sábado, 1 de marzo de 2014

SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 60 – Marzo de 2014 – Año V
ISSN 2250-5385
Inscripción gratuita como LECTOR
si escribe a  zab_he@hotmail.com
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).

Sumario:
Asmara GAY (México)
Carlos LÓPEZ DZUR (Puerto Rico - Estados Unidos)
• María Florencia LÓPEZ (Argentina)
• Guillermo PILÍA (Argentina)
María Eugenia CASEIRO (Cuba - Estados Unidos)
Jorge RAGAL (Chile)
• Ainhoa BÁRCENA ESCARTI (España)
Melacio CASTRO MENDOZA (Perú - Alemania)
• Olga RUIZ TRINIDAD (España)
Antonio MONZONIS GUILLÉN (España)


ASMARA GAY

(Ciudad de México, 1975) es poeta, narradora y ensayista. Es Maestra en Apreciación y Creación Literaria por el Centro de Cultura Casa Lamm y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Ha colaborado en las revistas Nocturnario, Astrolabium, Variopinto, Periódico de Poesía, Los palabristas, Aeda, ConFabulario. Cuaderno de talleres, Ariadna y el suplemento El Ángel del periódico Reforma, entre otras. Ganó el primer premio del I Concurso de Microrrelatos del Centro Cultural La Bòbila y de RBA, en Cataluña, España; el segundo lugar en el V Certamen Literario José Arrese por el cuento “Do not disturb”, el segundo lugar en el Concurso de Poesía realizado por el Centro de Cultura Casa Lamm y el tercer lugar en el concurso especial conjunto de Las Historias de Alberto Chimal y Diario de un chico trabajador de Alejandro Carrillo por el cuento “Las ficciones de Alfredo Fabre”. Sus libros son: “Elena se mira en el espejo” (2011) y “Adentro. Antología de poetas diversos” (2012). Algunos de sus microrrelatos y cuentos han sido publicados en antologías en España y Argentina. Fue becaria del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Clásicos, ha sido ponente en congresos internacionales de retórica, estudios clásicos y literarios, fue reseñista del Fondo de Cultura Económica y voluntaria de la ONU.


TARA
Asmara Gay ©

La noche se había colgado de las cortinas mientras René cerraba los ojos tratando de dormir. Luisa, su hermana mayor, dormía ya, roncaba sin darse cuenta. Tara, en cambio, estaba al final del pasillo, sentada en los escalones, escuchando la discusión que sostenían sus padres en el piso de abajo.
–…que te calles, que te calles…
–¿¡Dónde estuviste, por qué no llegaste ayer…!?
René se había levantado y ahora ocupaba un lugar en el escalón, al lado de su hermana, quien le hizo una seña con el dedo para que no hablara.
–No tengo por qué darte explicaciones.
–Claro que tienes, soy tu esposa y esto no es un hotel.
–Pues si quieres me voy, ni ganas tenía de verte, con este recibimiento…
René miraba a Tara. A su lado, en el frío de los escalones, se sentía un poco más tranquilo. Tara era apenas un año más grande que él, pero demostraba dominio de sí misma, una seguridad que le envidiaba a su hermana.
Tara miraba el filo de la luz que cortaba los escalones. Mientras la discusión avanzaba, René se tronaba los dedos de las manos y Tara, molesta, lo calló y le dijo que se fuera, que quería escuchar lo que decían.
René se dirigió a la cama. Mientras iba de puntas meditaba qué le angustiaba más, si estar en los escalones, los gritos, la oscuridad, la soledad de la cama…
Tara se levantó solamente cuando su padre salió de la casa dando un portazo. Mientras se acostaba y se tapaba con las cobijas una sonrisa apareció en la oscuridad. Ahora sí tengo sueño, se dijo, mañana le contaré a mamá que papá... y se quedó dormida.


ORILLAS
Asmara Gay ©

Y me vi envuelta en negra arcilla, a la orilla de un río, toda sombra, proyectada sobre la rivera que dispersaba mi roce en triste evocación.
Y la luz de la luna, que tanto amé, dolorosamente borraba sus labios y disimulaba una apariencia de mármol.
Y sobre la orilla, un Dios vacío, colmado de estrellas, miraba todo con expresión ausente.
Y lo interrogué, como he preguntado a las estrellas, a la luna y al alba, para que desde el súbito asombro con que mi lenguaje se mezcla con el suyo describa la causa del hilo móvil de existir.

Deseaba vivir,
espectro entre ruinas,
con forma y fondo humanos,
donde habita el alma claroscura
intemporal, como la mía.

Pero el vacío no respondió.



CARLOS LÓPEZ DZUR

Narrador, poeta y filósofo nacido en Puerto Rico y residente en Orange County (California), Estados Unidos. Caribeño, con visión hostosiana y bolivariana, es candidato doctoral en Filosofía Contemporánea en la Universidad de California, Irvine (su biografía completa en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 51 - http://colaboraciones-literatura-y-algo-mas.blogspot.com.ar/2011/12/suplemento-de-realidades-y-ficciones-n.html



EL ORIGEN DEL POETA *
de Carlos López Dzur ©

Tú, poeta, eres y serás como cuerpo de luna amada.
Vas a heredar la muerte. Cada emoción posible y su agonía.
El relámpago abre el cielo, quizás muy brevemente,
y da la desnudez, la verdad que te mata.
O te lo explica todo.

A ti te amaré, como a tu madre.
Por eso te ofrezco la promesa; doy mi testamento.
¡Voy a revelar el origen que tienes mi causa!

Tú quieres ver el cimiento y el semen de las cosas.
Porque así lo quisiste, te amaré.
Tú vas a verlo todo, poeta.
Lo has pedido y yo cumplo
a quienes así me solicitan.

Pediste exactamente lo que quieres:
digno eres de luna.
«Hazte mi canto con verdad desnuda».
Cántame. Y procedí con mi promesa:
Te haré profeta.
El sol que ha de matarte con su rayo te dará
el oficio misterioso. Ese es el precio.
Cántame hasta que yo te diga.

Voy a quitarte la vida de repente, voy a sacar
del vientre de tu asombro el poema pavoroso.
Tú hablarás de mis gestas y placeres.
Yo fundaré el habla de tu canto
y al don de tu tristeza,
lo transformaré en continuas
y sucesivas alegrías.


2. ERES MI HIJO

Hasta el amor tiene un trámite, hijo mío.
Para sentir hay que saber dolerse y morirse
y levantarse, herido, y desde mil pedazos rehacerse.
Tú vas a morir de esa manera.

Van a quererte sólo los humildes;
campesinos que te han visto,
humillado, vapuleado, sucio, ebrio como la pascua,
pero, yo, tu padre te quiero, como se quiere
lo hermoso, tu cuerpo de luna amada.

Te haré mi hijo, te esconderé en mi muslo.
Te coseré a él y podrás sobrevivir
y renacer dos veces.
Vas a aprender mi luz secreta.
Tú no sufrirás mientras seas, por mi amor,
lo que quiero: quien por mí muere, gratamente,
quien por amor se inmola y me ofrenda
su cuerpo de luna amada.

Tú, poeta, hijo de Semele, tienes sus emociones.
Lo que yo amara en Ella, quien pidió el resplandor
(todo mi sol desnudo, toda mi vehemencia vertebrada),
tú lo tienes. Aprende que eres hermoso,
poeta, y no te vendas. Es divino
tu cuerpo de luna amada.

