llamaba la atención que, entre todas esas valiosas joyas, hubiese un sencillo papel. Era como si esa hoja fuese el mayor de aquellos pequeños tesoros. Solo contenía tres renglones mal alineados y escritos con letra temblorosa.
Se trataba del desgarrador lamento de alguien herido por la pérdida y el vacío.
Decía así:
“No puedo asumir tu ausencia. Daría todo lo que tengo y todo lo que soy, absolutamente todo, por abrazarte una vez más. Solo una”.
Y yo también lo daría todo, mi desconocido amigo. Y sería un precio barato…muy barato.
EL TRUCHA
Jesús Ballano Riera ©
A diferencia de otros chavales, el Trucha deseaba hacer el Servicio Militar obligatorio (la Mili) relacionarse con otras personas, vestir un uniforme, manejar el fusil, conocer otro estilo de vida…
Cuando se sorteó su destino, salió “excedente de cupo”.
Es decir, no realizaría el servicio militar: no tenía plaza.
El Trucha nunca tuvo suerte.
La última vez que lo vi, fue en el verano de 1983. Yo estaba de permiso de Jura de Bandera. Teníamos 20 años.
Fui a los “Billares Coslada” y allí lo encontré.
Jugamos al futbolín.
Él era un consumado maestro.
Mientras jugábamos, me preguntaba con gran interés detalles de esa Mili que él nunca haría. Yo le contaba mis aventuras.
Advertí que él me miraba un poco cabizbajo, como sintiéndose inferior.
Me ganó sin ningún esfuerzo, a pesar de que jugó deliberadamente por debajo de su nivel.
Metió los goles sin ganas, con timidez.
Me incorporé a mi destino en Barcelona y regresé a esos mismos billares tres meses después.
El Trucha había muerto en un accidente de coche hacía varias semanas.
Recordé las noches en el parque del barrio cuando todos los amigos, soñábamos con el futuro...
Me duele su recuerdo. Ya no envejecerá con nosotros.
Nunca supe su nombre.
Y me gustaría haberle dicho:
Gracias amigo por vencer con humildad, ¡Eres el mejor!
ZULMA ESTHER PRINA
Reside en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Escritora. Profesora de Música y Danzas Folklóricas Latinoamericanas. Musicóloga. Profesora en Letras (Universidad de Buenos Aires - UBA). Mgtr. en Análisis del Discurso (UBA) y en Literatura para Niños (Universidad Nacional de Rosario - UNR). Estudios de investigación en LIJ y en la UNR con apoyo CONEAU. Y en Literatura Hispanoamericana (UBA).
Es profesora de Oratoria y Lectura Comprensiva en la U.M. Dicta cursos de capacitación para directivos y especialistas. Publicó veintisiete libros de ensayo, novela y poesía. Participó con artículos de investigación en antologías. Colabora en las Revistas: Int. de Estudios Literarios “Impossibilia” como revisora externa y en revistas de educación y literatura en su país y en España. Da conferencias y talleres en la Argentina y el exterior.
Expresidente, miembro de honor y de número de la Academia Argentina de Literatura Infantil Juvenil (AALIJ). Miembro de FACRA, Federación Arte y Cultura de la República Argentina, Representante en Buenos Aires de América Madre, Escritores por la Paz. Coordina el programa “Una mirada en el tiempo” en AM 1010 Onda Latina www.zulmaprina.com.ar
Más de su obra en Realidades y Ficciones - Revista Literaria Nº 43:
https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2020/09/
De su libro Concierto en grills bemol mayor (2016).
MADRE MUJER
Zulma Esther Prina ©
vientre reseco de ausencias
tierra robada
por los que se fueron
por los que vinieron
y sembraron hijos
con la arrogancia de ser Otro
esos hijos que te venden
porque desconocen a los tuyos
los de milenaria historia
sin certificado de propiedad.
Cómo repartirte
Cómo desmembrarte
Si vos madre sos de todos
porque ellos nacen de tu vientre
y a tu vientre
siempre tendrán que volver.
PERDÓN
Zulma Esther Prina ©
En el rito de las calles sin cielo
los ojos clavados en los años lejanos
una lágrima sin límite
moja la tierra
y tus pies piden perdón
al rozar del suelo.
Tu suelo.
perdón por abrir sendero sobre los muertos
perdón por callar el silencio
perdón por la lágrima ignorada
perdón por la violencia reprimida
perdón por el grito no gritado
perdón por ahogar la memoria
perdón por aceptar la palabra.
Por cerrar los ojos
y seguir muriendo.
