domingo, 1 de marzo de 2020

SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 85 – Marzo de 2020 – Año XI
ISSN 2250-5385

Inscripción gratuita como LECTOR
si escribe a  zab_he@hotmail.com
indicando nombre y apellido, ciudad y país
(se le avisará cada nuevo número trimestral).

“Mariposa con abejas”
Mónica Villarreal (2019)
(Acrílico y óleo sobre papel, 11" x 14")
Serie El efecto mariposa

Sumario:

• Luis BENÍTEZ (Argentina)
• Víctor Hugo DÍAZ (Chile)
• Amelia ARELLANO (Argentina)
• César Javier ALTAMIRANO (Argentina)
• Fernando NEGRETE (España)
• David GONZÁLEZ (Argentina)
• Toni PRAT (España)
• Lidia Alba GAVIÑA (Argentina)
• María MORENO QUINTANA (Argentina)
• Miguel Ángel BALDERAS (México)
• Oscar Alberto MARCHESIN POLINELLI (Argentina - Uruguay)
• Ransés DÍAZ BELLIARD (República Dominicana)




LUIS BENÍTEZ

Nació en Buenos Aires, Argentina, el 10/11/1956. Sus libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Uruguay y Venezuela.
Es miembro, entre otras, de la Academia Iberoamericana de Poesía, de la International Society of Writers y de la Asociación de Poetas de Argentina. Ha recibido el título de Compagnon de la Poésie de la Association La Porte des Poétes, París. Ha recibido el reconocimiento de numerosos premios, entre ellos, el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poétes (París, 1991), el Primer Premio Joven Literatura de la Fundación Fortabat (Buenos Aires, 1996), el Primer Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, 1996), el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003), el accésit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Primer Premio Internacional "Macedonio Palomino" (México, 2007).
Obras publicadas: Poemas de la Tierra y la Memoria (1980); Mitologías/La Balada de la Mujer Perdida (poesía, 1983); Poesía Inédita de Hoy (Un panorama de la poesía inédita argentina) (1983); Juan L. Ortiz: El Contra-Rimbaud (ensayo, 1985 y 1986); Behering y otros poemas (1985 y 1993); Bering Och Andra Dikter (trad. al sueco de Maria Nääs, 2012); Guerras, Epitafios y Conversaciones (poesía, 1989); Fractal (poesía, 1992); El Pasado y las Vísperas (poesía, 1995); El Horror en la Narrativa de Alberto Jiménez Ure (ensayo, 1996); Selected Poems (antología, selección y trad. de Verónica Miranda, 1996); La Yegua de la Noche (poesía, 2001); Tango del Mudo (novela, 1997 y 2003; en e-book, 2004 y  2012); Zapping (cuentos en e-book, 2004); Jorge Luis Borges: La tiniebla y la gloria (ensayo, 2004); El venenero y otros poemas (2005); Antología poética (en e-book, introducción, selección y notas de Alejandro Elissagaray, 2005); La tarde del elefante y otros poemas (2006 y 2008); La Sera dell’elefante e altre poesie (trad. al italiano de Emilio Coco, 2012; 2014); 18 Whiskies (teatro, 2006); La novelística de Teódulo López Meléndez: escribir desde la fisura (ensayo, 2007); Carl Jung: un chamán del siglo XX (ensayo biográfico, 2007); Sigmund Freud, el descubrimiento del inconsciente (ensayo biográfico, 2008); Erich Fromm: el amor, el psicoanálisis y el hombre (ensayo biográfico, 2008); Diccionario de Filosofía (2008); Los cuentos de Horacio Quiroga (ensayo y selección de Luis Benítez, 2008); En el país de las maravillas… (Los mejores cuentos fantásticos) * (2009); ¡Elemental, Watson! (Los mejores cuentos policiales) * (2010); Después del crepúsculo (Los mejores cuentos de vampiros) * (2010); Gritos y susurros (Los mejores cuentos de terror) * (2010); Facundo y otros cuentos de muerte y de sangre, seguidos de Antítesis, Aventuras Grotescas y Trilogía Cristiana, de Ricardo Güiraldes (ensayo biobibliográfico y edición de Luis Benítez, 2010); Poemas Completos (ensayo introductorio del prof. lic. Luis González Platón, de la Universidad de Madrid, 2010); Manhattan Song. Cinco Poemas Occidentales (2010; en e-book: www.elfindelanoche.com.ar); Manhattan Song. Cinci Poeme Occidentale (trad. al rumano de Flavia Cosma, 2013); Digresiones (ensayos, 2011); A Heron in Buenos Aires. Selected Poems (antología compilada y trad. por Cooper Renner, con ensayo epilogal de Carmen Vasco Fernández Moreno, 2011); El Metro Universal (novela, 2012; e-book, 2012); Hijo de la Oscuridad (novela, 2012); Sombras Nada Más (una novela del peronismo mágico) (novela, 2012; en e-book: 2013; trad. al italiano de Milton Fernández, 2014); Amores Patrios (las más conmovedoras historias de amor de la Argentina) (historia, 2012); Les Imaginations (poesía, trad. de Jean Dif, Éditions L’Harmattan, 2013); Madagascar (novela, 2017); Los amantes de Asunción (novela histórica, 2019).
Cabe destacar que diversas obras y ensayos se han escrito sobre la poesía y narrativa de Luis Benítez por autores como Carlos Elliff, Alejandro Elissagaray, Pamela Nader, Elizabeth Auster, Camilo Fernández Cozman, Luis González Platón, Assen Kokalov, Carmen Vasco Fernández Moreno y otros.

* Introducción y selección de Luis Benítez.

Suplemento de Realidades y Ficciones ha publicado poemas de este autor en los siguientes números:



UNA AVISPA CRUZÓ EL HIMEN DE LA VENTANA
Luis Benítez ©

El astuto animal fue ingenuo dos horas por la casa:
antes del polvo de las cosas tocó los helechos salvajes,
los gruesos valles del jardín diminuto,
la piedra que es llanura de lava para su ojo infinito:
un viajero aprensivo por las habitaciones casi desiertas
alentó inútilmente las plantas prisioneras,
rondó la cabeza del perro semidormido
que lo espantó como a un remordimiento.
La antesala fue el Cañón del Colorado:
antes sus poderosos antepasados visitaron
otras comarcas ausentes de follaje.
Fue curiosidad: Rousseau no pensó
en la avispa negra que anida solo en tierra
cuando labró la cara del salvaje conveniente, bondadoso;
curiosidad de ver dónde desova su estirpe
y cómo amasa el barro de sus habitaciones el gran animal
blanco que le teme y espanta desde el origen del tiempo.
Armado activista de otra casa, antigua, abandonada,
donde fuimos el intruso, curioso, como una avispa negra.


CARACOL DE SUEÑO SOBRE UNA COSA QUE MATA
Luis Benítez ©

Una bestia terrible resbala sobre todo:
terrible como decir “yo permanezco”,
de la tribu que puede cruzar sobre una hoja de afeitar
tomándose su tiempo,
arrastrando su fuerza pausadamente
sobre el agudo diminuto abismo
que separa un lado de otro lado.
Y no puedo ver la sonrisa de esta casi cosa
tras su hazaña que no puedo imitar,
yo, frágil materia que solo puede aplastarla,
ella, como casi todas las cosas, fuerte gelatina
determinada a seguir sin que yo exista.
Para mí, la certeza es el brilloso camino de su nunca.


SAPOS, DUEÑOS ÚNICOS DEL ANOCHECER
Luis Benítez ©

El verdoso trombón de la charca
impetra quién sabe a qué
si a la fecundidad de su especie
afecta siempre a la lujuria verde
o al imperioso universo que nos rige
bolsa de hormonas que vive apenas
entre dos veranos en el agua inmunda
que resulta intocable: de tanta vida
la muerte que guía las ruedas de los camiones
pasa de largo a la izquierda de sus gargantas
y ellos siguen cantando y quizá diciendo:
yo vi pasar la planta de los rotundos dinosaurios
a menor distancia de donde latía como ahora
¿qué pueden asustarme los dinosaurios
creados por la industria del hombre
qué sus ciudades sus pedradas
ni el odio que ha sembrado por la tierra?
El hijo del chimpancé como su padre
tempranamente se extingue
es seguro
y consigo sus largas peroratas
verde marido de diez mil huevos
cada verano sabe que casi nada permanece
gracias a su cuñada la muerte
y de qué lado de esa pariente
está lo suyo y el mundo de los hombres
hinchado instrumento feliz
que sigue volviendo una tras otra
las hojas de la eterna partitura viva
y que no necesita oír todo el conjunto
para saber que los suyos siguen inundando la sala
donde por un momento contemplamos la orquesta.