Que no falte la emoción y perdure para siempre
y sea del Sol viajero, enteramente, aunque me mate
y sea su Luna que lo ama, aunque se hunda
en la penumbra de la noche.
Ella así me pidió:
Sacrifícame a ti.
Quiero que mi cuerpo sea tu Luna Amada.

Tú heredaste el pedido de aquella luna hermosa
y, por tanto, su luz que hoy es fecunda, es tuya.
Llámate, poeta, hijo de Soles.
Amado de luna.
Voy a darte otros frutos de la vid y la hiedra.
Tú hablarás sobre el sexo y las pasiones.


3. TU FUNCION, ESPONJA DEL DOLOR DEL MUNDO

A través de ti, entraré a las cuevas del dolor
y escucharé los quejidos del hombre; yo,
en tu corazón, soy el primer poema,
soy la fuente eterna, soy la alegría.

Yo mitigo; pero mi luz fulmina.
Todo lo que pidas será tuyo
y tú has pedido la plenitud de mi sentido.
No te olvides del consuelo. El mundo
al que te envío es una llanura sembrada
de chumberas y abundan los espinos.

Eres una vasija: llénala de chispas de fuego,
agítala o lávala con las espumas de la mar, poeta.
Acércate a los lagos, a la sombra de los bosques,
a la sal y las arenas, llena la vasija de sustancia.
Llénala de un salmo que bendiga y construya
el propósito y lo santo, el perdón y lo heroico.

Acércate a las playas remotas, Bardo.
Pide por amor lluvia para los desiertos.
Son almas secas por ahora. El mundo es
la parcela de la angustia y el secuestrante
mar del pillaje, una cueva de homicidios.

Por amor de la muerte, o los astrales,
pide continuidades y reciclaje, sangre para la vida,
rocío para las rosas marchitas. Pide lo vivo.

Poeta, una esponja es el espíritu.
No lo doy por medida.
Acoge en abundancia el gozo de la vida;
pero también... el quebranto.
Tú absorbe dolor y soledades.
Tráelas al ádyton. Sé valiente.

En mi nombre, trae llanto;
pero tú no llores.
Recauda incertidumbre, pero tú
no tiembles ni te aflijas.

Voy a honrarte por informar con tu lenguaje
lo que DIGAS o CANTES; voy a compadecerme
del que muere porque mi Luz es infinita y potente
y mi desnudez es relámpago que mata.

Tráeme las escorias caídas de lo ilimitado.
El cascarón que no sirve de tu mundo.
Rescata las almas tristes con tu canto.

Ser poeta no es fácil; es hablar con Padre Duro,
el que te mata, el que te exilia, el que se acostó
con tu madre, reventándole el vientre, pero...
salvando su alma, su niño, el verso, alojándola
en el cuerpo de la luna amada.

Por amor a ti, a Semele, Luna del alma,
yo concederé lo que me pidas:
consolaré a los dolidos,
daré unos sorbo infinitos de alegría,
haré que la verdad y la belleza se esplendan
incorruptiblemente y del misterio del dolor
y la muerte, elegiré mis portavoces, poeta.

¡Tú dame otros nombres, te he elegido!
¡Dame tus causas! dame a los sufridores,
a los que aguantan, a los que rompen
sus vientres y crisálidas
por un verso gestado,
¡hijo mío!

* Del libro de “Estéticas mostrencas y vitales”.


EL SECRETO DE LA FORTUNA *
de Carlos López Dzur ©
A Tykhé / Fortuna
Daughter of Zeus Eleutherios (Liberator),
Tykhe (Fortune), our saviour goddess:
Alcman, Fragment 64, Lyric II C7th B.C
Serás afortunado. Beberás de la memoria
de mi Gran Vasija, del Cuerno de Abundancia.
Estaré en la Tierra, sin que tú me veas;
seré tu porción, clamor de tu espíritu.

Te exilaré a donde pueda el timón llevarte.
Yo pongo la mar y el barco, tú navegas.
Y llegarás al puerto, flotarás como un loto.
Y verás, tú harás hallazgo, capitán,
y a las evidencias contiguas a mi Ser,
las llamarás Tu Mundo, teleología,
la potencia propositiva del azar,
lo posible, el kairós de fondo,
lo oportuno.

Tú sabrás que todo es mío, cosa
es que otros no saben; tú sí sabrás decirlo.
A ti fue a quien hice, poeta. A ti pediré
más cuenta que a ninguno.

De modo que acepta mi vasija
(hoy te parece pequeña, como un haikú
de intensas sílabas); pero, a donde te mando
crecerán tus palabras y la dimensión de tu espíritu
será más abundante que el Cuerno de Amaltea.


2. NUNCA ESTARÁS SOLO

Tengo este secreto: voy a musitarlo
casi quedamente a tu alma. Estoy disperso
en cada beso femenino, en lo viviente.
Cada mujer es una luna, cada emoción suya
es esplendor que en mí ha mordido
con ternura. Mi pasión, por ellas, es vida.

El que me quiere ver... hasta en su carne
doy yo la bienvenida; me les cuelgo en el alma
y me los llevo a mi olimpo, mi Fuente.

Nunca estarás solo, hijo mío,
aunque seas mortal y miserable y te sujete
el Karma, con su guadaña oscura y los ciclos
de Saturno y la tristeza que muerde
y la injusticia que faja con su macharrería.

Dejo a ti mi ley que bendice. Respétame
en la Némesis que distribuye justamente
mis ofertas; no hagas que Ella se indigne.
Distribúyeme para el amor de TODOS.

Solo no te dejo, solo no dejo a nadie.
Si crees en mí, llámame el Justo y el Fiel.
Yo soy el padre, Kéter-zeus-júpiter,
pero, en fin, más que nominalismo.
Te doy las novias de mi pasado,
las hijas de mi presente, las herederas
de tus bendiciones.


3. BUSCA A TUS HERMANOS

Yo, Eleutherio el Liberador, te daré fortuna.
Hijo de la promesa, entonces, elabora pues
la palabra persuasiva.

Defiende la Eunomía cuando vayas a tierra
porque hay demonios duros y siniestros,
hombres bestiales, a donde vas llegando.

Tú sé heroico en cuanto puedas.
No te pido que cortes cabezas,
que seas la guillotina, cámara ardiente,
horca, cadalso, silla eléctrica.
No inventes otros aparatos represivos
ni el policía, el soldado, el vengador milico.
No urdas violencia contra el prójimo.
No seas falange ni tortura ni guerrilla.

Solamente, sé eunómico porque existe el Orden.
Y todo tiene una hora en que retoña y secuencia.
Todo va, al fin de cuentas, a mi teleología.

Lo que crece es al final la cosecha.
En el encuentro con lo real, sé insistencia
del significante, no agitación adicionada
al caos ni a ciegos automatismos.
No seas la bestia. Tú no suplantes
al sujeto ni rompas su vasija.

Cuando llegues al campo o a la aldea
de los que nunca encuentran ni siquiera
las sombras de sí mismos, cuando veas los compulsivos
con su impureza y sus alardes, busca
a la niña dulce, tu hermana. Ella compensa.

Ábrete paso entre orquídeas y jacintos.
Identifícala. Vive en jardines.
Llámala Tyche Soteira, Salvadora,
o Agathe Tyche, Buena Fortuna.
Es el primer regalo que te haré
por llegar a la tierra y flotar en mis lotos.