ESTE TIEMPO
Zulma Esther Prina ©
El incesante latido de este tiempo
apura la orfandad
de la caricia
el beso
la promesa en la mirada.
Cuántas lunas sellaron las manos
palomas despojadas de su vuelo
ojos secos de mirada en ruego
brazos extendidos
a la espera de algún cielo
especie sin mañanas
campos devastados
por el dolor y el espanto.
Pero no es cierto que las heridas
clausuren el amor
que la edad del fuego
haga cenizas
el río que recorre tu cuerpo.
Porque hay en las instancias de este suelo
promesas de otras lunas
agitar de voces y de gritos
que quieren recuperar un sol
eternamente encendido.
EL OTRO
Zulma Esther Prina ©
Una brisa morada rodea las sienes.
El espejo.
Se mira en la transparencia de las aguas.
Arcilla las manos
arena tibia los brazos
apretado gemido la distancia.
Un cuerpo desleído dibuja ese otro
en la orfandad sin límites
una presencia invade la piel
y se recorta el perfil
sobre el costado de la tarde
y golpea la sangre
y se encrespa
y estalla en los costales del silencio
y muerde la lágrima
el surco salobre
que desciende del otro lado del espejo.
Sobre el final
una rara mansedumbre
le devuelve la última gota
a las horas muertas.
Y VERÉ EL SOL
Zulma Esther Prina ©
Caminaré las calles
al abrigo de los pasos
percibiré el olor de los tilos
masticaré las hojas del cedrón de mi casa
ese patio cargado de infancia
volveré a la rayuela, al Martín pescador
y a la farolera
espiaré por las ventanas para sentir
los ruidos familiares
correré a abrazar a mi abuelo cada tarde
a llorar ausencias una y otra vez
a incomprender la muerte
Hilvanaré recuerdos mojados de lluvias
hundiré mis manos en los bolsillos de la nada
desoiré la añoranza el dolor el duelo
el miedo el vértigo la furia
me crecerán las alas
abriré los ojos cada mañana y veré el sol
y me abrazaré a los sueños
para seguir tejiendo la vida.
MARÍA MORENO QUINTANA
Poeta nacida el 10 de enero de 1969 en Buenos Aires, Argentina, ciudad donde reside. Publicó: Y?, La importancia del bidet, Dopamina, A mis ángeles, Los secretos de las piedras, Caída libre, Golondrinas en cruz, Donde nada se sostiene, La vida dulce, Y ahora al mundo, La lluvia negra, Sombra, Los hijos del sol, Barfly, Por este dios verde.
Tiene varios libros pendientes de publicación. Participó en dos antologías de poesía latinoamericana. Profesora de yoga. Estudió periodismo, estudia Filosofía en la Universidad de Buenos Aires.
Más sobre su trayectoria y obras en el Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 85:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/03/
• Del libro Los hijos del sol:
María Moreno Quintana ©
los alambres que arrasaban
con la tierra
se abrieron para devolver
a su cría la memoria
golpes en la puerta
sonaron huecos
por su intensidad
en el eco
pulgas hambrientas devoran
los restos de sábana
y el potrero arado
se tiñe de ronchas
esos frescos aires que se rumoreaban
coincidían en tiempo y espacio
con las alas de la noche
amanecían
tiempos de paz
el profesor cantó
una oscura melodía
a los gorriones tuertos
que fueron sucumbiendo
por comida
cada brusco
freno a la risa
puede resistir en su melodía
esta serena intemperie
que nos guía
colgó una palabra del sombrero
y se colocó en punta
• Del libro Los hijos del sol:
María Moreno Quintana ©
las patas de los pájaros
se instalan en su tierra
marcan una huellita dulce
en los caminos alados y nocturnos
los que manejan
estos pagos hambrientos
desoyen con sus bramidos
multifacéticos
las voces de los astros sumergidos
cada estrella en su gloria
y cada rama quebrada
despoja la piel de la lluvia
en su bondad y en su tinta
habita el gran sueño
del árbol caído
estas riendas inmaculadas
que sostienen los deseos
de la garganta más honda
cobijarán en su rodar ofuscado
cada rótulo y nombre
del sol
entre la montaña y el camino
elige
el camino
• Del libro Diario de una liberación (inédito):
María Moreno Quintana ©
hoy empieza ya lejos de su furia descarnada la edad de mi huella
en la raíz del sol
en la amistad inquebrantable del silencio
en la música verde que asoma desde las flores
o en la sombra muda que me ampara
hoy me animo a pedirle vida
al primer grito del cuerpo
lluvia dinamitada
sus hongos y más allá la luna
guía faro madre
continente blando
tiempo perdido en su propio río
donde rueden las almas por el milagro del sol que gira nebuloso
como las órbitas de algún planeta escondido
abarca
los números vacíos
el silencio
y la compañía de mil voces
a tiempo
a la relatividad del espacio azul y sus fronteras salvajes
que pretenden domesticarnos bajo el yugo de sus miedos
se fue a las raíces
a sus ríos subterráneos
la sangre a su tierra para siempre
LUIS WEINSTEIN
(Santiago de Chile, 1931). Poeta y ensayista, médico psiquiatra y especialista en salud pública, educador comunitario. Escribe desde los catorce años. Es facilitador de grupos de desarrollo personal orientados hacia la dimensión poética de la vida. La Federación Mundial de Médicos lo distinguió en el 2005 como uno de los médicos que mejor representaban los ideales humanistas de la profesión. Tiene muchos libros publicados tanto en lo relacionado a medicina como a poesía y narrativa.