LOS LEOPARDOS
Luis Benítez ©

Hermanos menores de los membrudos leones
y viejos depredadores de nuestra especie,
los segundones de la elástica raza
no están hechos de manchas,
sino del liso amarillo
donde ocultan y esconden su cierta identidad:
es que ellos aprovechan los mejores
matices de las sombras:
¿mejor oculto otro animal
que uno amarillo bajo la lluvia de motas
que aparenta? Un leopardo
es una bestia que siempre está bajo la lluvia.
En los plenos mediodías
solo exhiben las sombras
que les ha dejado por hábito
la extensa habitación de las junglas.
Si los vemos bicolores apenas
es otra demostración de su astucia,
las apariencias son siempre
el corpóreo truco de todos los pequeños.
Ni la soberbia del tigre que no precisa
nuestra corta imaginación para estar entero
en esa palabra, tigre;
ni la firme y perezosa arquitectura
que se levanta ante nosotros demostrando
la melenuda majestad de la sabana;
los leopardos emigrados a las copas de los árboles
son unas etéreas y fatales sombras,
el vuelo con que de amarillo
se salpican por capricho bien fundado las selvas.
Son lo mínimo posible para el lenguaje de la muerte
en su linaje de músculos:
llegan más cerca que los tigres
porque no son lo sentido, son un peligro que no pesa,
el silencio, la sorpresa de un brinco que elige antes,
una afelpada estrategia que se desliza
mortífera y gentil, metáfora y carne del tiempo
por los delgados corredores que comunican
(y ello siempre ha sido sigiloso)
el mundo en calma con la alegre nada.



VÍCTOR HUGO DÍAZ

Nació en Santiago de Chile, en 1965. Ha publicado La comarca de senos caídos (1987), Doble vida (1989), Lugares de uso (2000), No tocar (2003), Segundas intenciones (2007), Falta, Cuarto propio (2007), Antología de baja pureza (2013), Hechiza. Poemas anticipados (2015), Lo puro puesto (2018).
En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda; en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura; en 2004 ganó el Premio Pablo Neruda en su centenario, otorgado por la fundación del mismo nombre; en 2011, 2012, 2013, 2014, 2018 y 2019 las Becas del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Proyecto Escritos de Sur a Norte, Poesía de Chile en México, en 2015 Proyecto Fronteras sin Límites, Poesía de Chile en Perú y Bolivia.
Está reconocido como una de las voces poéticas vivas más importantes de Chile. Múltiples críticos han valorado su obra en diversos ensayos y artículos.
Más de sus poemas en los siguientes números del Suplemento de Realidades y Ficciones:



A continuación, tres poemas del libro Antología de baja pureza (2013).

NO TOCAR
Víctor Hugo Díaz ©

Dime algo, empieza a hablar
qué esconde el ciclista
que desata la jauría y hace que lo persigan

Mira sus pieles de reojo
mientras corren son un solo animal
iguales en ladrido y velocidad
cazador solitario tras su presa.

Háblame, di algo
por qué no jugamos a adivinar cuántos pisos
tienen los edificios

entre uno y otro sonríe el horizonte
la boca abierta donde faltan dientes.

No importa el silencio sino el vacío de la frase
el color de la fachada se ve antiguo
y el verde azulejo nunca más será
Lo que parece piedra no envejece
pero se marchita con la respiración.

Ella expande la ternura de sus mandíbulas
siempre por accidente
Adentro es húmedo y se mueve

ahí donde los huesos del pie plano hacen nudo
y el zapato gasta su deformidad.

Hace tiempo no amanece al final de las noches
Antes hay motores
que llegan en oleadas hasta la cama
desde lejos
por la calle principal.


CÓDIGO DE BARRAS
Víctor Hugo Díaz ©

Por fin algo pasa, una fiesta de disfraces
todos visten como siempre y no sé quién es cuál
no entiendo lo que hablan

Este tipo de gente no se extingue
aunque el moverse —estirar los dedos—
quede fuera de competencia
Los últimos desahuciados fueron los magos
prestidigitadores
era su cumpleaños y había un anillo robado.

La luz desértica del mediodía impone su temperatura
el trabajo nunca termina, matar el tiempo
(frente a la fachada envejecen las palmeras).

Con el pitazo salimos al campo
—cancha de cemento, ceremonia—
Los nombres se escuchan de pie
girar brusco la cabeza
un número
en línea recta.

Hoy el pasillo llenó su cupo, las graderías
Más que de huéspedes
de esta luz artificial que hace zancadillas.

La frazada cuelga entre dos puertas
sombra ajena en el desierto     pausa
grosería en lugar de arena una    pausa
el miedo reemplaza al aire y hace calor.

—Algo habrá hecho— eso en el papel
El pensamiento sigue a la cachorra imaginaria
fruta juvenil, tela delgada (es verano)
tajo húmedo y anónimo
belleza vertical bajo el pantalón.

A poco andar ganó su apodo
Hoy es temprano y partimos con dirección
pero el sol demasiado lento hace perder el rumbo

Siempre los movían de un terror a otro
—así perdió el camino de regreso—

Las manos olvidan lo que tocan
el viento cierra a portazo y aprieta los dedos.


LAS PAREDES NO TIENEN OÍDOS
Víctor Hugo Díaz ©

Cómo se habla a una pared —la estoy viendo—
es más fácil describirla:
está hecha de ladrillos, uno al lado del otro,
arriba y abajo, nunca solos

Los ladrillos se disponen como las letras en el teclado
una junto a la otra, nunca solas, arriba y abajo

Al digitar las teclas
la pared se construye.



AMELIA ARELLANO

San Luis, República Argentina. Escritora. Licenciada en Psicología. Psicóloga Social.
Colabora con sus textos literarios en medios locales y en sitios web, nacionales e internacionales. Sus producciones han sido traducidas al inglés, alemán, italiano y catalán.
Ha publicado narrativa, ensayo y poesía. Ha ganado premios y distinciones nacionales, provinciales e internacionales, con jurados tales como Osvaldo Bayer, Horacio Salas, Tununa Mercado, Jorge Brega.
Se identifica con los movimientos de género y con los de reivindicación de las culturas populares. Cree que el rol del escritor debe ser dinámico y comprometido. Su tema de preocupación siempre ha sido el de la Identidad.
Socia fundadora y presidente actual del Movimiento Cultural Poetas del Exilio.


RECUÉRDAME COMO ERA
Amelia Arellano ©

Recuérdame cómo era antes, amor.
Antes del barro compartido.
Cómo era, lo que ya no soy.
Cómo era lo que sigo siendo.
La que acercaba su voz de hierba a tu silencio.
Pigmalión no ha encontrado a Galatea.
La estatuilla, yace fragmentada. Ya no está.
Tampoco está el hombre de los ojos tristes.
El amor ha pasado como pasa la infancia.
El viento, los naufragios, el temblor de los astros.
Ha callado el crepitar sonoro del brocal de greda.
Me han llamado, otras voces, otros viajes.
Me entregado y he sido prisionera.
Errante, amante, prisionera.
He elegido, la voz que no me llama.
Se me ha dado lo que se me ha quitado.
Más, lo que se me ha quitado es lo que se me ha dado.
Tierra se me ha quitado. Tierra se me ha dado.
Y aquí me tienes, de vuelta, amor.
Fatigado corazón de tierra, aún palpitante.


CUADRATURA DE LA CRUCIFIXIÓN
Amelia Arellano ©
“Te amo más que mi propia piel”
Frida Kahlo
A esa mujer la han crucificado a besos.
La han cubierto con la vía láctea.
Con sagrada saliva la han ungido.
Le han puesto alas en la cabeza.
En la frente, un paraguas. Un pararrayos.
Han seguido la flecha de los besos en sus pies.
Han penetrado por su ombligo.
Piel, debajo de su piel.
En su vientre un pez tornasolado nada.
Han borrado sus huellas dactilares.
Solo un punto. Vida. Desatino. Amor.
En su hipocampo mar solo cabalga un nombre.
Todos los hombres, menos uno, extintos.
Posesión. Agujas. Lobizón. Noche de luna.
La muerte está colgada en un tendal de seda.
Y la tristeza y el olvido y el pan duro.
Zozobran las ancas de un potro negro, sin domar.
Monta en pelo y florece la rosa de los vientos.
Y la llaman loca. Sacrílega. Impía.
Pero le han brotado bocas en sus ojos.
En sus riveras. En sus bordes de agua.
En sus caderas. En sus manos, bocas.
Bocas. Bocas. Bocas.
(Del poemario inédito Cuadratura del poema)