4. ABRE TUS MANOS A SUS BENDICIONES

Quienes estén movidos por un espíritu de bien
son tus hermanos; a tal familia llámala parentela
aunque no hayan nacido del vientre de la luna.

Los ciegos son sordos. No ven que tu vasija habla,
que es la vasija a la que llamo tu espíritu.
No le des de beber a quien no oye; no acerques
el sabor de tu alegría a la boca del asno.
Selladas fueron sus jetas con yugo,
cortados sus oídos con silencio,
cegados sus ojos con ingratitud.

Tiké, la salvadora, hermosa entre tus hermanas,
les negará providencia; no han de comer nuestros frutos.
No sabrán de la abundancia ni de las bendiciones.

Para que aprendas del proceso,
y no te compadezcas ante quien no merece,
hazla que ande contigo y no la llames Caprichosa.
Ella es Agathos Daimon, el espíritu del bien.

* Del libro de “Estéticas mostrencas y vitales”.


A BLAISE PASCAL *
de Carlos López Dzur ©

Yo soy el que robé el fuego
y me metí entre las zarzas a buscar
al Dios vivo. Yo.
Tú eras sólo el Dios de los filósofos.
Y si algo te robé me cortaste la mano.
Tú eras un Sujeto para que los sabios se diviertan
o tengan acaso empleo, o rentable simonía.
Tú eras el supuesto Saber, un cómo hacerse rico,
supremático, uno que absolutamente condena
como Dios de la filosofía y deidad de la ciencia.

Eras un Dios conceptual. Yo, un niño más
entre las ratas, el chamaco jalándose la polla
hasta que avanzas como un ogro con la hoz.
Vas a cortar su pija y sangrarlo

Pedir que sobre el ádyton se ejecute
un sacrificio humano.
Como el padre declinas, faltas.
Hay que decir que desapareciste
y se quedó un ritual neurótico en tu nombre.

Dejaste de ser un padre enaltecido.
y una fuente de espíritu para la hija.
En el Monte Moriah no te detuvo un ángel.
Isaac no es ya tu risa.

Es su llanto y el tuyo. Vives asesinando.

Tú eras un Dios garante, cartesiano.
Dios, motor inmóvil de Aristóteles,
dios hegeliano, dialéctico
del idealismo objetivo.
Tú no salías del fuego
como el dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Tú no eres padre de nadie: eras Uno
que castraba a los Otros o los metía
en su garganta de infierno como Saturno,
que devoraba a sus hijos.

Tú eras el dios del silencio eterno.
El dios que aterra y que, por tanto,
desde el siglo XVIII lo matamos llamándole
ilusión de cogebobos, neurosis obsesiva,
artificio metafísico.

Con el puñal cientificista
te matamos, nietzcheanamente dicho,
porque tú no eres bueno.

Dejaste de dar consejo sabio para acceder a lo real
Formaste mil prohibiciones y vaciaste
las convicciones sinceras de mi pueblo.

09-12-2003

* Del libro de “Estéticas mostrencas y vitales”.



MARÍA FLORENCIA LÓPEZ

Flor López, 24 casi 25 años. Llegando al cuarto de algo siempre me ando buscando. Ando buscando como un pez atrás de un anzuelo que todavía no puede ver sólo intuir. Me quedé hace unos días pensando mucho en la historia del pez, sobre todo porque escribí un poema sobre ese pez que quería siempre ver las estrellas y lo regalé y quedó latiendo así como un recuerdo del poema y del pez, lo regalé sin copias, ¿hay algo más fantástico que eso? Ahora sé que la historia del pez va a estar presente en todas las biografías o por lo menos en varias desde ahora en más. Lo que me acuerdo era que el pececito cuando se ponía triste apretaba fuerte los labios y se le notaba la forma de la boca, la cerraba, se metía para adentro. Pero cuando no, era tan zarpado que era capaz de “desperdiciar” –entre comillas claro– parte de su oxígeno natural para saltar a la superficie a ver las estrellas. Todo por un segundito de estrellas, un pececito loco.
Nací en Mercedes (San Luis), Argentina, pero no sé exactamente de dónde soy. He estado en varios lugares, cuando digo estar quiero decir estar de cuerpo alma y espíritu, ahora vivo en Córdoba. Escribo a veces y vivo la mayor parte del tiempo. Escribo sobre lo que vivo o sobre cómo lo vivo. Lo mío es una poesía subjetiva que no tiene nada que ver con que sea subjetivista. No hay opinión personal, ni biografía, si un atravesamiento. Algo así como que pongo mi cuerpo al servicio del poema, sólo a veces claro y después pasa algo, que termina siempre en un punto y a parte y en el comienzo de un nuevo título. Como la vida ¿no? Durand * decía “no hagas nada que no te sirva para escribir, si cogés que sea para contarlo”, y bueno algo así.


ALGO DE LO QUE PUEDO LLEGAR A PENSAR CUANDO ME DICEN LA PALABRA “CRACOVIA”
Flor López ©

Pide coco.
Coco. Coco.
Aprieta el candado de la bici para que no se salga.
Para que nadie más que ella pueda decidir sobre la bici.
Lo aprieta, y se asegura de que esté firme.
Se pone firme, le pone el cuerpo al candado.

En frente, en dirección contraria, una plaza donde andan niños en un perímetro agrandado por el césped.
El candado de la bici se destiñe con el resplandor de otoño, con un clima rarísimo al que no hay ropa que valga.
Un candado que alguna vez fue rojo.
Ahora lo vemos desde una heladería barata, el minuto que permite la contemplación.

Mirar y el tiempo.

Mientras chupo la cucharita de plástico fijo la vista en el transparente en que se fue convirtiendo ese candado. Mi vista se disuelve, se nubla, también se vuelve en ese acto transparente.
Sus manos danzan e intervienen el helado,
un pobre potecito de un cuarto para dos.

Una idea sobrevuela siempre la cabeza. No importa cual. Siempre se deja atrapar.
Hablamos de terrenos y de policías, de mujeres y de represión. Hablamos de la salsa y de los flujos, de los flujos que venden y atraen.
Dibujo con la cuchara una letra en el helado, después me la como.
Me dice que en Polonia hay una mujer que se fue porque sí,
que ella no entiende porqué se fue a Polonia o porqué le pagaron por ir.

Rumbos.

Un matutino bastante “pedorro”, conciliamos y si.

Lo importante que está en otro lado,
ahora justamente coincide con que cuando me lo dice, “pedorro” esa palabra insignificante, cuando me lo dice, se acerca un poco,
su voz baja a mi vibración, a mi frecuencia.
La veo.
Intensa mente.
Salimos en busca de aire.
Le pasamos al lado a toda la historia del candado transparente y elegimos un lugar.
El tiempo nos deja
un rato.
Jugamos a que salimos un feriado a comer helado en la plaza.
Jugamos y está bien.


FABRICANTES
Flor López ©

No es primavera, te juro que no es primavera.

Caminamos dando giros a una parte ínfima de la ciudad,
la humedad hace que nos pese todo.
Los parpados entre tanto a la mitad,
algunos momentos, somos tan grandes que vemos todo a la mitad.