Más de sus obras y trayectoria en los números 33, 53 y 88 del Suplemento de Realidades y Ficciones (ver ÍNDICE DE SUPLEMENTOS, o por su apellido en ÍNDICE DE AUTORES, en http://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/).
En este número publicamos algunas obras de su libro Fábulas abiertas.
http://www.azulesdechile.blogspot.com/
http://www.multiversidad-azul.blogspot.com/
FRANKESTEIN
Luis Weinstein ©
Pensaba embrollado, oprimido corno si hubiera bebido un crepúsculo
malsano. Había gran consternación por el descubrimiento del
monstruo: el auto artificial. El quería entender. ¿No eran artificiales
todos los autos?
El "cosmos" era auto de probetas, de combinaciones increíbles
de cifras sin una sola laguna de magia, de anfractuosidades viscosas
al microscopio, de chispas de genio. Autoartificial.
Sin embargo ¿qué pensar de los autos comunes? ¿Hasta dónde
son ellos mismos? ¿Qué permanece de propio, con la influencia de los
padres, los talleres, las vías, las luces, los anuncios, los reglamentos?
Movía sus dínamos, titubeaban sus luces, se confundían sus
frenos, cavilando, sin entender. ¿Por qué tanta preocupación por el
auto artificial?
ASUMIENDO
Luis Weinstein ©
La historia es muy vieja pero no la suelen contar corno ocurre
con tantas cosas de la familia.
Le aconteció a los parientes de todos nosotros, nuestros
comunes ta-tara-ta.tara abuelos mayores. No contaba con permiso.
La pareja te. Tenía un límite. No contaba con permiso para comer la
fruta del árbol del bien y del mal.
Efectivamente, como muestra la práctica, no probaron de esa
fruta…. Es notorio que, de otra manera, el mundo sería bien distinto
de lo que es.
¿Cómo se explica tan antigua confusión?
Los parientes, simples al fin, se equivocaron y comieron del otro
árbol importante, el de la vida eterna.
Por eso seguimos vivos y a punto de desparramarnos por los
espacios (sin demasiada ida sobre aquello del bien y el mal), a pesar
de todo…
LA TRANSFORMACIÓN
Luis Weinstein ©
Aquella mañana tuvo metamorfosis y se despertó vestido
convertido en televidente.
El informativo, austero, casi hialino: una propuesta de diálogo.
El colectivo de los delfines comunicaba a los demás terrestres la
invitación que ellos habían recibido, desde varias, regiones del
universo, para integrar un taller de creatividad sobre vínculos en el
cosmos.
El mensaje se enriquecía con saludos y sugerencias sobre la
posible participación del resto del planeta.
LA BELLÍSIMA DURMIENTE
Luis Weinstein ©
Durmió largos años. De ser normal, habrá soñado muchísimo. Sin
embargo, no lo sabemos porque, al despertar, en vez de contar los
sueños que recordaba, los empezó a vivir, muy en confianza.
Hay que suponer que llegó a ser muy grande el desorden que
hicimos
JAIME LUSTGARTEN STECKERL
Nació el 6 de noviembre de 1952 en Barranquilla, Colombia, donde reside, hijo de inmigrantes que huyeron en época aciaga de una Europa infestada de nazismo. Publicó una novela en Colombia titulada La Casa de los Cauchos. Le gusta la actividad cívica y es cofundador del Frente Amplio Cívico por el Rescate de Barranquilla y la ONG Cívicos en Acción. Escribe regularmente para el diario La Libertad de Barranquilla y es corresponsal del periódico El Satélite. Su pasión es leer y disfruta de escribir en el tiempo libre. Es empresario de la construcción y tiene inversiones en empresas del sector textil.