CUADRATURA DE LA BOCA
Amelia Arellano ©

Antes de la blasfemia.
Dardos. Bifurcaciones. Cruces.
Habría que mencionarlo, amor.
Nuestros cuerpos desnudos rodando.
Portones de pedregales ciegos.
Única ley: la gravedad.
Vértigo de los líquidos.
Líquida rosa brotando del andamiaje fosco.
Única barrera: el sonido.
Problema triangular. Tierra. Luna. Sol.
Los maderos vibran. Temblor de la botella.
Mordedoras en la carne.
Cuadratura de la deseante boca.
Un rostro inserto en otro rostro.
Boca seca. Lengua bífida.
Espejo destellando saliva.
Hoja de té. Vaticinios.
Polillas en las cavilaciones de la arcilla.
Habría que mencionarlo, amor.
Una duda. Una voz. Un naufragio.
Un presagio. Amor mío. Tabla agujereada.
Pechos. Pechos. Pechos.
El hueco. Otra vez el hueco.
Y las manos. Tan lánguidas. Tan tenues.
Mar patético. Oscuro. No te vayas amor.
El puñal incrustado hasta los huesos.
Bébeme. Devórame. Disípame.
Conchas marinas y rechinar de dientes.
Habría que mencionarlo, amor.
(Del poemario Cuadratura del poema)


AMELIA ARELLANO, UNA PASIÓN QUE NO CESA
La poesía de Amelia Arellano se cuenta entre las mejores noticias de la poesía argentina desde hace algún tiempo. Su fraseo, sus ritmos diversos y singulares, y su intensidad, plena en pasión y en inteligencia, la tornan fácilmente distinguible. Su voz, por otra parte, es por demás elocuente; en fin, más que una escritora de poemas se trata de una poeta, que dice porque no puede no decir. Sin dudas, habría mucho para expresar de sus poemarios inéditos (“Cuadratura del poema”, entre otros), que han venido apareciendo, poema a poema, en distintas revistas poéticas y culturales del país y del continente. En ellos, en esos terrenos, ella fue tejiendo y tensando sus hilos: el hilo del deseo, acaso el más envolvente; el hilo para remarcar los bordes; y los hilos, siempre fuertes y precisos, de la observación y la nostalgia. Nació, según ella misma describe, en una escuela-rancho situada en el corazón de un páramo, que ya no existe, de la provincia de San Luis, en cuya ciudad capital vive actualmente, donde se dedica también a la psicología clínica y a la psicología social. Nada mejor que leerla.
Eduardo Dalter



CÉSAR JAVIER ALTAMIRANO

La Plata, Argentina, 1964. Poeta inédito, ha difundido su obra a través de periódicos, concursos (fue premiado en el Certamen Nacional de las Artes y de las Ciencias en la editorial Cátedra) y antologías tales como Escritores al fin del milenio, editado por la Municipalidad de La Plata. Manteniéndose al margen de los circuitos, construye una obra singular e interesante. Tiene los siguientes títulos en espera: Salta y la luz, Desde el umbral de la revolución, El milagro, El mar y los niños, Lerma y los silencios. Ha sido publicado en revistas digitales de Venezuela, Colombia y España, junto con otras de Buenos Aires.


SALTA Y LA LUZ
César Javier Altamirano ©

Acusé al miedo,
aquella vez en Salta, morí de miedo
y lo llevé como un estigma sobre toda la vida.
Los changos rodeaban la escalera.
Descalzos.
Y se inmolaban contra el agua que caía desde las cataratas
despacio fui sintiendo los pasos contra la vereda
que crujía de miedo contra el cuerpo.
Descalzo.
Me arrastraba con él en mi vientre y quería
vivir como ellos.
Disfrutar del sueño de las rocas pegadas en el fondo del río,
tocarlas y salir despedido hacia la superficie
despertarme y sentirme fuego.
En la cúspide de aquel palmo de piedras,
me hundí para siempre en el silencio,
en la cruz no develada de mis pensamientos.
Hoy ruedo tras el estigma mágico de aquel sitio
y recuerdo tras la ilusión
la vida de prejuicios.
Quedarán en el pasado,
cuando vierta mi luz
contra el ánima de aquel río oculto.
Aquellos changos
se batían contra la pureza de sus cuerpos.
Quisiera volver a encontrarlos y disfrutar como nunca
el devenir de los veranos
cubiertos de figuras olvidadas
y que se junten nuestras vidas en el silencio
hermoso de las aguas profundas.


No tiene título
Me inclino ante ti, molino del viento,
que quiebras las palabras del Quijote.
Una máquina revuelve girasoles en el espacio,
y un pájaro ciego e inmortal
eleva a una mujer a un silencio sin estrellas.
Vuela con sus brazos quebrantados,
y su cabello azul y ensortijado, despeina luces.
Allá en el cerro San Javier,
los planeadores de la vida,
elevan el suelo a la esperanza.
Detrás hay historia,
la bruma del amanecer esconde
héroes, pájaros y música.
Hay rastros de espinillos,
cardones y espuma en el agua.
Desde el cerro,
bajan a las nubes
tormentas de gloria
que amasaron en tantas batallas de paz
La mujer se resiente en el aire,
pero despega.
Son tiempos donde el aire incandescente
de este meteoro de Dios
consagra la estirpe de los milagros.
Ya tú, Dios,
acomodarás las piezas
para que esta mujer en pena
se junte con el sol y con Güemes,
y alivien los planes
de esta ciudad,
donde cabalgarás, Juana,
con el sol.


No tiene título
Desde la oscuridad voy buscando
cielos que me entiendan
en el espesor de árboles infinitos.
Sobre la luz de las primeras ventanas del sol
de este suelo sembrado de hojas crecientes.
Atento al espacio abierto de la mañana
huelo desde la ventanilla la planicie esmeralda de esta soledad.
Nubes desiertas arrogan ciclos de verano,
entre fantasmas que sucumben a suelos desbordados,
pido que la lluvia no nos entregue
lágrimas otra vez.
Siento que la voz de los árboles
va a llevar peces a mis cataratas.
En la redondez de la tierra
con muros atornillados
en esas minas violetas,
ronda un torrente de piedras desgastadas.
En el contraluz de la cueva,
ríos de genios filtran silencios.
Cuando voy llegando
veo al Libertador enmascarar soles.
Infinitamente me entrego
a este horizonte.
Repleto de selva y ansiedad
entrego mi cuerpo a volver a sentir.
Y entonces si evoco esa media mañana
cuando solo, desde la barandilla
al final de esas pasarelas,
ruego que nunca muera Dios
en estos misterios.
Que suelte imperios de belleza.
Y me invite a soñar con ellos
para siempre.


EL SEÑOR DE IGUAZÚ
César Javier Altamirano ©

Los dedos del señor de los cielos
están aquí.
Aunque la garganta me anuncie
que el ceño de mi cintura
se va a sumergir desde el balcón,
mi cuerpo, mi mirada
se recuestan sobre el infierno de este sueño.
La lluvia cae.
Infinitas estocadas de duelo,
entre mis ojos y esa garganta
dicen del Diablo; digo de Dios.
Tan solo la magnificencia de Cristo
puede hacer que esos vencejos
vuelen y sobrevuelen, el puñal de agua
que penetra esta profundidad.
Yo me agarro a la mano de una niña
que el cielo me regaló aquí, Iguazú.
En esta selva hoy torrencial
me agarro y me deslizo hacia ella,
y me elevo a esa luz tan poderosa
que es un cisma en mis pensamientos,
socava huellas de imágenes anteriores.
Yo te siento y escucho Iguazú.
En el tren, el ciclo de los pájaros
retorna con colores incandescentes
coatíes, selva y fantasmas
sobrevuelan el carnaval de estos rieles.
La niña, ya no lo es.
Es una diabólica mujer de ojos azules,
piernas temblorosas y largas
y cabello del silencio.
Yo te prometo que cuando este avión
se recueste sobre la selva exterior,
los labios de estos dos estigmas
convertidos en santidad,
este tiempo,
se convertirán en señales
de un desgarro intenso.
y eterno.
El cielo firme sostiene la enorme nervadura
de esta franca e infinita raíz,
de agua de ríos.
La noche se hace eterna y lúcida
y tus ojos no se despegan de mi mente.
La secuela de tu luz está aquí.
Elaboro en mis pensamientos
cielos y selva.
Noches de hielo y cansancio,
lunas rodeadas de vapor.
Hay pronto en mí, imágenes
de calles zigzagueantes.
Puestos de ternura y calor
ómnibus llenos de locura,
y de nuevo cielos
llovizna, soledad, amor.
Y tal vez por todo esto
te extraño tanto.
Sí. Solo tu imagen
acerca mi distancia
a la vida.
Y cuando te veo
Dios, eres esa voz
que me eleva.
Iguazú, tú, el ave acorazada
de plumas con colores
incandescentes.
Y en tus pies
llevas a mi niña.
Hoy ya mujer
penetrante y voraz.
Ojos verdes, de rocas que penden
de un ciclo de mitos alunados.
Brillo de amatista.
Y me acompañas
hasta el final.