Tantas veces
entramos y salimos alrededor de esa plaza
como si nada,
como si esas rejas rojas y espesas pudieran contener verdaderamente lo que se mueve dentro.
Cuerpos chiquititos, por ahora chiquititos.
Como hormigas, se revuelcan en la arena
se frotan en el suelo.
Cuando los de los bancos se dan vuelta los cuerpos chiquititos apuestan al mundo.

“Es solo una cuestión de segundos”, me dice ella.
Extraños segundos,
perdidos segundos.

Los colores se amontonan se hacen pirámides y los cuerpos chiquititos ocupan el espacio.
No se conforman con un juego,
ni con el día ni con la noche,
no se conforman con nada.
Entienden,
que es una cuestión de segundos.
Que para ciertas mudanzas no debería haber rejas.

* Daniel Durand, poeta argentino nacido en 1964, traductor y editor, participó del grupo fundador de la revista 18 Whiskys (1990-1993) y de Ediciones del Diego (1998-2003).



GUILLERMO PILÍA

Nació en La Plata, Argentina, en 1958. Realizó los estudios superiores en la Universidad Nacional de La Plata y se graduó en Letras en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Se inició en la literatura siendo muy joven y publicó sus primeros trabajos a fines de la década del 70. Pertenece, por lo tanto, a la “generación de la dictadura”, es decir, al grupo de escritores que desarrollaron parte de su obra durante la dictadura militar de 1976-1983 y que sufrieron la influencia de este período traumático. Comenzó colaborando con revistas literarias de circulación restringida y opuestas al régimen militar. Su primer libro de poemas, Arsénico, se publicó en 1979 y manifiesta veladamente el malestar de su generación bajo el régimen de facto, tema que reaparece en otras obras posteriores, especialmente en Huesos de la memoria (1995). En la mayoría de sus trabajos poéticos se percibe el contraste entre la manifestación de ciertos estados de gracia espiritual, relacionados con su formación católica, e insalvables cuestionamientos existencialistas. Su poesía pasó de cierto hermetismo, propio del clima de censura en que escribió sus primeras obras (con influencias de Quasimodo, Rilke, Eliot), a una identificación con los poetas españoles de la “nueva sensibilidad”, como Luis García Montero, pero también con Claudio Rodríguez y Caballero Bonald (Caballo de Guernica, 2001; Ópera flamenca, 2003; Herido por el agua, 2005; Ojalá el tiempo tan sólo fuera lo que se ama, 2011, libro al que pertenecen los poemas seleccionados). En la actualidad, ejerce la docencia como profesor de lenguas clásicas y de teoría literaria y es director de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad Nacional de La Plata. En 2010 recibió el premio Al-Ándalus por su aporte a la difusión de la cultura andaluza en Argentina y la ciudad de La Plata declaró de interés su obra intelectual. Sus trabajos poéticos, narrativos y ensayísticos le valieron otros numerosos premios en Argentina, España, Francia, Estados Unidos y Ecuador. Parte de su obra poética fue traducida al inglés por Brian Cole.


PARADEROS
Guillermo Pilía ©

En esta noche –como en otras de verano–
apago la luz sin sueño. Se escuchan
en la calle lejana los motores
de automóviles que pasan –no sé
si van presurosos a una fiesta o un duelo–.
Pronto vendrán a esta cama sonámbula
–de calor y humedad y de mala conciencia–
otras figuras cuyos rastros he perdido:
amigos de colegio, combates o viajes,
seres que me brindaron sus miserias
o algún esbozo de felicidad; los hombres
que fui yo mismo tiempo atrás –cuando tenía
la barba oscura y el porte cenceño–;
las muchachas amadas y las que ha sido
la mujer que amo ahora... Esta noche
quizá uno de ellos se detenga o pase
con prisa por llegar a la fiesta o al duelo;
o tal vez piense en mí como en la sombra
de un expatriado, de alguien que uno quiere
saber si aún está vivo o si ya ha muerto.


NUNCA CON LOS DEDOS
Guillermo Pilía ©

No comas fruta verde ni te mojes en la zanja
donde desovan los tábanos: de la fruta y el agua
viene el tifus. Las tijeras –y también los cuchillos–
que olvidaste a la intemperie, atraerán algún rayo.
            Quema olivo bendito en las tormentas
–el cielo se desploma: algún pecado cometiste–.
Besa el pan que ha caído aunque hierva de gusanos.
No salgas en la siesta, pues te raptarán los zíngaros.
No pienses mal de tu madre, que podría morirse
            para que vivas como un miserable.
Cubre todos los espejos delante de los muertos;
procura que a ti la muerte no te encuentre en pecado:
Dios es bueno, pero a veces castiga sin rebenque;
            su ojo en cólera criba la conciencia:
si debajo de las sábanas te acaricias, si escupes
a escondidas –o de noche no rezas–, si en el fondo
deseas que se muera el niño que ayer te injurió.
Si acaso se te adhiere la hostia al paladar,
            nunca te la despegues con los dedos:
es Dios, y por tu culpa estará en vilo el Universo.


CADA AMOR RECLAMA UNA VOZ PROPIA
Guillermo Pilía ©

Tu nuevo amor me reclamaba: Otras palabras.

Y al lado tuyo yo intentaba descubrir

otro código, otra lengua que fuese
más de silencios y de risas que de voces.
Sé que fui en el transcurso de ese tiempo
como un enfermo de garganta que ha quedado
inútil para el canto; pero que cierto día
comienza a rehabilitarse: a sentir
necesidad de nombrar: por qué a veces tiene
el semen un perfume de suave lejía,
por qué siempre flota en los cuartos transitorios
la pesadumbre que vendrá al partir,
por qué tu sexo recuerda a una anémona
que yace en el mar... Cada nuevo amor reclama
su propia voz. Pero yo crecí a tu costado
con muy pocas palabras: con silencios
y risas, con pudor igual al que en la infancia
me llevaba a callar. Quizá el mismo egoísmo
que ayer me obligaba a atesorar pesadumbres
hoy hace que esconda –así– mi felicidad.


IMAGEN DEL SAN GOTARDO
Guillermo Pilía ©

Tarde de enero, sin más afán que pasear –en viaje
de Italia hacia Suiza–, bajo filas grises de pinos nevados,
abovedando el camino. Algo en mí
marchaba triste en medio de la fiesta.
Es el paso de San Gotardo –anunciaba la guía.
Pero no la escuchaba: junto al ómnibus Rimbaud
de nuevo iba cruzando el paso a pie, lejos ya entonces
de la poesía, ancho el gabán, cabello y piernas largas.
Ese nombre
                          –San Gotardo–
                                                           era allá
–en mi juventud– cifra de libertad y aventuras.
Cuarenta años y fui siempre por lo liso. Viví
con el mínimo de pasión. En vano esperé tanto
este momento. Y de pronto –otra vez– el aire, el viento
que arrojaba al parabrisas sus puñados de escarcha.
Vean con qué nevada nos reciben –tintineaba esa voz.
Todos, ansiosos por llegar a Lucerna
sin retraso. Y yo solo, ausente,  hundido en mi ventisca.


HERMOSO ES ESTAR VIVOS
Guillermo Pilía ©

¿Qué otras palabras darte –te escribí– que no fuesen
las más sencillas, las más apartadas
de estas otras, entornos de las cosas?