Más sobre su obra y trayectoria en el Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 61:
http://www.noalcarbonsialavida.com/
NO HAY PERRO PARA MI PERRA, NI MUJER PARA MI HIJO
Jaime Lustgarten ©
Pocos pueblos como este en las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta, tienen tantas historias que contar tan próximo y cercano a esa ensenada que se forma con Santa Marta. Ciénaga es un lugar privilegiado y atiborrado de pescadores que hacen parte de un embutido cultural rico y excelso, matizado de costumbres ancestrales. Tienen vocablos tan autóctonos para decir las cosas y comunicarlas y son originales con la palabra como sin ella, con gestos histriónicos únicos y propios de los caribeños.
De paso por esta región, conocí a don Pancracio Correa; hijo de inmigrantes sefarditas que fueron adoptados en época de bananeras poderosas como cienagüeros. Su rostro parecía familiar, pero no encontraba pariente entre los míos para compararle.
Lo conocí una tarde mientras reposaba recostado en una mecedora típica, de tejido artesanal, y que siempre colocaban en los atardeceres sobre una amplia terraza de adoquines rojos que miraba al esplendoroso mar.
Desde su casona colonial, podían advertirse las garzas que jugaban con el viento y los pelícanos en sus atribulados vuelos y acertados aterrizajes. También apreciábamos los cocoteros cargados que daban poca sombra y servían de amarre a largas hamacas donde algunos pescadores adormitaban en las madrugadas luego de sus faenas.
No era raro encontrarlo comiéndose una posta de sierra frita con patacones y arroz con coco, o un pargo rojo platero con buen limón y tajadas de guineo verde, y siempre en la mecedora meciéndose acompañado de una dulce perrita de sus horas felices a la que llamaba Prudencia.
Prudencia fue la hija que nunca tuvo. Su esposa Raquel le dio su único vástago llamado Juan Bernardo, y juntos le obsequiaron aquella perrita coqueta un buen día y la trajeron por encargo unos primos en su viaje al exterior.
Fue la obstinación de su mujer, ya que no puedo darle más hijos, y descubrieron lo obsesionado que estaba por no haber tenido una hija que alegrara sus tardes de contemplación y de refrescantes brisas. El octogenario, desde aquel día feliz cuando le trajeron a Prudencia, la cargaba entre brazos, la acariciaba y consentía dejando ver en su cara una enorme alegría.
Y ocurrió una tarde ante el descuido de don Pancracio, quien dejó entreabierta la puerta principal de la casona, que aprovechó Prudencia que estaba en celo para agarrar la calle. Fue tanto el alboroto del patriarca al regreso del mercado al descubrir la ausencia de su dulce perrita, que doña Raquel agarró un susto al verlo afligido pues pensó que alguien cercano había fallecido.
—¿Adónde está mi Prudencia? —exclamó el anciano cambiando de color en su cara y con una expresión irreconocible en el rostro.
Luego de buscarla por la casona y al no ver rastro de ella, salió corriendo por el pueblo mirando en cada calle y en cada rincón con una agonía subliminal que lo aterrorizaba pensando en lo peor.
“Dios no quiera que la haya atropellado un carro”, pensó.
Lo que no sabía don Pancracio era que su dulce perrita se había escapado con un perro pulgón y la noche anterior para colmo de males había quedado con gran preocupación: su único vástago había roto su compromiso de boda con una niña de familia pudiente, hija de un embajador. En su mente que añoraba muchos nietos, veía ahora con el peso de los años como esa alegría poderosa se esfumaba.
Así fue como salió corriendo de la casona como alma que lleva un demonio. A la vuelta de la esquina se encontró con el cura párroco quien al verlo molesto y descompuesto le preguntó:
—¿Qué le pasa a don Pancracio que lo veo tan desencajado?
—Padrecito, es que no hay mujer para mi hijo y no encuentro a mi adorada Prudencia.
No se imaginan lo que aconteció cuando por fin la encontró cerca de la plaza. Estaba pegadita, pegadita a su can enamorado. Mejor que can, un perro pulgoso, diríamos mejor zarrapastroso.
Un animalito de la calle que nunca nadie quiso adoptar. Él no sabiendo que hacer en ese momento de desespero al ver a su única hija en la escena, buscó un palo o una piedra que arrojar contra el animalito para separarlos, pero no consiguiendo nada cerca, abrió la jeta, y optó por sacarse la caja de dientes y con ella de un certero tiro dio contra la criatura que asustada salió corriendo a buscar refugio cerca.