FERNANDO NEGRETE

Nació en 1942 en la calle Goicoechea, hoy desaparecida, a cincuenta metros escasos de la torre vieja del Pilar, y vivió en el otro Arrabal, donde las peleas a golpes eran harto frecuentes, en Zaragoza, España, ciudad en que reside. Su nombre completo es José Fernando Negrete Gaspar.
Ha escrito una novela, Tenía que haber una explicación (Zaragoza, Mira Editores, Sueños de tinta, 2017).
Más sobre sus obras y trayectoria en los siguientes números del Suplemento de Realidades y Ficciones:



ELLA NUNCA BAILÓ
Fernando Negrete ©

Nunca he necesitado álbum de fotos, las que he considerado importantes las guardo en una caja de zapatos y hace tiempo que no las miro, pero el otro día, haciendo limpieza general, las encontré y en ese momento se acabó el trabajo porque comencé a mirarlas esperando encontrar sabe Dios qué, y… allí estaba.
A los tres años me enamoré de la hermana Javier, pero eso creo que no cuenta. Nadie me enseñó a amar, dicen que se aprende amando, quizás es por eso por lo que nunca he estado enamorado. Sé que mi objetivo en esta vida es encontrar el amor y hubo dos veces en las que creí haberlo encontrado, pero al final resultó un fracaso. Había llegado a pensar que jamás conocería el amor hasta que la vi a ella, estoy seguro de que con ella hubiera sido diferente.
Fue hace casi un mes a mediados de agosto en el verano de mis veintitrés años y recién terminada la maldita «mili», el último reemplazo. Con mis amigos Javier y Willy montamos en mi viejo Simca 1000 y volamos hacia la Costa Brava, a un pueblo del que no quiero decir el nombre, alquilamos un apartamento con tres camas, para quince días, y así comenzó todo.
La noche de nuestra llegada nos pusimos las mejores galas, un niki —ahora los llaman polos— y un pantalón vaquero, nos duchamos, nos perfumamos abundantemente, y marchamos a conquistar el mundo.
Como todavía eran las diez, fuimos a cenar a un restaurante modesto donde comimos un pollo tomatero y una ensalada mixta cada uno y nos sorprendió que el camarero fuera francés, esa fue la primera sorpresa, la segunda que la ensalada mixta llevara solo lechuga y un tomate insípido; acostumbrados al tomate de Zaragoza, aquel nos pareció incomestible y allí quedó. La cerveza con la que regamos semejante condumio, era una tostada que nos supo a gloria; cuando preguntamos la marca, el camarero dijo que era artesana y que no se vendía en las tiendas porque la fabricaba el dueño del restaurante, que era argentino, y que únicamente la hacía para el consumo de su local, y esa fue la tercera sorpresa.
Nuestro siguiente destino era una discoteca, situada en la carretera a la salida del pueblo, que se llamaba Tíffanys; nos dijeron que la reconoceríamos porque era una pirámide de madera, y allí nos dirigimos, aparcamos en la parte posterior, compramos las entradas, que incluían una consumición gratis, y entramos. El portero nos advirtió que si salíamos tendríamos que llevar un sello en la muñeca si queríamos volver a la sala, tomamos buena nota y nos dirigimos a la barra a reclamar las consumiciones. Desde allí contemplamos el panorama al son de una ruidera insoportable que impedía oír otra cosa más que la estridente música emitida por unos altavoces cercanos, hasta que decidimos cambiar de sitio.
De pronto todo cambió porque pusieron una lenta. Me puse de pie y busqué entre la maraña de gente alguna cara bonita, y, como decía Javier, si tenía pinta de extranjera mejor. Ya me iba a sentar decepcionado cuando una morenita muy alta y delgada se acercó, cogió mi mano y tiró de ella como invitándome a bailar. La seguí hasta la pista de baile, me abrazó y comenzamos a bailar muy pegados, tanto que tuve una erección espontánea. Debió darse cuenta porque su mano se metió en mi entrepierna. Yo pensaba que se había molestado, pero en lugar de eso cogió mi mano y se dirigió a la salida. Allí ofreció nuestras manos al portero y este nos las selló.
Ya fuera me llevó al aparcamiento y una vez allí preguntó:
—¿Car?
Me acerqué al Simca y lo abrí. Ella puso cara de asco, entró e intentó, sin éxito, abatir el respaldo; cuando entré yo, abatí los dos respaldos delanteros y mi coche se convirtió en una cama de matrimonio; ¿Quién fue el ignorante que compuso aquello de «Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000»?
Todo lo hizo ella y, al terminar, se bajó el vestido y marchó en busca de otra presa, supongo.
Encendí un cigarrillo, recompuse los asientos del coche y me dirigí a la discoteca en busca de los amigos. No hubo besos ni caricias, solo sexo duro y no digo puro porque sería una gran contradicción. Me sentía triste, deprimido, sucio, y busqué con la mirada los aseos; allí me despojé del «niki» y me lavé a fondo, incluso el pelo. Al terminar me sequé con el secamanos y me froté cuerpo, manos, brazos y cara con toallitas de papel perfumado de lavanda y busqué a Javier y Willy que sonrieron mi llegada.
—¡Qué tal? —preguntaron al unísono.
Hice un gesto de fastidio y callaron, pero Willy no pudo contenerse y dijo:
—Has tenido suerte porque fuiste el primero… de la noche.
—¿Qué quieres decir?, ¡habla claro!
—Ni más ni menos lo que he dicho; esa putilla inglesa debe tener algún problema de picores o es una ninfómana porque todos los días se lo hace con dos, y algunas noches con tres, según nos han dicho estos.
–¡No jodas!
—Lo que oyes; han venido a decírnoslo. Espero que te hayas puesto protección porque si no lo has hecho…
Al oír la noticia me sentí sucio otra vez y me despedí de los amigos diciéndoles que regresaría en media hora. Fui a casa y me duché completo haciendo hincapié en los genitales, me puse una camisa de manga larga porque había refrescado y regresé a la discoteca; eran casi las dos de la mañana.
Al entrar me pidieron que mostrara la contraseña que, afortunadamente, no había borrado la ducha, y paseé la mirada por la gente que en ese momento parecía una jauría que daba saltos y alzaba los brazos al ritmo de una canción de moda con la música a tope, busqué a los amigos y, al verlos trotar en el centro de la pista, me senté a la mesa que, incomprensiblemente, seguía vacía con mi consumición prácticamente intacta. Tomé el vaso y al levantarlo fue cuando la vi a ella, una criatura preciosa, su cara era una medallica, que hubiera dicho mi madre, y me sentí atraído irremediablemente hacia ella; el gentío que nos rodeaba desapareció de repente, tuve la sensación de estar solo con ella, que el ritmo de la música se atenuaba y evoqué el baile del gimnasio de la vieja película "West side story" pensando que la chica se parecía mucho a Natalie Wood, la actriz que interpreta a la protagonista. Me levanté, lentamente fui aproximándome y cuando estuve a su lado le dije en un susurro:
—¿Bailas?
Ella siguió mirándome y únicamente dijo cinco palabras:
—Lo siento, pero no bailo.
—¿Quieres que hablemos?
—Aquí es imposible.
—¿Salimos fuera?
—Espera un momento.
A continuación, le dijo algo a la chica que tenía al lado que me miró y dijo algo a su oído, ella se levantó dirigiéndose a la salida y la seguí.
—Mi nombre es Juan. ¿Cuál es el tuyo?
—El mío es Manuela, pero todos me dicen Nena. ¿Qué querías decirme?
—Primero, que eres lo más bonito que he visto en mi vida, y segundo, me he pasado la vida esperándote.
—Y yo buscándote.
—Me llama mucho la atención que en una discoteca no bailes con nadie. ¿Es una promesa?
—Aunque no lo creas ese es el motivo, y si vengo aquí es porque si no acompaño a mi hermana Sonia, que es la chica con la que he hablado, no nos dejan salir de noche nuestros padres. ¿Qué te parece?
—¿Puedo saber el motivo de la promesa, o crees que es indiscreción?
Manuela, sin dejar de mirarme, señaló mi cabello mojado y preguntó:
—¿Era necesario?
—Sí, era muy necesario.
—Te vi salir fuera con esa inglesa larguirucha; ¿no me digas que hicisteis el amor?
Me la quedé mirando y no mentí en la contestación, porque follar es una cosa y hacer el amor no creo que se parezca mucho a lo que hicimos.
—No, no hicimos el amor.
—Pero fuiste a ducharte a casa, ¿por qué?
—Porque después de tocarla me sentía sucio.
En ese preciso momento salió su hermana diciendo que tenían que volver a casa, y al verme exclamó:
¡Hombre, el ganador de la noche! Claro que de los otros largiruchos, ninguno merecía la pena, dos con cara de retrasados y otro descuajeringado; y vámonos que es tarde.
Si no fuera por el pelo y las pinturas de guerra que lucía, hubiera dicho que eran gemelas, pero me vino muy bien porque me había metido en un jardín y no quería profundizar, en lugar de eso pregunté:
—¿Vendréis mañana? ¿Iréis a la playa?
—Lo de la playa no es seguro, quizás tarde, porque tenemos que ir de compras, pero por la noche, si Dios quiere, vendremos aquí.
—Pues hasta mañana, allí estaré y te buscaré.
Dijeron adiós con la mano y marcharon.