De los dos fuiste siempre la que hería el silencio,
yo el que no deseaba rebajarte a una voz
            –lo recuerdo: no sé si en el crepúsculo
            de la mañana o la tarde me decías
Qué hermoso es estar vivos–, yo el que nunca quería
nombrar más que las cosas que he perdido: el olor
            de la primera fogata que el viento
de marzo dispersaba, un perro que dormía
            en una puerta junto a un pan, la calle
            de un suburbio endomingado.  Qué hermoso
es estar vivos –decías quizás en el crepúsculo
del alba o de la tarde, tal vez los dos estábamos
            desnudos o volvíamos de un viaje–.

Esas cinco palabras  ahora te devuelvo,
esas cinco palabras  que nunca pedirán
ni nombre ni recuerdo, eternas en sí mismas:
las más tuyas y mías: inéditas por siempre.


ETAPAS IMPREVISTAS
Guillermo Pilía ©

Todas las calles llevan al mismo destino:
la calle Esmeralda de Buenos Aires,
la carrera de San Jerónimo en Madrid,
la de la Sábana Santa de Quito. Todas
sin prisa conducen a idéntico lugar:
Vía Salaria, Rodrigo Caro, Suspiros,
Combate de Los Pozos, San Lorenzo
y tantas otras cuyos nombre están tácitos
en el recuerdo, y no por ello menos vivas:
una calle de Lisboa donde vendían
enormes paraguas, la que desciende
la colina de la Alhambra, las calles
que quedaron marcadas por un odio,
por el llanto o el beso, por proyectos
realizados más tarde o tal vez no.

Quizás todas fueron sendas de un derrotero
de etapas imprevistas, de un viaje iniciado
cuando aún no caminaba, en la calle
de tierra donde nací. Por ella he empezado
–acaso sin darme cuenta– ya a regresar.



MARÍA EUGENIA CASEIRO

Narradora y poeta cubana. Reside en Miami, Estados Unidos. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas del Caribe, de la Unión Hispanoamericana de Escritores, de la Asociación Caribeña de Estudios del Caribe y Miembro Colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Integra la Muestra Permanente de Poesía Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Poesía y el Consejo Editorial de La Peregrina Magazine. Colabora con a Asociación canadiense de Hispanistas. Ha participado como jurado en certámenes literarios. Ha obtenido reconocimientos por dedicación a la difusión de la cultura. Premio José María Heredia, Primer Premio Narrativa Artesanías Literarias, Primer Premio Poesía Carta Lírica 2011. Ha publicado el poemario “No soy yo” en versión bilingüe, español y rumano, “Nueve cuentos para recrear el café” en versión bilingüe, español y francés, y el libro de poemas, “Escaparate, el caos ordenado del poeta”, que reúne varias épocas de su poesía.


La siguiente plaquette de poemas pertenece a la serie
Armónica en los zócalos del delta.

Invocación
María Eugenia Caseiro ©
A Bel
Padre Abraham, ten misericordia, 
envía Lázaros con vagones de soles rubicundos,
tufo de casa vieja y un poco de vértigo en los ojos,
tan cerca, como dar de comer a los caballos.
Envía voces con démones blancos que aniquilen el óxido
con la misma inocencia
que el ladrón colgado de la cruz gime y se retuerce.

Padre, si por tus ojos llueve sequedad,
lluvia de cascos a escarapelar el corazón,
envía el obituario en el veneno
aunque en tus dedos florezcan los antídotos.

Padre, escapa a la mediocridad.
Si tu crepusculario está lejos del canto universal
de la espada en la sierra abrasándonos los ojos
y hasta del ánimo de cantarle a la existencia,
fuera del búnker de tus labios, envíanos
esa fobia que abre en ostracismos tu mano
geográfica y perfecta como tu propia ausencia.


INTO MY VOICE
María Eugenia Caseiro ©

Cuando fuimos orugas
en el Este
recogíamos las hojas arrugadas.

Joe Rice tenía ojos de gato,
solía masticar los tallos verdes,
babeaba sus lamentos como blues:

Ah! mama,
bring something to calm down my voice
drop my troubles through the valley…

Cuando estábamos ausentes
sin aspiraciones
parió un rey el Delta, y trajo luz.

Ah! mama,
bring something to calm down my troubles
drop the valley into my voice.


DOWN THE WALL’S, ON MY ROAD
María Eugenia Caseiro ©

Eran los tiempos en que el algodonero
proliferaba como la misma peste…
Así aprendimos la oración de granny Emma
y la obstinada devoción por Jimmy Reed.

I saw that story
this morning
down the walls, on my road.

Era tan melodioso y triste el crepitar del mundo
abriéndose en los zócalos del delta
que preservaba en el misterio apasionante
al viejo zorro y a la armónica de Son House.

I saw that story
this morning
down the walls, on my road.

Daddy Thedore rumiaba su cansancio
but, no paraba de nombrar a Magic Sam;
allí soñó con largarse hacia Chicago
en un intento de imitar a Carey Bell.

I saw that story
this morning
down the walls of my road.

Es una historia simple la de los algodoneros,
understandingly, root on Mississippi’s way.


BUDDY BOLDEN NO ENCUENTRA SUS ZAPATOS
María Eugenia Caseiro ©

La música suplanta a la tristeza
King Bolden estornuda…
un piano, la trompeta, el saxo,
hacen vibrar el candelabro de marfil.
Tiembla la luz, tiembla la noche
tiembla el recodo en que un espectro
moverá su sombra como las sombras
son capaces de mover la luz.
Y Buddy Bolden que no encuentra sus zapatos
abordará descalzo el tren
a la luna de New Orleans.
En el sillón el gato que se eriza
King Bolden no está loco...
La casa es toda música.


AÚN LLUEVE EN TUPELO, MISSISSIPPI
María Eugenia Caseiro ©

Lord, have mercy!
sobre la cuerda del ahorcado
sobre el perro que no duerme...
Deja de llover sobre nosotros
esa carga de domingos con tintes de velorio
que sostienen planicies en la mugre
para que seamos dignos de soportar la música.

Oh! John Lee Hoocker, tú que aún llueves
sobre ese traje ajado de domingo indestructible
sé también compasivo
no me dejes sin lágrimas como dejaste aquel cartel
de Tom’s Seafood; ¿ recuerdas?
aquel día de lluvia, nuestra lluvia,
desgastando las esquinas de las calles y los viejos edificios
dejándonos tan solos en la esfera gris de nuestra tarde
ya sin apurarnos a recuperar el sueño
cansados, apenas caminantes fantasmas.

Oh! Lord, Oh! John, both of you, have mercy!
La gente en Tupelo envejece
entristecen como cuerdas de guitarra
y entre ellos hay dos niños negros de sonrisas blancas
empujando el carro que se lleva los letreros,
y bajan de tus hombros, Oh! My Lord!
aquellos enormes recipientes cargados con tu lluvia
que arremeten contra nuestras esperanzas
y desbordan el río Mississippi.

Oh! Lord, have mercy
once in a life, just once, have mercy!,
deja ya de llover sobre nosotros.


LA VOZ DE LOWEL FULSON
María Eugenia Caseiro ©

El blues avanza diluyéndose en la lluvia,
pegándose a la nada del letargo,
cubriendo una a una las baldosas del spiritual...
La voz de Lowel Fulson
es un roce que enamora la humedad.

Desde la voz Lowell Fulson se entroniza
y las gotas de la lluvia
van cayendo sobre el mundo
con tal lentitud que calan y dan ganas de llorar.