Pancracio no podía salir de su incredulidad y comiéndose las palabras sin sus dientes postizos decía:
—¿Cómo puedo ser mi Prudencia, si te hemos dado todo: amor, comida y cuidados? Queríamos cruzarte con un perro con pedigrí y me sales con esto. Y en tanto Prudencia levantando su colita, con la elegancia propia de su raza poodle, sale caminando muy coqueta, como si nada hubiese acontecido, de regreso a la casona.
Esa semana Pancracio se enteró de la razón del rompimiento de su hijo. Tenía embarazada a una joven del barrio con quien solían verlo. Y así pasaron los meses y su perrita también esperaba familia, La perrita parió una camada de ocho, y todo el mundo en el pueblo quería quedarse con alguno que hasta fila hicieron para hablar con doña Raquel. Pero Pancracio no quería salir de ninguno de sus nietecitos.
—La casa es grande, muy grande —contestaba.
Y al final, el cuento no fue como don Pancracio hubiese querido. Los perritos no tendrán pedigrí, pero todos son muy hermosos. Y su hijo al fin se casó, no con la rica muchacha, hija de un embajador, sino con una pobre mujer del pueblo al fin y al cabo, y cuya familia no tenía ni para pagar el ajuar de la novia; así que de sus ahorros tuvo que pagar por todo.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado. Y el que agarrar las nubes trata, estira la mano, y... con las ganas se queda.
ARACELI BIRMANIA ARÉVALO CÓRDOVA
Nació en la ciudad de Machala, Ecuador, el 15/5/1978.
Licenciada en Artes Plásticas y Visuales por la Universidad Técnica de Machala, ama escribir, crear. Ha publicado sus poemas en diversas redes sociales.
Más sobre su trayectoria y obras en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 87:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/09/
UNA ORACIÓN
Araceli Birmania Arévalo Córdova ©
En la fría noche… el silencio,
silencio de los desprotegidos,
oscura madrugada con hambre,
y en el alma se revela incertidumbre.
Una lágrima aflora en mis ojos,
cual lluvia torrencial moja mis mejillas,
y elevando al cielo mi plegaria,
una oración para mi alma.
Pido por los enfermos… para su pronta mejoría,
por los que no tienen un techo donde dormir,
por los que están en guerra… que sus corazones,
sus corazones alcancen la miel de la paz.
Una oración para el mundo,
por la naturaleza humana,
en ocasiones sorprendentemente egoísta,
una oración para el amor.
Una oración para el amor… que mueva al mundo,
una plegaria en el silencio… en el olvido,
para que me recuerde en el infinito,
que yo existo… y la razón por la que estoy viva.
TU AUSENCIA
Araceli Birmania Arévalo Córdova ©
Tan solo hace unas pocas horas,
tu compañía me hacía feliz,
y otra vez me toca acostumbrarme,
acostumbrarme a tenerte lejos.
Y vuelvo a marcar en el calendario,
las semanas, días, horas, minutos, segundos;
para volver a saborear tus besos,
sentir tus abrazos una vez más.
Y siento nostalgia de aquellos momentos,
disfrutados junto a ti… mi vida,
espero paciente tu retorno,
y así acariciar la alegría de estar juntos.
Nº 93 – Marzo de 2022 – Año XIII
ISSN 2250-5385 – Edición trimestral
EX-2021-99316749- -APN-DNDA#MJ del 20/10/2021, incorporado a RL-2018-52427183-APN-DNDA#MJ, Dirección Nacional del Derecho de Autor / República Argentina.
Propietario y director: Héctor Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
zab_he@hotmail.com
http://hector-zabala.blogspot.com/
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 40:
https://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2019/12/realidades-y-ficciones-revista.html
Colaboradores
Corrección general:
Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina
alfana79@hotmail.com
http://noelia-barchuk-literatura.blogspot.com.ar/
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 88:
https://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/2020/12/suplemento-derealidades-y-ficciones-n.html
Mónica Villarreal
Scottsdale (Arizona), Estados Unidos
Monterrey (Nuevo León), México
monvillarreal@hotmail.com
@mon_villarreal
https://www.facebook.com/monvillarreal22
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 17:
http://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com.ar/2014/06/
El listado completo de colaboradores al Suplemento de REALIDADES Y FICCIONES se encuentra a la derecha del blog bajo el acápite ÍNDICE DE AUTORES.
REVISTA: http://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/
@RyFRevLiteraria
SUPLEMENTO: http://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com/
@RyF_Supl_Letras
Las opiniones vertidas en los artículos de esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor pertinente.
“Realidades y Ficciones” Mónica Villarreal (2014) acrílico y óleo sobre papel-lienzo, 30 cm x 30 cm |