Aquella noche apenas dormí pensando en su cara de ángel, y a la mañana marché pronto a la playa para tomar el sol, no quería que viera mi cuerpo crudo y lechoso. Como había pasado la noche en vela, nada más cerrar los ojos me quedé dormido. Afortunadamente Javier y Willy me despertaron una hora después rojo como un cangrejo.
—¿Querías moreno? Pues ponte bien de crema si no quieres que te salgan ampollas.
Willy tenía razón y me apliqué al cuento, extendí crema por la cara, brazos y pecho, luego me puse la camiseta y caminamos por la playa hasta un extremo esperando ver su hermoso rostro, luego volvimos en dirección contraria llegando a una enorme roca alta como un menhir que se adentraba en el agua y de él arrancaba una valla de piedra hasta cerca de una boya situada a unos cien metros de la arena, que nos separaba de una playa nudista privada.
—Terreno prohibido, si no eres socio o vas acompañado de uno de ellos y no te importa enseñar el trasero, no te dejan entrar.
Estaba desesperado y estallé en un grito:
—¡Manuela!
Lo repetí varias veces gritando tan fuerte que mis amigos se echaron sobre mí y me taparon la boca. Al pronto creí escuchar mi nombre:
—¿Juan?
La voz venía del otro lado de la roca.
—¿Nena?
—Sí, soy yo, ¿qué haces ahí?
—Como todos, tomar el sol; estoy con mis padres y mi hermana, es nuestra costumbre desde hace muchos años. Si quieres paso a tu lado bordeando la valla, pero antes debo ponerme el bañador
—¡Claro que quiero, si he venido es únicamente por verte!
Viendo el cariz que tomaban las cosas, Javier y Willy me abandonaron en la búsqueda incansable de la sueca que consiguiera levantar algo más que su ánimo y me dejaron solo. A los cinco minutos la vi, había superado la boya y se dirigía hacia mí nadando como una sirena; yo la estaba esperando con una toalla de baño en las manos, pero ella hizo caso omiso y se abalanzó sobre mí abrazándome y besando mi cara.
Mi sorpresa fue tan mayúscula que no supe que hacer; nunca había pensado en aquello, aunque lo había soñado despierto. Al notar mi estúpida reacción, ella se apartó de mí y se quedó mirándome diciendo al cabo:
—Perdona Juan, no sé por qué llegué a pensar que sentías lo mismo que yo. Lo siento.
La miré y la vi a punto de llorar; a la luz del día su cara era aún más hermosa, recorrí con la mirada su cuerpo perfecto y al ver una mancha rojiza sobre su hombro derecho dije:
—¿Te has herido con la tapia?
Ella tapó la mancha con la mano diciendo:
—No es nada.
Le aparté la mano y dije:
—Déjame ver.
Miré la supuesta herida observando que no era tal, porque la mancha roja era un pequeño corazón y dentro de él había una letra «J», aquello conmovió todo mi ser comprendiendo al fin que ella dijo la verdad la noche anterior. Le tomé la cara con ambas manos y la besé dulcemente en la frente apretando después su cabeza contra mi pecho; luego nos quedamos mirando, acercamos nuestros labios y nos besamos dulce y largamente, aunque ella me introdujo la lengua hasta el garganchón dejándome casi sin aliento.
—¡Ya está bien, chicos! Estáis dando un espectáculo.
La voz de mi amigo Javier me despertó y volví a la realidad. Nos separamos y nos sentamos en la arena. Para romper el hielo dije;
—¿Por qué el hombro derecho?
—Es lo más lógico ya que soy zurda y eso podría incomodarme durante unos días en el hombro izquierdo.
—Ya, pero en el izquierdo tenemos el corazón y el corazón no piensa, o eso creo. ¡Bah, déjalo! Hablando de otra cosa, nadas como un delfín. ¿Dónde aprendiste a nadar?
—En el colegio, mi hermana y yo fuimos al mismo y claro como vinimos a un tiempo, porque somos gemelas, mis padres nos llevaron a las «francesas», ya sabes un colegio muy caro, por eso una de nosotras tenía que ir de gratuita ya que los ingresos de mi padre no daban para más. Lo mejor venía en el cumpleaños de la Madre Superiora, y no es broma, nos formaban en el patio en dos filas una de gratuitas y la otra de pago con un regalo en las manos, y no te lo vas a creer; las de pago, a una palmada de la Superiora, entregaban su regalo a las gratuitas y estas tenían que decir muy alto: “¡Gracias señorita!” Nosotras no pasábamos vergüenza, pero las otras se ponían muy coloradas. ¿Te imaginas?
—Incluso tengo vergüenza ajena al imaginar semejante escena, pero… ¿has dicho que tu hermana y tú sois gemelas?
—Sí, aunque como ella se pinta en exceso y yo apenas, no lo parece. Además, se coloca esa peluca rubia postiza porque padre no la deja teñirse.
—Otra cosa, ayer dijiste que habías prometido no bailar, ¿puedo saber por qué y hasta cuándo?
—Claro, verás, hace dos años mis padres tuvieron un accidente de coche y casi se matan, a madre le tuvieron que hacer varias operaciones y padre quedó en coma; entonces prometí no bailar hasta cumplir los veinte años si se recuperaban, y lo hicieron.
—¿Y cuando los cumples?
—Mañana, si Dios quiere.
—Mañana es la Asunción, la Virgen de Agosto. Ya puedes ensayar por la mañana porque por la noche vamos a bailar hasta caer rendidos. Por cierto, ¿te apetece que vayamos esta tarde a algún sitio?
—Lo siento, hemos quedado con mis padres para ir a Palamós a ver a unos amigos, pero esta noche estaremos en Tíffanys.
¡Qué largo se me hizo el día! Intenté convencer a los amigos de marchar a Palamós, pero no les hizo ninguna gracia y nos quedamos en el apartamento jugando al «rabino». A la noche nos fuimos a la discoteca, yo a esperar a Manuela y mis amigos a ver si alguna sueca ligera de cascos caía en sus redes. A las once, apurando mi segundo «cubata», se me acercó la putilla inglesa y le hice el gesto de que estaba esperando compañía; no le debió sentar bien porque me hizo una peineta y a continuación, señalándome y mostrándoselo a todo el mundo, puso su pulgar e índice como explicando que la tenía pequeña. A las doce aparecieron las gemelas y Manuela me abrazó besándome muy dulcemente, como me gusta besar. En ese momento el fotógrafo de la sala nos hizo una foto, supongo que para que pudiera presumir del hecho con los amigos. Esa era la instantánea que había encontrado en la caja de zapatos y que recogí al día siguiente.
—Lo siento, Juan, mis padres nos están esperando fuera y no podemos quedarnos.
Diciendo esto marcharon dejándome aturdido y desconsolado. Llamó mucho mi atención que la hermana de Manuela no llevara peluca ni se había pintarrajeado la cara con lo cual era misión imposible distinguirlas. Marché a casa para intentar dormir, pero no pude. Me levanté de la cama, me vestí y fui a la playa a la que la luna llena vestía con reflejos plateados haciendo un hermoso conjunto con los brillos móviles del agua que dulcemente mecía el viento, y allí sentado, contemplando el espléndido espectáculo que la naturaleza me ofrecía, permanecí hasta el amanecer. El cielo rojo no presagiaba nada bueno, sentí frío y marché a casa.
A pesar de que el tiempo no acompañaba, porque las nubes y el viento prometían una mañana incómoda, desayunamos, nos disfrazamos de playa y hacia allí nos dirigimos solo Willy y yo, ya que Javier había ligado con una jamona holandesa, según dijo Willy, dispuestos a lo que fuera porque teníamos que aprovechar los pocos días de vacaciones.
Una enorme resaca había conseguido impedir que nadie se metiera en el agua, incluso en la orilla la fuerza de la resaca conseguía llevarte hacia dentro irremediablemente, jamás he visto nada parecido incluso en el Atlántico o en el Cantábrico, y me hizo temer que Manuela viniera como el día anterior. Así estaba rumiando mi preocupación cuando la vi doblar la boya; quise advertirle haciendo aspavientos con las manos y gritando desaforadamente, pero era inútil porque la ruidera del mar embravecido lo impedía.
Ella avanzaba poco a poco, pero cuando levantó la cabeza y vio que yo me lanzaba al agua para ayudarla, redobló sus esfuerzos. En aquellos momentos era mayor mi ansiedad que mis fuerzas; un golpe de mar me lanzó contra la valla rocosa y sentí como me hundía irremediablemente.
No recuerdo nada más, solo unos labios que me soplaban en la boca hasta que una bocanada de agua avisó a quien fuera el besucón que había tenido éxito y me volvió de lado. Cuando recobré el sentido pregunté por Manuela a mis amigos y estos, para mi desesperación, dijeron que había desaparecido después de sacarme del agua, y que nadie sabía dónde estaba.
La busqué incansable durante el resto de nuestras vacaciones y regresamos a Zaragoza con una gran sensación de vacío en el corazón porque nunca más volví a verla.
La realidad se impuso, tenía la fotografía en la mano cuando de pronto advertí algo que hasta entonces me había pasado desapercibido. Cogí una lupa y ¡allí estaba, el corazón con mi nombre completo, “Juan”, ¡estaba en su hombro izquierdo! Como un idiota llegué a pensar que en las fotografías todo salía al revés. Fui a un espejo y puse la foto frente a él hasta que me convencí que aquello era una estupidez. Entonces… ¿Quién me había besado en la playa? ¿Quién me besó en la discoteca? ¿Qué juego se traían las gemelas? Tal vez nunca lo sabré.