Pero el trueno aunque sorprende
no se la lleva de un tajo…
La voz de Lowell Fulson es como la eternidad.



JORGE RAGAL

Su nombre completo es Jorge Andrés Ragal Galdames. Nació en Santiago de Chile el 7/4/1954. Estudió educación básica y media en el Saint Gaspar College, y Literatura, Comunicaciones y Estética en la Universidad Católica de Chile. Ejerció durante veinte años como gestor cultural y de eventos. Es socio del Pen Club Chile y de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).
Es autor de los libros de poesía: “Chicles Calientes”, “Como vida hay una sola” y “El hombre se escribe”. Además, fue seleccionado para los libros: “Santiago en 100 palabras” del Metro, “Basta: 100 hombres contra la violencia de género” y “Álbum de la Poesía Chilena en Bolivia”.
Obtuvo un premio en el concurso de poesía “Arte y bicicleta”.
Ha viajado por veinte países, diez europeos y otros tantos de América.


LA CREACIÓN
Jorge Ragal ©

El primer día dios creó el sol como el centro del universo.
Y los planetas que orbitan a su alrededor.
Al día siguiente creó a las mujeres y a las sirenas.
Ambas serían atractivas, enigmáticas y fecundas.
Por extraña razón las sirenas no sobrevivieron.
Al tercer día creó a los hombres y a los perros.
Intuyó que el perro sería el mejor amigo del hombre.
Al cuarto día creó las manzanas y las serpientes.
Luego en un momento de éxtasis creó a la Virgen María.
Al quinto día creó la poesía, la música y la alquimia.
La idea era no dedicarse exclusivamente a los negocios.
Después creó los aviones y los volantines para admirar el cielo.
Al sexto día creó la radio, la televisión y las redes sociales.
Tuvo claridad que la humanidad iba a evolucionar virtualmente.
No hizo ninguna mención contra el aborto y el suicidio.
El último día creó a los pobres, los negros y los enfermos.
Se comenta que fue una recomendación de su hijo.


UN BELLO MAPA
Jorge Ragal ©

Descubrí en una antigua librería de mi barrio
un bello mapa escrito en un idioma ya extinguido.
El mapa considera un territorio con altas montañas
donde se distinguen unos árboles que abrazan las estrellas.
Los puntos cardinales están claramente definidos
con cuatro cruces invertidas.
Las montañas y los bosques están rodeados
por un mar con dragones y sirenas.
Da la impresión por un gigantesco cráter que un meteoro
hubiese impactado en el centro del continente.
La imagen de un rey aparece atravesada por una espada
y la de una reina haciendo el amor con dos esclavos.
Se observa a unos preciosos niños jugando a la ronda
en torno a la figura de un ángel caído.
El cielo está decorado por tres soles, una gran luna llena
y diversos aeroplanos y hombres en paracaídas.
Se divisa también un águila negra
que lleva una serpiente y una manzana entre sus garras.
En el tronco de un árbol está inscrita una fórmula
muy parecida a la solución de la teoría de la relatividad.
En cada esquina del mapa están clavadas unas banderas
de unos países desconocidos.
Comencé a estudiar otras cartografías para poder entender
a qué territorio correspondía.
Después de mucho tiempo entendí que el mapa hacía referencia
al lugar de mi última morada.


EL PERRO LECTOR
Jorge Ragal ©

El perro leía sobre la Santa Inquisición.
Sobre el exterminio de los fueguinos.
Sobre los métodos de tortura.
El perro leía sobre la conquista de América.
Sobre las figuras del sadomasoquismo.
Sobre el crimen de Gandhi.
El perro leía sobre los experimentos de los nazis.
Sobre la pedofilia al interior de la iglesia.
Sobre los peligros del sida.
Y regresó a los bosques.



AINHOA BÁRCENA ESCARTI

Nacida en Cádiz, España, en abril de 1984, es escritora desde que la memoria alcanza. Vive en Madrid desde enero de 2011 y es estudiante de Historia, Filosofía y Sociología.
Ha publicado relatos en la antología “Más que palabras - 2010”; con Ediciones Irreverentes publicó un texto en “Antología del microrrelato 3”, “Antología del terror” y otras. Durante años público de forma gratuita el mensual “Sólo palabras” hasta el fin de su estancia en Cádiz.  En 2007 autopublicó su relato “La muchacha de la ventana” que se puede encontrar en Google Play. Ha publicado en varias revistas digitales como Colectivo Papelero, Papirando representando a Argentina en el número 13 de dicha revista en la Feria internacional del libro de Frankfurt 2010. Blogger para Colectivo papelero. Antología de terror, Ediciones Irreverentes, año 2012. Libro digital, Antología concursantes III Concurs de Microrelats Negres 2012, Centro cultural Lá Bóbila. Libro digital “Cachitos de amor 2”, “Poesía, cuentos y vos”, antología internacional 2013 colaboración con el relato “A la sombra de las estrellas”, “Erase una vez… Un microcuento”, Diversidad literaria 2013.
Fue finalista en varios certámenes, como Letra Universal 2008, II Certamen de Microrrelatos y Relatos “El arte de escribir” 2010, Mención especial en Pensamiento y Dicho en el “Concurso Internacional Garzón Céspedes” 2008 y 2009. Además de varias publicaciones en blogs:


ESCALA DE GRISES
Ainhoa Bárcena Escarti ©

Hacía semanas que reír parecía un fascinante juego en el que ya era incapaz de participar. Intentaba jactarse de todo lo que en el pasado le divertía, pero ni siquiera una sonrisa lograba adornar sus labios cada vez más marchitos. Cuando al fin lograba reír, notaba que su faz se envejecía a mayor paso, se notaba gris. Tras seis meses sin esbozar una línea que al menos chisporroteará algo de alegría vio que se difuminaba su ser, que parecía una extensión de su propia sombra. En el anonimato de las cosas en las que no te fijas, empezó a vivir. De sombra observaba el mundo. Miraba cual aséptico mirón como los demás vivían, desvivían, o mal vivían. De tanto mirar se percató de lo efímero de la vida retándose a sí mismo a buscar el sentido de esta. Pasaron años de sombra e incluso así no consiguió encontrar el sagrado grial del sentido de la vida.
Una tarde, mirando a unas adolescentes reír, vio claro cuál era la solución para volver a ser hombre y dejar de ser sombra……. Necesitaba amar algo, pero eso siempre se le dio mal, o quizás peor que mal. Los perros le huían, los gatos se asustaban. La opción que muchos escogían de amar a una mascota se le hacía toda una odisea irracional, el amor mascota-amo en su caso era imposible. Intento ver a su familia, pero estos ni se daban cuenta de su presencia aunque gritara a voces.
Una noche en un banco mirando las terminaciones de sí mismo limítrofes con su sombra que por la oscuridad se fundía con el todo, vagaba de farola en farola para no sentirse fusionado con la nada. Entonces vio otra sombra como el, se acercó corriendo a pasos agigantados y sin saberlo ya quería a esa sombra. La sombra aún más deteriorada que él no le respondía a nada, pero el permaneció día a día con el ente que parecía estar tan mal que solo se le vislumbraba de vez en cuando. Poco a poco se fue apasionando y recuperando materialidad, sentía sus pies y le gustaba andar descalzo por el parque, sentir el fresco verdor bajo ellos. Un día hablando con la sombra noto que ella reaccionaba y empezó a carcajear como si tuviera diez años, lentamente risotada a risotada volvió en sí, volvió a ser material. Justo en ese momento la otra sombra desapareció y él olvido volver a encontrarla.