DAVID GONZÁLEZ

Poeta. Vive en Viedma (Río Negro), Argentina.
Realiza el taller literario Rayuela con Lidia Ravonne de Huniken en 1989. Entre los años 1996 y 2000 asistió al taller literario El Dinosaurio Dormido con Ana María Destefanis. Desde 2018 integra Paralelo 40, un colectivo literario y cultural de la comarca Viedma / Carmen de Patagones.
Participa en diversos eventos culturales de Argentina como ser Fiesta de la Palabra Bariloche, Feria del Libro Viedma, Feria Internacional del Libro de Comodoro Rivadavia, lectura de poesía en teatros, bares, marchas, escuelas, entre otros.
Paralelamente ha desarrollado actividad como actor (La Rebelión de los Iconoclastas, La Espera Trágica, Locro y Ensalada, etc.), productor y prensa de diferentes festivales (Estepario, Río Abajo, etc.) y obras teatrales en Viedma.
Ha conformado el espectáculo performático 11 +4 de fusión entre música, teatro, poesía y cine (con Manuel Espinos, Sebastián Labaronne, Gastón Larreguy y Ramón Espinosa) con amplia rotación en circuitos culturales durante el año 2017.
Publica textos y poesía en revistas literarias, suplementos culturales y páginas webs culturales y poéticas de Latinoamérica y España. Ha participado en diversas antologías de Argentina. En 2016 publicó la plaquette de poesía 11 (Ediciones de La Mariposa y La Iguana). Acaba de publicar 40º 63º, un poemario editado por Vela al Viento. También sube material de su autoría a los sitios web citados al pie.


la voz
abre los fuegos
de la materia

habla en mí

no alcanza el tacto
para trascenderla.


no ser nada
de la piel para adentro
fiable prudencia

los pájaros rebotan
entre
la pelvis
y el habla.


las ceremonias creativas
son un huevo de serpiente
sostenido por dos palos

ambas manos entrelazadas
tornan en espiral la sombra

cierran el occidente
que habito y me habita.


nazca
reciba los nutrientes necesarios para desarrollar su cerebro
siéntase el perro de Pávlov antes de saber que existe algo llamado así
tenga una familia disfuncional
lea siempre cualquier cosa que caiga en sus manos
lea poesía
lea poesía desordenadamente
lea poesía hasta pensar que no hay más nada nuevo por decir
piense en no volver a escribir
sienta la poesía rondar en la nuca
conozca la incineración
use las palabras como bayonetas
tenga amigos y piérdalos
sea genital
invéntese una moral o un dios
regocíjese en el barro y la altura
indague en la intensidad
inmólese
siéntase morir
resucite
entiéndase uno más
descifre el run run del viento.


Patria o Muerte
en la pared

palabras estalactitas
incrustándose
en dudar

solo 2 habitantes por km2

algunos
(los menos)
entienden los vientos…

huesos del esqueleto social
erguidos de ausentes
bailan la música del polvo

descartes de la memoria
enterrados en descampados

el miedo gotea y calla
quedan en fotos los muertos.



TONI PRAT

Poeta visual. Su nombre completo es Antoni Prat Oriols (Vic, Barcelona, 1952). Cursó estudios de Ingeniería Mecánica, Escultura y Fotografía.
Ha realizado múltiples exposiciones y presentaciones de sus poesías visuales y ha editado libros sobre la especialidad.
Más información sobre sus obras y trayectoria en Suplemento de Realidades y Ficciones:



























LIDIA ALBA GAVIÑA

La Plata (Buenos Aires), Argentina. Escribe desde los nueve años. Estudió danzas clásicas en el Teatro Argentino de La Plata por diez años, participa en puestas de óperas y ballets. Y teatro en Buenos Aires, con Agustín Arezzo y Augusto Fernández por ocho años, cuatro con cada maestro. Dirección de actores, puesta en escena, entrena actores profesionales. Estrenó mundialmente la obra en un acto Comedia sin título... de Federico García Lorca en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Es militante del campo social y popular.
Le publicaron tres libros en Dexeo, Londres y Madrid: “Canciones para resistir”, “Canciones para poder vivir y resistir”, “Prosas erradas y otros versos”.

Muchísimo más sobre su biografía en: 

@lidia-la escriba/


PRISIÓN
Lidia Gaviña ©

Una ilusión de momentos
hechos para el amor
digamos
el amor preconcebido.
He nacido como referente
de un vientre insensible,
con insensibles afectos.
Mis miedos —son muchos—
vienen de adentro
y un día se presentan innobles
tal vez lastimando a otros.
Pero yo no conozco
ni siquiera el camino
que me conduce
a lo duradero.
No conozco los bienes duraderos.
Solo los pasatiempos
rotos
en espejos ajenos.
En labios, manos, gustos
y olores ajenos.
La sepultura misma
de la verdad.
La libertad íntegra.
El silencio absurdo,
los millones de momentos no propios.
La soledad. Sí.
La soledad.
Algo también es mío
y no tiene destinatario.
No entiendo el pedacito
de espacio que utilizo.
Al último rincón
en el que juego
mi juego macabro!
Esta es la prisión
donde el castigo es la suerte.


ENTRE LA CALMA Y LA DESESPERACIÓN
Lidia Gaviña ©

Solo resta
Esperar a que
Me digas,
La verdad;
Hay falsarios
Que insultan,
A poetas,
Que les molesta
Lo que escribo,
Y cómo lo hago;
No me importa,
Si es prosa,
Verso,
Catarata,
Luna cielo,
Ceguera,
Insulto,
Aprendizaje,
Mezquindad,
Amor o pleitesía,
No me importa,
Solo me desespera
Tener que padecer
A esos bichos raros,
Que horadan y horadan,
Comen basura,
Carroña y dejan
En el púlpito,
Sus quejas,
De mierda,

Ya ha leído demasiado,
Eso estimo,
Y yo seguiré
Por estos lados,
Dejando huella,
Con mis libros,
Publicados,
En la herencia de la vida,
Existencia pura,
Sin mayores dardos,
¡Que ni valen la pena!

-------------------------------------

Nunca precisamente...
precisamente nunca,
somos ecos
distintos,
de las
Américas,
ciudades,
de las penínsulas,
magnificas
de Marte, Urano,
la Luna,
el zarcillo perezoso
del príncipe,
y el poeta,
precisamente,
nunca, de a poco,
lentamente,
¡vamos espaciando verdades
y las verdades
son cuentos,
que inventan
niños grandes!
¡oh, mi dios,
si tú existes,
nos has dado los dones
de la voz,
nunca precisamente,
las usamos,
oh campesinos,
de tierras rojas,
espectaculares,
lejanas, del
aquí y el ahora,
precisamente...
nunca hablamos,
de nuestros
propios terruños,
objetivamos,
poemas de amores,
lanzamos indignados
del mundo entero,
pocas voces,
¡oh, señores del
poder,
que manejáis,
la mayor vez,
el pensamiento,
vete!
¡oh, precisamente nunca,
hablemos,
no dejemos caer
la gota derramada,
de las sonatas,
conclusas,
de las demoliciones
imperantes,
de conceptos...
¡oh, a ti, que no
sé quien eres, si a ti,
háblame por favor
de lo que sientes,
oh, por favor,
precisamente...
es necesario
que hablemos, de
la verdad cruda,
de nuestros propios
asilos, ayúdame,
precisamente,
a que
nunca guardemos
el silencio del misterio,
que pesa sobre nuestras voces
exclamadas!
¡oh, dioses del Olimpo,
antiguos poetas,
que ya todo han dicho,
mujeres espaciales,
varones de los reinos,
oh, ayudame,
simplemente
contando
como es tu
aldea,
y que perfume
emana, de aquel rincón
de la infancia,
al aromo perpetuo
de las flores,
¡de tu jardín de niños!
¡precisamente, nunca!