RESACA
Ainhoa Bárcena Escarti ©

Se despertó al medio día con sed, hambre y ganas de mear. Cual zombie, se dirigió primero a la cocina y luego al baño. Intentando demostrar que era capaz de hacer dos cosas a la vez logró cumplir con todas sus necesidades. Pasados unos veinte minutos, al fin pudo ser medio persona y abrir los ojos. Se lavó las manos, se miró en el espejo. Aturdida y asustada vio que le faltaban dos dientes y tenía un ojo morado. Se volvió a sentar en la cama. Miró centímetro a centímetro su piel buscando alguna señal más…. Las encontró. Tenía en un sitio ridículo un piercing con forma de corazón sobre un tatuaje nuevo. Aquello dolía más aún que los dientes o el ojo. Era extraño, solamente empezaba a sentir las cosas según las iba descubriendo. Parecía como si su cuerpo las descubriera con ella, como si aún durmiera plácidamente en un letargo parecido al estar drogado. Respiraba en una nube que lo emborronaba todo y le acolchonaba sus sentidos. Entonces se acordó. Empezó a buscar en su móvil. Llamó a su mejor amigo que le dio claves para saber qué había pasado. Las peleas callejeras, encontrar el amor de su vida… Todo cuadraba en su cara, en su espalda (y en ciertos videos colgados en internet que vería días más tarde….) Se volvió a tumbar, decidió volver a dormir un rato. Un ruido chirriante a música de reggaetón la despertó como si fuera el sonido de las trompetas que avisaban el fin del mundo. Tal si despertara de entre los muertos se puso en pie. Vio en su cocina a un altísimo joven que le sacaba al menos dos cuerpos. Nunca pensó que un organismo humano de ese tamaño tuviera la capacidad de entrar en su escueta cocina como la suya. Aun con los ojos pegados preguntó quién era. El individuo con gran solemnidad dijo:
–El único y verdadero amor de tu vida. Y aunque no me importe ver tus relucientes pechos, cogerás frío.
La estupefacción por momentos la llevó a asir con fuerza una botella de cola y beberse todo lo que quedaba de un tirón.
Minutos más tarde al fin estaba centrada. Se vistió, se fue de casa, llamó a su mejor amigo y le dijo:
–¿Puedo quedarme contigo esta noche o varias?
El amigo le dijo:
–Claro ¿qué pasa?
–Nada –dijo–, complicaciones que no me apetece resolver.
Cogió una maleta. Se fue a casa de su amigo y le dijo al atlético amor de su vida:
–Cuando te aburras, déjame las llaves en el buzón



MELACIO CASTRO MENDOZA

Nació en Caín, un Caserío de la costa norte del Perú. Vive en Alemania. Estudió Ciencias Sociales e Historia en la UNT (Universidad Nacional de Trujillo, Perú) y en la UDE (Universidad de Duisburg y Essen), Alemania.
Posee varias obras inéditas:
Novela: “Rupak Tanta”, “Memorias de M. Julca”. Poesía: “La agonía súbita”, “La montaña errante”, “Mis campos y mi pueblo”, “Uchku Pedro” y “Malú: tierra adentro y tierra afuera”. Biografía: “Mi república ignorada”.


MI DIGNIDAD Y MI ALEGRÍA
Melacio Castro Mendoza ©

Lo primero y lo último, rosa mía,
que de ti deseo, es que jamás niegues el hecho
de ser y haber sido en mi mano y en mi pecho
mi dignidad, mi orgullo y mi alegría.

En nuestros campos, mi bella compañera,
fuiste mi auténtica patria y la luz de mi razón.
A mi sangre y a mi paciente corazón
otorgaste el calor de una eterna primavera.

Encarnada, plena de fragancia, de suavidad
y de esplendor, complemento de tu espina,
rosa mía, te cedí mi amor y mi amistad.

Tus diversos colores de presencia divina
resuman vocación de un mundo hecho melodía.
¡Jamás niegues ser mi dignidad y mi alegría!



OLGA RUIZ TRINIDAD

Nace en Madrid, España, en el año 1976. Estudió Arquitectura Técnica en la Universidad Politécnica de su ciudad natal y después se trasladó a Toledo donde cursó en 2010 los estudios de Grado de Ingeniería de la Edificación en UCLM. Aunque lo que de verdad siempre le importó desde los quince años fue contar historias.
Su literatura es una literatura de contrastes: tierna, intimista y a la vez visceral, cargada de humor y con-ciencia. Se siente cómoda en el relato corto y lo que le interesan de verdad son los personajes y la emoción de hacerlos crecer o decrecer. Su prosa es ágil y cercana, llena de matices. Reconoce de su forma de escribir que no se pierde en los detalles y sí en las sensaciones. Y que nunca sabe cómo terminarán sus historias.
Ha obtenido varias distinciones literarias, entre ellas:
Finalista con el cuento “Comunicado de prensa” para el I Certamen InVentia.
Finalista de la Carta a los Reyes Magos con “Queridos Pajes Magos” del Taller de Escritura creativa de Burgos.
Ganador con la Carta de Amor “Quiero ser tu medio melón” para el 2º Certamen InVentia.
Finalista Capítulo XII de la novela “Voces” para un Blues negro de Roca Editorial.
Finalista Certamen Tinta Negra con el relato policíaco “Objetivo Alcázar” en la Biblioteca de Castilla la Mancha, 1ª Edición.
Ha colaborado con revistas y medios de comunicación de Madrid y Toledo: Villanews, La Gaceta Universitaria, Revista Union Fenosa con artículos de eficiencia energética, Revista de Antiguos Alumnos de la Universidad de Castilla la Mancha, así como en la revista digital Edicicna. Próximamente presentará en Hermes, Revista Cultural del Círculo de Arte de Toledo una pequeña reflexión sobre la vida y la muerte, una muestra más de su trabajo inédito. Está escribiendo su tercer libro.


MI MUNDO FANTÁSTICO
Tacones que derriten almas
Olga Ruiz Trinidad ©
El que esté libre de pecado que tire la primera piedra
(Juan 8:2-11 KJV)

Mi mundo fantástico, el que habito cuando quiero redescubrir quien soy realmente, se destapa el viernes tras la Universidad, al regresar a casa. Algo necesario para libertar tensiones. Un instinto primitivo de supervivencia de la especie, quizás un ejercicio práctico. Subo a mi cuarto, echo el pestillo y me tumbo en la cama. Es mi momento. Observo las musarañas mientras comienzo a relajarme. En un lapsus de tiempo de veinte minutos puede llegar a trascurrir todo, otros aseguran que con once es suficiente, en mi caso, necesito algo más. Poco a poco me sosiego, cierro los ojos y respiro profundamente. Siento el bombeo de mi corazón decelerarse, despacio, encontrando su armonía y olvidando los ritmos sincopados de mi diletante existencia. Encuentro el equilibrio –aunque para ello, tardo un rato superior a lo esperable casi siempre. Soy plenamente consciente de que esto no es un sueño, ese mundo está ahí y se extiende desde mi interior hacia el exterior buscando la fogosidad de mi mano. Huelo a sudor y testosterona. Prosigo. Floto en medio de un cielo y un infierno desde el que algunos seres extraños me abrazan y me gusta. Bajo unas escaleras bastante empinadas con riesgo de caer –ya sé que tienen veinte peldaños con un descanso central– y los seres siguen abrazándome y desnudándome, me acaloro y prosigo drogado por una especie de gas de la felicidad. No hay luz en el antro oscuro inferior pero no me importa, estoy atravesando un bosque de culpabilidades ancestrales cargado de olmos que, poco a poco, voy dejando atrás. Lentamente mis retinas se acostumbran a esa penumbra impredecible. Después oigo los cuervos lejanos, los cuervos siempre joden cualquier historia, y no sé por qué en mis momentos previos siempre hay cuervos. Luego llega el fuego purificador. Debería sentir miedo, pero no sucede así. Yo sé, por costumbre que este fuego es preámbulo del éxtasis y espero, espero… deleitándome en ese instante. El fuego quema mi pelo, mi cara, todo mi cuerpo y me deja limpio. Comienza la metamorfosis mental, comienza la definición de esta historia única e irrepetible; busco todos los estímulos de mis últimos días. Así se abre la veda: empieza la búsqueda. El cómplice de paso está ahí fuera. Puede ser ella, o él. Pueden ser dos varones o un trío de reinas a la vez. Solteras o casados. No me preocupo demasiado por la opción, sólo yo, mi, me, conmigo y mis múltiples vicios. Soy un animal en celo dispuesto a todo por saborear una nueva presa entre mis brazos. Un nuevo triunfo para mi lista. Soy capaz de todo.
Justo en ese instante, escucho la voz de mi madre increpándome nuevamente desde el piso inferior: ¡Date prisa, tengo que marcharme al trabajo! ¡Siempre lo mismo, siempre lo mismo! No tienes ni un ratito para tomarte un café conmigo. Y pienso: ¡Mierda, cállate, no me despistes, estoy concentrado! Y le contesto: Sí, ya voy, ya voy. Espera un rato.
En esos momentos, una madre es la única persona que no entra dentro de tus expectativas, –los cuervos y las madres pueden estropear cualquier historia de esta índole, repito–.
Antes de venirme abajo, vuelvo a mi mundo fantástico. Cierro lo ojos, respiro profundamente y prosigo. Una emoción fuerte. Sí. Ya me cansé de quejarme del pasado, de entristecerme por la falta de suerte, por la inercia. He hecho pactos satánicos con Cupido, ahora soy yo el que le ha robado algunas flechas, nuevas o usadas, da igual. Ahora soy yo quien apunta y dispara. Tan fuerte, que puedo, incluso, matar. Manos sueltas, pelo suelto, cuerpos sueltos, tacones que derriten almas que habitan fuera, o que no habitan; sólo se dejan llevar. Ahí están esperando, tan sumisas y tristes. ¡Pobrecitas…! Tan esclavas y necesitadas de algo por lo que suspirar el resto de la semana. Ya no me siento mal por pensar en el dolor y en el amor, ambos sentimientos se fusionan, se dan la mano, se vuelven cómplices a ratos y otras se odian. Depende de tantos factores… depende de tantas personas. Nunca hay dos amos iguales, nunca hay dos esclavos iguales. Nunca se pisan tacones que derriten almas que habitan fuera sin sentirse dentro. Así, en espiral, emocionado, con ese mi mundo fantástico, enredado en mis múltiples juegos mentales. No sueño, no, imagino, jadeo, me acelero y exploto.
Nuevamente mi progenitora desde la planta baja del chalet, insiste voceando: Bueno, yo me voy, aquí te dejo la cena, nos vemos a las diez. Por cierto acaba de llegar tu querida novia Sofía, está subiendo, te aviso.
–No, sí, digo claro, que suba, espera, bueno, no, sólo un minuto, en fin, bueno, ya estoy… ¡Leches!



ANTONIO MONZONIS GUILLÉN

Nació en Valencia, España, tiene la Diplomatura de Profesorado de Humanas, es profesor de valenciano y posee estudios de Literatura, Filosofía y Psicología. Fue descubriendo en sus estudios el mundo de la Literatura y la Poesía como un mundo nuevo.
A los veinte años es antologado por la editorial Rumbos de Madrid para la publicación de un libro de relatos titulado “Cuentos nuevos” volumen XIX.
Es un gran lector con más de cuatro mil libros leídos de la mejor literatura mundial. Es ecléctico y melómano. Siempre tiene presente lo que dijo el científico estadounidense Isaac Assimov “La curiosidad es el imperativo del saber”.
Ha sido seleccionado y ha publicado en varias antologías de poesía; para Gaza (Palestina), “Versos para derribar muros”, Editorial Los libros de Imsaloua; “Miradas sin fronteras 2012”, Editorial En Huida Solidaria; “Segundo peldaño”, Edición Amigos de la Poesía de Valencia; “Homenaje a Miguel Hernández” (POETAP), I Festival Internacional de Alcossebre 2010. “Voces en azul”, Editorial Germanía; Liceo Poético de Benidorm. XVII Cita Poética-Berlín 2012 (Poetas del Mundo), en alemán y español; “Arquitectura de la palabra”, Editorial Instituto Alfonso el Magnánimo (Valencia); Lorca 11, impreso en Coral bookWhite, Donado por Torraspapel. S.A.; “Palabras en libertad”, Editado por Punto Rojo Libros S.L. (antología ANUESCA); “Donde las orillas no mueren”, Editorial Utopía, Ushuaia (Tierra del Fuego), Argentina.
Tiene publicados cuatro novelas y seis libros de poesía de su autoría añadiendo tres antologías de relatos. Lo avalan varios premios que no le gusta alardear. Ha sido un viajero incansable por medio mundo
Su interés es comunicarse con toda clase de culturas, descubrir nuevos amigos y con esta labor y estos pensamientos metafísicos ir acercándose a esa luz que con la belleza va resucitando la poesía y la literatura. En ello ha apadrinado tres nuevos poetas que han publicado sus primeros libros.


HÁGASE TU VOLUNTAD
Antonio Monzonis Guillén ©
                                                                       A Mauricio
                                                                       In memoriam
Volví...
para recordar el pasado
….......mas no lo vi
se había marchado.

No sé... por qué a veces
hacemos cosas...
sin conocer los motivos
y son como las mariposas.

Cosas bonitas...
que desaparecen en el tiempo
y creemos que son citas
y que nunca las contemplo.

Pero el violín lloraba,
quieto y mudo...
porque nadie lo tocaba,
sólo era un estornudo.

Dejé pasar el pasado
porque me roía el alma.

Él... se había ya marchado,
lo tomé con mucha calma.

No era frío... era fuego,
no era sombra... era luz,
no era cruz... era la paz,
no era miedo... era amor,
no es aquello... es ahora.

Sonreí… y sonó
como música celeste
mas no pude reprimir
una lágrima feliz
y noté una diferencia.

Hágase tu voluntad
desde esa brizna del cielo
a esta orilla del mar.



SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 60 – Marzo de 2014 – Año V
ISSN 2250-5385
Exp. 5129842, Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA)

Propietario y Director: Héctor R. Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
(currículo en Suplemento Nº 56)


Noelia Barchuk
correctora

Corrección general: Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina
(currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 13)


No hay comentarios:

Publicar un comentario