MARÍA MORENO QUINTANA

Poeta nacida el 10 de enero de 1969 en Buenos Aires, Argentina, ciudad donde reside. Publicó: Y?, La importancia del bidet, Dopamina, A mis ángeles, Los secretos de las piedras, Caída libre, Golondrinas en cruz, Donde nada se sostiene, La vida dulce, Y ahora al mundo, La lluvia negra, Sombra, Los hijos del sol, Barfly, Por este dios verde.
Tiene pendientes de publicación: La revolución de las plantas, Late la nube vieja. Participó en dos antologías de poesía latinoamericana. Tiene tres hijas, es profesora de yoga, estudia Filosofía en la Universidad de Buenos Aires.


BARFLY
María Moreno Quintana ©

si vemos encharcar la nube baja que asoma
por tus piernas y nos refrescamos con el sol nuevo
es que todo volvió a suceder

si fuimos como pequeños duendes a colgarnos
de la estrella esa
que viste aquella noche
y paseamos sombras por un parque viejo
de estatuas que bailaron
para nosotros que comían que crecían
y vomitaban el corazón entre soles
con la cadena rota y oxidada

y pude abrir como nunca
la flor amarilla que gira por vos
entonces por qué
sería mentira
cada bocado de aire
cada música
el brillo del sol
en mis manos

y vinieron buenos tiempos
el bajo subió con la espuma
y trepamos por las cuerdas
de árboles encantados
por huellas de piedras
que roían orillas
entre los pastos verdes
con sonido de antorchas
que bajan de noche
en la nieve que se va

yendo por el hielo
descontrolado
hamacando la velocidad
en paredes a pique
que ahondan el abismo
para llegar a la base
neutra
de la nada misma


• Un poema inédito de
María Moreno Quintana ©

la memoria como ese nido
firme
como la canción más solitaria
o esa plegaria muda del sol

y si el mundo
eso desea
piedras
no le daremos el gusto
y nos lloveremos
hasta disolvernos
en fuego

que la lluvia me apague
me silencie
me nutra
hasta algún posible sol

fui bajando
nubes como escalones
entre claros cielos
intermitentes


• Un poema del libro Barfly
María Moreno Quintana ©

sube o baja la vara
de acuerdo a la altura de nuestro eje
en lo más profundo del silencio
(palabra ambivalente)
más allá del esfuerzo nos humanizamos
el bien y el mal como voces relativas
y nuestra historia
para nunca traicionarnos
seguimos al instinto
independientes únicos irrepetibles
para traspasar con nitidez
un espejo y adentrarnos
en la libertad inconmensurable
con su grito pampa
vemos
a la manipulación
como un signo de debilidad
con sus códigos y leyes
sin horizonte
y al poder su gran invento
el miedo
estos animales en estado puro
que resisten sin ego
dan batalla con sueños bienintencionados
para evitar la vergüenza
para que el mundo tome un rumbo
de dioses demonios monstruos y santos
para trascender
al éxtasis y su muerte
alternando como el clima
bordeamos fluimos en la eternidad
hacia todos los mundos posibles
y quién fracasa
el que humilla o el humillado
o el falso poder de esta realidad paralela
o las palabras dignas palabras
como un campo de posibilidades
entre el cielo y el subsuelo
pierden peso y presencia
en la tierra que nos habita
y sus paraísos existenciales
de amor bastardeado
de ideas vertiginosas donde todo cabe
más allá de los códigos de la noche
tras los dientes
en su propia aura
a través de la línea
como un filamento que arrasa con las penas
y nadie supo jamás nada
en su canto desesperado
alguien nos cobija en su pecho
y se desangran los ríos
que palpitan esta marginalia
que nos abarca y nos funde
en impulsos
que desembocan en el aire



MIGUEL ÁNGEL BALDERAS RAMÍREZ

Periodista, catedrático, conferencista, guionista, productor, director y actor escénico.
Nació en la ciudad de México el 2 de agosto de 1964, desde pequeño mostró interés por las letras y la investigación periodística. Ha colaborado en programas televisivos, radiofónicos e impresos. Viene escribiendo desde su juventud, sin dejar que su pluma quedara atrapada en un libro. Ha escrito más de cien poemas inéditos y prepara su primera novela.
Colaboró con dos poemas en el libro Cantera poética (versos del alma), antología de la editorial la Hormiga Roja, primera edición (2018), y con tres poemas en la antología bilingüe Un sueño de amor (“En kärleksdröm”), obra literaria en español y sueco editada recientemente en Estocolmo, por Cándida Pedersen.
Es autor de guiones escénicos: Por si otra vez el Quijote (fundación MacArthur), La creación y Dónde está la juventud (MEXFAM), Buenas noches, vengo vendiendo su muerte.
Actualmente conduce el programa de radio por internet: Tú ¿cómo lo dirías?, que se transmite los jueves de 11:00 a 12 horas por calderoradio.com y colabora para las revistas digitales: Reino de Valencia (información general), dirigida por José Miguel Orts Timoner (Valencia, España), Realidades y Ficciones (literaria) dirigida por Héctor Zabala (Buenos Aires, Argentina) y Revista Hilal, dirigida por Kate Ares (Puebla, México).


SOLO BEBÍA CAFÉ
Miguel Ángel Balderas Ramírez ©

oye, solo bebía café, era eso, quería mitigar el dolor del adiós materno, cierto, me quedaba tu abrazo, tus besos y regazo, pero cada sorbo me recordaba que ella se fue y nunca más...
...luego, tú ya no estabas, solo quedaron mis demonios, esos que no duermen, haya luz o reine la oscuridad, que llenan mi ansiedad, que avivan mi soledad.
solo bebía café, quería ahogar la ausencia de tus labios, tu calor, piel y sabor; pero conocí la envidia del dios, quien nos trepó en ramas tan distintas hasta volvernos distantes...
..."ora" se fue ella, horadando la tierra, "ora" te fuiste tú, trepaste hasta lo infinito de esa rama, haciendo ambas, finita mi nostalgia.
solo bebía café, y sorbo a sorbo te dibujé, en grandes lienzos tu recuerdo plasmé, sigues ocupando el espacio todo, sigues siendo motivo del por qué lloro, conformas mi cielo estrellado, mi universo, mi todo...
...eres mañana y presente, amor que pervive, que vence distancias y de pronto, despierta enredado en tu cintura, a flor de labios silenciando mis ansias.

……………..

quise desnudar tu alma e insistías en quitar tu ropa, quise aprender tu piel, así sin calza, pero desviaste mi andar, quise ser tu eterno ángel, y mis demonios nos distanciaron, ahora, doblo mi corazón, guardo mis labios, recojo las letras, me trepo a la nube y me uno al viento.



  
OSCAR ALBERTO MARCHESIN POLINELLI

Poeta y narrador nacido en Buenos Aires, Argentina. Vive en Montevideo desde 1998. Filósofo y Licenciado en letras (Universidad de Buenos Aires. Colaborador de revistas literarias en América, España y Holanda. Cofundador de varias revistas literarias. Colaborador en SADE en talleres literarios y presentaciones. Ha trabajado también con publicaciones que intentan hacer conocer los genocidios encubiertos. Dice que publicó algunos libros en alguna época. Más de sus obras en Suplemento Nº 27:


HOMBRE NUEVO
Oscar Alberto Marchesin Polinelli ©

Yo no te pido hombre
que me acerques otros mundos
solo llena de esperanzas
los huecos que dentro de mi cuerpo
ocupa la tenue luz

La luz que penetra mis ojos
siempre abiertos
yo no te pido que arrolles horizontes
de oro, ni fronteras ya eliminadas
para mis ofrendas

Hombre riega el camino
y la piedra florecerá en rosas rojas
y hasta crearás cuerpos con formas nuevas
con tu sola propuesta cuerpos redondos

Yo no te pido recorrer el cielo
ni sembrar girasoles en el sol
yo como Inquisidor creador
solo te exijo remiendes mi alma
tan errada tan incrédula
dibujada por una mujer arquitecta de la vida
la creadora de todo

Yo no te pido que no erres en tú palabra
que no escupas el piso, ni hacia arriba
que no orines los altares de cada secta
y humilles los yesos de sus fantasmas
estatuas con rostros lamentables asquerosos

No me busques ni juzgues en los detalles
nunca los tuve ni tendré
me hallarás donde se detiene el camino
termina el tiempo
allí te aguardaré los siglos
hombre nuevo


GALLO O GALLARETA
Oscar Alberto Marchesin Polinelli ©

Nunca supe cantar, soy un gallo desafinado
le contaba eso al mar en mi vergüenza
de no poder musicar a algo tan hermoso, el mar y sus olas

Pero amando como amo todos los animales
¿qué opinarían las sirenas en particular
escuchando algo tan terrible?

De todas sus playas, me ocupé de contar las rocas
que besaban sus aguas y las nubes del cielo...
negras, rojas, claras, y los rayos del sol ficticio

Mi cerebro intentó contar las estrellas, cosa ridícula
mis dedos contaban todo, mis manos etiquetaban una y otra vez
la marcha continuada, de la perfección callada

La última gota de lluvia
lavó mi ojo único,  rompió mis dedos y se abrieron mis palmas
se unieron como uno más , al resto de los elementos

Ya no cuento, ni sumo, ni resto
todo esta en libertad, callado en libertad absoluta
el cementerio es silencio...


TRANS-PASOS A SEGUIR
Oscar Alberto Marchesin Polinelli ©

Nunca transmutaré
las estrellas por agujeros sinfín
ni mis pantalones vaqueros
por los afiligranados duqueses
el vino tinto por la mejor champaña
o Mercede Sosa por Frank Sinatra

Transfigurado todo eso y mucho más
el aire solo sería monóxido
y la música simple redoble
de tambores emparchados

Pugliese nunca por Beethoven
ni mi ser por cualquier otro ser
simplemente ni Einstein

Se secarían las manzanas
y los pequeños interiores
serían amplios salones
solemnes insolentes
Charly García se confundiría
con algún yanqui reventado
y el Abuelo nunca volvería

No transfiguraría tantas almas
a espíritus siniestros
al peor de los encierros
transportadas a la muerte eterna

Y Neruda no disculparía
tal sustancial aberración
insigne negligencia


TRANSFIGURACIÓN REVERTIDA...
Oscar Alberto Marchesin Polinelli ©

Las estrellas explotan generando
millones de puntos inertes, ellos transfiguran
en todos los elementos, renacer como planetas

Ya no existe la energía con el sol seco
la luz estelar aún refleja indicios
de soles muertos regados desde muy elevados picos

La sombra del infinito invadió los ojos      
cuando ya no habitamos esta masa de estiércol
pasamos por la transformación

Dejando el tren averiado en la estación
será desechado, reformado en nuevas formas desconocidas
renacerá en millones de años

Pero, ¿qué hay de la vida que se va?
¿adónde fue esa energía?
me agradaría saberlo

No se puede ganar, eso está claro, por supuesto
¿lo veremos en una nueva vida aquí, o en la fuerza de la vida?
¿es la energía que da vida, nuestra fuente?


                            
RANSÉS DÍAZ BELLIARD

Poeta nacido en Puerto Plata, República Dominicana. Vive en Santo Domingo. Doctor en leyes, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1988.



NO SÉ SI POR SU BRILLO
Ransés Díaz Belliard ©

No sé si por su brillo
No podemos ver su diminuta opacidad
O si las puertas de nuestro castillo
Les cierran a esos pequeños, todo tipo de oportunidad

Lo cierto es que el oficio de amasar y resguardar nuestro oro
No nos da tiempo de mirar detrás
Y sin vergüenza y sin decoro
frente a ellos, actuamos como todos los demás

Niños de la calle, palomos revestidos
de una gris y triste orfandad
por el mundo pervertidos
con el silencio cómplice de la autoridad

Las banquetas del malecón o el suelo tienen por cama
Y la fría noche por manto
Pordioseros el mundo les llama
A quines más que niños parecen espanto

La gente cuando les ve voltea la cara
Les acosa o les entran a pedradas
o les utilizan para
saciar sus lujurias desenfrenadas

Niños de la calle, palomos revestidos
de una triste y gris orfandad
por el mundo pervertidos
con el silencio cómplice de la autoridad

Con los pies descalzos
recorren de punta a punta la ciudad
sorteando miles de cadalsos
con que perderlos quiere nuestra sociedad

En las drogas y el pegamento sumergidos
Mientras a las gentes pidiendo van
O por los escuadrones de la muerte perseguidos
Para librar con un legrado a la ciudad de los pobres de Adán

Niños de la calle, palomos revestidos
de una triste y gris orfandad
por el mundo pervertidos
con el silencio cómplice de la autoridad

Inocencias violadas en la calle
No habrá para ellos una palabra en el sermón
Pero sí quienes les ametralle
Tampoco las beatas elevarán a Dios por ellos una oración

No existen seres tan sufridos
Ni en Brasil, ni en Santo Domingo, ni en Panamá
Como estos niños y niñas desatendidos
Que nunca han escuchado las palabras papá y mamá

A ellos les negó la suerte
La escuela, el techo, el pan y cualquier atisbo de paternidad
Tal vez, un encuentro con la muerte
Les libere de tan terrible infelicidad

Niños de la calle, palomos revestidos
de una triste y gris orfandad
por el mundo pervertidos
con el silencio cómplice de la autoridad.


POR TI CAMINARÉ LAS PAMPAS ARGENTINAS
Ransés Díaz Belliard ©

Por ti caminaré las pampas argentinas
en su extensión profunda
y para que nada me confunda
llevaré tu sonrisa en mis retinas.

Junto al huinca aullaré por ti mi amor.
A la yarará le pediré con ruegos
para que en tu corazón sientas mis fuegos
y en tu piel florezca el rubor.

A los tehuelches y araucanos pediré permiso
y de antiguos mitos
evocaré viejos ritos
para el purrüm choique danzar en tus rizos.

A cada gaucho que vea le llamaré hermano
y en una noche sin estrellas
en poncho, cantaremos canciones bellas
con el alma herida y guitarra en mano.

Junto a ellos, facón atravesando el capón
alrededor de un matí,
lágrimas derramaré por ti
tendido en el jarillal de la emoción.

Para encontrarte, evocaré una triste melodía
cabalgando por la ruta de Martín Fierro
mano en mi fierro
en medio de la noche oscura vida mía.

Andaré sus andanzas
y en un duelo con la muerte
daré mi vida por verte
Jugándome la suerte y sus mudanzas.

Haré con mis propias manos un rancho
de chorizos y paja quinchada
cuando en la mensajería vengas flechada
por el amor que florecerá a lo ancho.

Bajo la sombra de un bosquecillo
que con chañar de brea, el pequeño alpataco y caldén,
plantaré por ti cual Edén
y te arrullaré con el canto de los pajarillos.

En el Ribereño de Sauces al pie de la serranía
traicioneras y margaritas amarillas
en El Valle del Río plantaré en las orillas
para ti dueña del alma mía.

Si no te encuentro, me internaré por tierras australes
Junto los tsonek y arahuacos marcharé
y junto al lago Carilauquén contra el español me batiré
rememorando sus antiguas glorias ancestrales

Y en la plaza de mayo plantaré una flor
por cada lágrima y gota de sangre derramada
por cada madre maltratada
por la injusticia y el dolor.

Gritaré tu nombre al mundo entero
y todos sabrán mujer
porque así lo he de hacer
lo mucho que te quiero.



SUPLEMENTO DE REALIDADES Y FICCIONES
Nº 85 – Marzo de 2020 – Año XI
ISSN 2250-5385
Exp. RE-2019-93065686-APN-DNDA#MJ del 15/10/2019, Dirección Nacional del Derecho de Autor / República Argentina.


Propietario y Director: Héctor Zabala
Av. Del Libertador 6039 (C1428ARD)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 75:



Colaboradores

Corrección general:
Noelia Natalia Barchuk Löwer
Resistencia (Chaco), Argentina
Currículo en Suplemento de Realidades y Ficciones Nº 78:

Ilustración de carátula y emblema:
Mónica Villarreal
Scottsdale (Arizona), Estados Unidos
Monterrey (Nuevo León), México
 @mon_villarreal
Currículo en revista Realidades y Ficciones Nº 17:




El listado completo de colaboraciones al Suplemento de REALIDADES Y FICCIONES se encuentra a la derecha del blog bajo el acápite AUTORES.



 @RyFRev Literaria

 @RyF_Supl_Letras

Las opiniones vertidas en los artículos de esta publicación son de exclusiva responsabilidad del autor pertinente.

"Realidades y Ficciones"
Mónica Villarreal (2014)
acrílico y óleo sobre
papel-lienzo, 30 cm x 30 cm






2 comentarios:

  1. Hola!
    Recomiendo un blog de poesía visual (fotográfica) que en muchos casos trata precisamente de ficciones (similar a vuestro nombre)
    Gracias :)

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  2. Ah! el blog es: blog.contenidosweb.net

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